Peña hace promesas pero no precisa cómo las cumplirá

viernes, 30 de marzo de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Con un partido sin sus sectores fuertes –la CTM y CNOP–, y sin sus sindicatos más poderosos, como el de los petroleros, Enrique Peña Nieto arrancó su carrera por la Presidencia de la República en el estado de Jalisco, entidad que desde hace 18 años es gobernada por el PAN, y cuya capital se ha visto convulsionada por narcobloqueos del crimen organizado. Desprovisto de toda naturalidad, acartonado, procurando no salirse del guión que llevaba pero con una Plaza de la Liberación abarrotada, Peña Nieto arribó en al primer minuto de su largo día de campaña. Ahí, puso por delante lo que distinguirán estos 90 días de campaña: “la firma de compromisos y arengas contra la inseguridad y la violencia que se vive en el país”. Aunque abarrotada por unas 14 mil personas, según personal de seguridad pública local, la plaza lució desangelada; el candidato nunca tuvo a “sus seguidores” en sus manos y menos aún provocó gritos espontáneos de apoyo. El joven candidato se reunió de manera previa con los líderes que lo cobijarían en el evento: Pedro Joaquín Coldwell, presidente nacional del PRI, los coordinadores parlamentarios, Manlio Fabio Beltrones (Senado) y Francisco Rojas (Diputados), Gerardo Sánchez de la CNC; Canek Vázquez, del Frente Juvenil Revolucionario; Carlos Flores, del Movimiento Territorial; y Diva Gastélum, dirigente de las mujeres. Peña Nieto y su partido quedaron expuestos: mostraron un PRI que en estos momentos de arranque de campaña no está unido; hubo dos grandes ausentes que sí fueron invitados y cuyos  sectores marcaban la pauta en la era priista de 71 años: Joaquín Gamboa Pascoe, secretario general de la CTM, y el líder del sector obrero en el Distrito Federal, Carlos Aceves del Olmo. Otro gran ausente fue el dirigente del único sindicato fuerte que aún es fiel al PRI y que moviliza no sólo grandes recursos económicos, sino grandes contingentes de trabajadores: el sindicato petrolero y su líder Carlos Romero Deschamps. Finalmente, el otro sector que no estuvo presente fue la CNOP, encabezada por Emilio Gamboa. Apro pudo corroborar en el PRI que los miembros del equipo de campaña de Peña Nieto evitaron incluirlo en la lista de invitados para el arranque de campaña. “Existe desconfianza hacia él y las relaciones que tiene”, soltó un destacado integrante del PRI. La ausencia de dos de los sectores fuertes del PRI y de sus sindicatos más emblemáticos dejó al descubierto la falta de unidad en el partido y la desatención para el propio organismo político. Durante el acto quedó en claro que lo único que importó en este arranque fue la figura de Peña Nieto, quien fue el único orador. En su discurso destacó que para lograr un “gobierno eficaz” hará a un lado “la visión partidista”. “Trabajaré para todos  y construiré acuerdos”, prometió. Peña Nieto anunció cinco compromisos: recuperar la paz y libertad de los mexicanos; un México incluyente y sin pobreza, llevar más educación hasta alcanzar la cobertura universal, de preescolar a preparatoria, y elevar a 45% la cobertura universitaria; crecer para generar mejores empleos y recuperar el liderazgo de México en el mundo. En los cinco compromisos anunciados, Peña Nieto nunca dijo cómo lo lograría. Uno de los asistentes de la dirigencia nacional comentó, “y cómo lo va a lograr, solo habló de lugares comunes”. Peña Nieto firmó además tres compromisos: Crear la comisión nacional anticorrupción, que todos los altos funcionarios presenten su relación de bienes y que se eliminen 100 diputados de los 500 que existen en la cpamara de diputados. Al término del evento, que nunca “prendió”, Peña Nieto realizó una simbólica marcha por la paz, de dos cuadras y sólo lo siguieron unas cuantas personas.

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