Sin reformas, imposible que Peña cumpla promesas: CCE

lunes, 6 de agosto de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) consideró que el presunto ganador de la pasada elección presidencial, el priista Enrique Peña Nieto, difícilmente podrá cumplir los compromisos ofrecidos en campaña si no se llevan a cabo las reformas estructurales pendientes. El organismo presidido por Gerardo Gutiérrez Candiani aseguró que sin “reformas de gran calado”, el país no tendrá el desarrollo que requiere y no será factible “romper la inercia de bajo crecimiento de las últimas décadas y enfrentar con solidez el escenario internacional de incertidumbre y crecimiento moderado y precario”. La cúpula empresarial precisó que el exgobernador del Estado de México cumplirá sus objetivos planteados sólo con recursos adicionales que rebasan la cifra de 800 mil millones de pesos por año. Es decir, un presupuesto 20% más grande que el de 2012, con un aumento equivalente a casi cuatro veces el gasto este año en educación. Según el CCE, esos recursos son necesarios para que el país cuente con un sistema de seguridad social universal, acceso a servicios de salud para todos, pensión alimentaria para adultos mayores, seguros de vida y de desempleo temporal. Además de contar con escuelas dignas y de tiempo completo, con computadoras e Internet, así como aumentar la cobertura de educación superior ante el grave problema de los miles de jóvenes excluidos, que fueron las promesas del priísta. Sin embargo, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) –cuerpo de análisis del CCE— señaló que en un escenario ideal, es probable incrementar los ingresos tributarios hasta en 80 mil millones de pesos con el crecimiento de la economía y una mayor eficacia recaudatoria. Los organismos y empresas del gobierno podrían aportar 35 mil millones más y por concepto de deuda el tope prudente se ubicaría en 220 mil millones. En otras palabras, habría un faltante de al menos 500 mil millones de pesos para ajustar el presupuesto requerido idealmente. Eso sí, los empresarios advirtieron que “sin reformas, es imposible”. “Las reformas estructurales --hacendaria, laboral, energética, educativa y política, principalmente-- representan la gran oportunidad para convertir los retos en oportunidades, y éstas en bienestar y progreso para todos. Son la opción de México y tienen que ir juntas: no funcionan aisladamente, son interdependientes. Se necesita el paquete completo”, aclaró Gutiérrez Candiani en su mensaje semanal. Empezando por reformar Petróleos Mexicanos (Pemex), de donde emana gran parte de los ingresos presupuestarios. Según el CCE, sin una reforma que dote de autonomía a Pemex y amplíe la participación de la iniciativa privada en el sector energético, el panorama se torna complicado, ya que la producción ha caído más de 25% del máximo de 3.4 millones de barriles en 2003. “Sin cambios, el declive continuará y los precios no pueden ayudar mucho; es probable que en el corto plazo tiendan a la baja”, alertó el organismo. Por otra parte, el líder empresarial señaló que México no puede recurrir al endeudamiento, ya que significa hacer “un caldo de cultivo para reproducir en el país los problemas que enfrentan diversas economías europeas y que ya sufrimos en la década de los ochenta”. Es decir, también se arriesgaría la estabilidad macroeconómica, que garantiza la inversión. Tampoco es viable aumentar impuestos, pues la clase empresarial rechazó “tajantemente” la creación de más gravámenes, ya que ello “significaría poner un dique al crecimiento de la economía, nos quitaría competitividad y sería un golpe injusto para los contribuyentes cautivos que hoy soportan buena parte del financiamiento al sector público”. El Consejo Coordinador Empresarial aseguró que la única solución es crecer más y una reforma hacendaria integral que tenga las siguientes características: Que amplíe la base de contribuyentes, simplificando el cálculo y pago de impuestos para propiciar la formalidad de los agentes económicos; con más responsabilidades y atribuciones a las entidades y municipios, para que sean más autosuficientes. Una reforma que además combata con eficacia la elusión y la evasión y reduzca al mínimo los regímenes especiales. Asimismo, que se ponga “en sintonía con la tendencia mundial hacia los impuestos al consumo”, a cambio de una retribución tangible, como la seguridad social universal.

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