Morelos

Rigoberta Menchú exige detener la violencia contra las mujeres

De visita en Morelos, Rigoberta Menchú demandó a las autoridades mexicanas detener la violencia que viven las mujeres y que se traduce en feminicidios, desapariciones y violaciones que se registran a diario en el país.
martes, 26 de abril de 2022 · 21:56

CUERNAVACA, Mor. (apro).– Rigoberta Menchú Tum, indígena guatemalteca que ganó el Premio Nobel de la Paz en 1992, demandó a las autoridades mexicanas detener la violencia que viven las mujeres y que se traduce en feminicidios, desapariciones y violaciones que se registran a diario en el país.

“Estos días estamos muy entristecidos por lo que pasa de las violaciones de las mujeres, no es un caso, son muchos, y cuando revisamos cada uno de ellos todavía nos nace la esperanza de que la ley de feminicidios sea utilizada, aplicada y que los tribunales de justicia hagan todo lo posible para la investigación, tipificación y la prueba fehaciente que necesita la ley para ser aplicada”, reclamó.

Menchú Tum acudió a Cuernavaca a recibir la declaración de Ciudadana Distinguida de la Ciudad y las llaves de la ciudad en reconocimiento a los 30 años de haber recibido el Premio Nobel de la Paz. El evento fue encabezado por el alcalde José Luis Urióstegui Salgado en el Museo de la Ciudad de Cuernavaca.

La galardonada señaló que los años han pasado rápido desde 1992, pero que todavía queda mucho por hacer, “son tiempos de lucha, de trabajo y esfuerzo”. Reconoció que aquel “premio se me dio no en lo personal, sino en la memoria colectiva de los pueblos indígenas, se dio a la resistencia, a esa resiliencia que traían los pueblos indígenas; era un tiempo en que todos queríamos romper un silencio y el silencio de una humanidad diversa y plural, esa humanidad que podía encaminar su futuro en el respeto mutuo, en la complementariedad y la diversidad y en generar los caminos de prosperidad”.

Rigoberta Menchú aprovechó para rendir un homenaje a las mujeres y hombres líderes de pueblos en resistencia, así como a las personas defensoras de derechos humanos, y lamentó que sigan los crímenes que “ofenden a la conciencia humana” tales como la desaparición forzada, la tortura, entre otros crímenes que “denigran al ser humano”.

La también ganadora Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional se pronunció por que las personas jóvenes mantengan su conciencia de que ninguna guerra trae cosas buenas.

Dijo que las guerras no se justifican por ningún motivo pues sólo causan dolor y sufrimiento y quienes más sufren las condiciones de una guerra son los ciudadanos, la población que no tiene recursos para salir adelante y que no tiene decisión.

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