Amenazan con retirar apoyo a campesinos que no respalden a EPN

martes, 10 de abril de 2012
AJAPUXCO, Edomex. (apro).- Instalado en su zona de confort, Enrique Peña Nieto llegó una hora tarde a su encuentro con aproximadamente 10 mil campesinos mexiquenses, quienes, controlados por las confederaciones fuertes del PRI, la Nacional Campesina (CNC) y la Central Independiente (CCI), abarrotaron el lugar, bajo la amenaza de perder el “apoyo” quincenal de 550 pesos. Así llenó el candidato a la Presidencia de la República de PRI y PVEM la improvisada explanada de casi mil metros cubierta de arcilla. En el templete, cuidadosamente armado en pleno llano, Peña Nieto firmó otro más de sus compromisos: el de garantizar seguridad alimentaria. El joven candidato lució entusiasta, animado y sin La Gaviota, su esposa Angélica Rivero; su actitud contrastó con el malestar de los cientos de campesinos que fueron reclutados desde las 6:30 de la mañana en sus pueblos: Ajacuxco, San Pedro Pozohuacán, Santo Domingo, Tecama, Otumba, Nopaltepec, San Martín de las Pirámides, San Juan Teotihuacan, San Felpe Teotilán o Temazcalaca, entre otros. Custodiado por el dirigente nacional de la CNC, Gerardo Sánchez, y el diputado federal mexiquense, Alfonso Navarrete Prida, el candidato Peña Nieto llegó a las 11 d la mañana con 28 minutos. Al pie de una pequeña estatua del caudillo de la Revolución, Emiliano Zapata, colocada en medio del monto, dejó una ofrenda. Y dispuso de media hora más para repartir besos y abrazos a las mujeres agraristas en su camino al templete. Aunque hubo foto, abrazo y beso, para tantas mujeres “fue poco el muñeco”, y las que no alcanzaron a manosearlo decidieron marcharse, total, ya habían cumplido con lo que su síndico, regidor o dirigente cenecista les había exigido: su presencia para que el acto luciera pletórico. Una mujer de San Pedro Pozohuacán se quejó de que asistieron obligados para no perder el apoyo de los programas sociales: “A nosotros nos avisaron apenas anoche, a las 8 de la noche; nos citaron a las 6:30 de la mañana y no es justo, tenemos desde las ocho de la mañana en pleno rayo de sol, ¡ah, pero si no venimos aquellos se ponen rudos!” --¿Quiénes? --Pues los de la CNC o la CCI, soltó sin rubor alguno. A mí, el síndico de mi comunidad, San Pero Pezohuacán, me advirtió que si no veníamos nos quitaban la tarjeta. --Y qué es la tarjeta --Son 550 pesos que nos dan quincenales de apoyo. Pero yo prefiero a los del Verde, allá en mi pueblo yo gestiono apoyo ante la regidora de ese partido y he podido conseguirle a las mujeres guajolotes, borregos, pies de cría; pero con la CNC tienes que venir solo para que no te quiten la tarjeta –soltó la mujer de poco más de 40 años, quien luego preguntó: ¿Y tú, de dónde vienes…? Cansadas de tanta espera, mientras Peña Nieto lanzaba su discurso cientos de mujeres enfilaban hacia sus camiones --cerca de 500 apostados a la orilla de la carretera, cerca del llano donde se colocó el templete--; dejaron atrás la algarabía de Peña Nieto. Aunque los priistas no les dieron guajolotes ni borregos, Peña Nieto sí les repartió promesas y como es su costumbre desde hace seis años, se las firmó. Les aseguró que de llegar a la Presidencia habrá “seguridad alimentaria” y para ello impulsará cinco puntos básicos: un campo justo donde haya seguridad social, salud y retiro digno para los campesinos; un campo productivo mediante la aplicación de tecnología aplicada; un campo rentable, que no sólo se utilice como autoconsumo, sino que les genere ingresos; y un campo sustentable en donde enseñará como no depredar las tierras. “Les prometo seguridad alimentaria y se los firmo para que mañana, cuando terminen las campañas, no se olvide lo que prometí”, dijo a todo pulmón el candidato del PRI. Después de firmar su compromiso, Peña Nieto pidió un favor a cambio: que no lo dejen solo, ni a él ni a su partido. “Ese es mi compromiso y mañana voy a cumplirles pero antes voy a pedirles algo: que sean ustedes protagónicos. No se puede esperar que sea el trabajo de un candidato y el trabajo del partido como vamos a ganar, sino que se tienen que involucrar. “No podemos rezagarnos más y tenemos que lograr un cambio”, gripo el candidato priista, quien luego preguntó a los campesinos chantajeados: “¿Quieren un cambio, quieren ser parte del cambio” --Sí –respondieron tibiamente. “Pues hagamos que sea posible, no dejemos pasar más tiempo”, dijo Peña Nieto para luego invocarlos al tradicional estilo Andrés Manuel López Obrador: llevar su mensaje a sus centros de trabajo, a sus hogares… “En sus actividades sean la voz del candidato, de mi proyecto; sean la voz que permita multiplicarnos y hablen de los cinco compromisos aquí firmados. Si quieren un cambio, construyan el cambio. En ustedes dejo la tarea para que hablen por la voz del candidato”, cerró Peña Nieto, pero sus palabras ya no fueron escuchadas por los cientos de agraristas que, hartos de la espera y del sacrificio por el apoyo de 550 pesos quincenales que reciben, comenzaban a abandonar el lugar. En esta zona del Estado de México, predominantemente nopalera, el PRI, por medio de la CNC y de la CCI ejerce un férreo control de los campesinos. Aquí empezó Peña Nieta su campaña para ser gobernador de su estado; aquí estuvo su sucesor en campaña, Eruviel Ávila. El control que ejerce el sector agrario del PRI se manifestó cuando el líder nacional de la CNC, Gerardo Sánchez, se explayó en su discurso, más amplio aun que el de Peña Nieto; y lo aduló hasta el hartazgo. El tiempo que Gerardo Sánchez dedicó a su discurso fue mayor, incluso, que el tiempo que ha subido a la tribuna en sus tres años como diputado federal. Encarrilado, el líder cenecista se deshizo en elogios hacia Peña Nieto: primero lo comparó con Emiliano Zapata, “un hombre que no le tuvo miedo a nada”; lo llamó un hombre humilde, lo calificó de estadista y lo igualó con Nelson Mandela, con Ponciano Arteaga y hasta y con el canciller alemán Bismark. En suma, para la CNC, Peña Nieto es, “el nuevo líder que le dará rumbo a la República”… Lo único que omitió decir el dirigente de la CNC es que Peña Nieto, el hombre que como Zapata “no le teme a nada”, decidió cancelar su asistencia a la ceremonia por el 93 aniversario luctuoso del “Caudillo del Sur”, en Cuernavaca, Morelos, por temor a la inconformidad de los propios priistas morelenses que repudian la “imposición” de candidatos. En esa zona controlada por el sector campesinos del PRI era imposible que éstos manifestaran su inconformidad, pues hubieran “perdido la tarjeta” de 550 pesos quincenales de apoyo.

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