EPN ofrece alianza con trabajadores pero rehuye firmar compromiso ante notario

martes, 1 de mayo de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- El 30 de marzo, al arrancar la campaña electoral, Enrique Peña Nieto invitó al dirigente del sector obrero del PRI y dirigente de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Joaquín Gamboa Pascoe, y lo desairó, hoy, al reunirse con este sector para celebrar el Día del Trabajo, el candidato presidencial no les firmó compromiso alguno, como los que acostumbra. Es la primera vez que Peña Nieto no firma compromisos ante notario para que, como ha dicho él, puedan reclamarle cuando sea presidente de la República. Al acto no asistió Carlos Romero Deschamps, dirigente del sindicato petrolero, el gremio más poderoso económicamente y el segundo en número de afiliados, como tampoco lo hizo en el arranque de campaña, a pesar de que estaba invitado. Con media hora de retraso, el candidato acudió al auditorio Plutarco Elías Calles del Comité Ejecutivo Nacional del PRI para celebrar el 1 de Mayo con “una alianza con los trabajadores”; alianza que nunca firmó, como acostumbra hacerlo. El priista tuvo como invitados especiales a la mayoría de los 32 sindicatos que integran el Congreso del Trabajo; al líder de la CTM, Joaquín Gamboa Pascoe --quien llegó con todo y “simpatizantes” de Peña Nieto afiliados a la Confederación; el dirigente de los ferrocarrileros --aunque ya no exista el ferrocarril de pasajeros en México--, el controvertido Víctor Flores. Peña Nieto reseñó el discurso que desde hace 31 días ha repetido en cada plaza que acude, con la única diferencia de que en este acto faltaron el rotafolio en el que acostumbra plasmar su firma de compromisos y el notario que fiera fe de ello. Leyó cinco cuartillas y dijo a los trabajadores, mayoritariamente cetemistas, que “el proyecto más ambicioso” al que se ha comprometido como candidato es impulsar la seguridad social para todos los mexicanos, “garantizar a todos los mexicanos, por la condición de serlo, el que tengan acceso a la salud, al seguro de riesgos de trabajo, a un seguro de desempleo temporal y, sobre todo, a los beneficios de la pensión para el retiro cuando lleguen a la edad adulta”. A Peña Nieto lo escuchó un auditorio repleto, afuera algunos cientos de trabajadores que ya no pudieron ingresar, le hicieron una valla para recibirlo. Quienes tuvieron el privilegio de contar con un gafete que les permitiera la entrada, rompieron en aplausos cuando habló su líder nacional, Joaquín Gamboa Pascoe, a quien, dijeron: “es al que venimos a escuchar, y sin que nos acarrearan”. A unas cuantas filas del trabajador que comentó lo anterior, estaban los de la Confederación de Trabajadores Campesinos (CTC) –sólo dos hileras de asientos para ellos en el interior del auditorio; pero afuera, largas filas para que firmaran su asistencia. En su discurso Peña Nieto incluyó la nueva estrategia de campaña: decir y “demostrar” con hechos y “caer en provocaciones” que es el candidato “de la paz”; el candidato que ordena que todos vistan de blanco en sus mítines, y dejen atrás “la ola roja” que caracterizó a su campaña para el gobierno del Estado de México. Dentro de su nueva estrategia, Peña Nieto insistió en que él y el PRI saben que no es momento de dividir al país: “No es momento, ni la campaña política y mañana aspirando a ser presidente de México, para que seamos causa o provoquemos división entre los mexicanos, sino por el contrario, creo que la experiencia que hemos vivido en los últimos años, el cambio político que México ha experimentado, la consolidación y fortaleza de nuestra democracia, debe permitirnos, ahora y sin perder más tiempo, el construir condiciones para que México cambie y realmente pueda estar mejor”. El discurso de Peña Nieto tardó 20 minutos exactamente y nada nuevo dijo en él. Repitió sus mismos temas, aunque se abstuvo de mencionar la forma en que lo hará: abatir pobreza y el desempleo, impulsar un crecimiento económico de entre 5 y 6%. Antes de Peña habló el dirigente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, quien, en un exceso, dijo que “en el abrazo fuerte y sincero de Peña Nieto, cabemos todos”, lo que provocó risas entre los rudos trabajadores de la CTM. Quien no paró en elogios fue el dirigente cetemista, Joaquín Gamboa Pascoe, a quien realmente fueron a ver sus agremiados, pues ante la pregunta de si asistían al evento para ver a Peña respondían: “No, a nuestro líder Gamboa Pascoe”. Una de sus expresiones hacia Peña y que generó mofa fue cuando lo calificó como “un joven pero maduro, cabal, porque dejó el mejor estado gobernador (sic)”. La moderada de la tarde fue la candidata del PRI al gobierno del Distrito Federal, Beatriz Paredes, quien destacó que gracias al PRI el IMSS y el Infonavit existen para beneficio de la clase trabajadora. Una clase en la que, por cierto, faltaron sindicatos como el SNTE, el de petroleros y de pilotos entre otros. Este miércoles Peña Nieto tiene programado asistir a un diálogo por la educación superior en un hotel de la Ciudad de México.

Comentarios