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Senadores aprueban regulación del uso de la mariguana con fines recreativos

Con 82 votos a favor, 18 en contra y siete abstenciones quedó avalado en lo general el "uso adulto" de cannabis.
jueves, 19 de noviembre de 2020 · 19:56

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con uno de los accesos al Senado convertido en un campamento cannábico desde hace nueve meses y un sembradío de plantas de mariguana de hasta 1.80 metros de altura, las y los senadores aprobaron una regulación del uso del cannabis con fines recreativos, aumentando la posesión a 28 gramos y permitiendo el autocultivo de hasta ocho plantas, pero manteniendo la penalización de la posesión simple a quien porte entre 28 y 200 gramos.

Con 82 votos a favor, 18 en contra y siete abstenciones quedó avalado en lo general el “uso adulto” del cannabis, es decir el uso personal y el autoconsumo; las asociaciones de consumo de cannabis psicoactivo y la comercialización para “uso adulto”; además de la investigación y el uso industrial.

Después de seis horas, también fueron aprobados en lo particular los artículos reservados del dictamen con 72 votos a favor, 13 en contra y 2 abstenciones y fue remitido a la Cámara de Diputados para su discusión.

El dictamen expide la Ley Federal para la Regulación del Cannabis y se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley General de Salud y del Código Penal Federal.

De ser aprobado en la Cámara de Diputados quedaría despenalizada la posesión de hasta 28 gramos en el país, pero quien porte entre 28 y 200 gramos ameritaría sanciones administrativas o multas, al considerarse posesión simple. Quien tenga más de 200 gramos y hasta 28 kilos se considera posesión con fines de narcomenudeo, y de 28 kilos en adelante narcotráfico.

El dictamen aprobado señala en su argumentación que se optó por la “descriminalización”, con el objeto de impactar en los delitos relacionados con el consumo y posesión del cannabis, pero dejando sanciones administrativas.

“Ello no debe confundirse con una despenalización, que implica la eliminación o disminución de las penas de prisión, aunque la conducta relativa al consumo o portación siga siendo delito. También es menester diferenciarlo de la legalización, que implica la eliminación total del ámbito del derecho penal de cualquier delito relacionado con alguna de las actividades inherentes al cannabis”, expresaron las comisiones.

La rectoría sobre la cadena productiva del cannabis estará a cargo de la Secretaría de Salud a través del Instituto Mexicano para la Regulación y Control del Cannabis, que será un órgano desconcentrado.

La ley permite el consumo a personas mayores de edad siempre que no se realice frente a menores de 18 años o frente a personas que no hayan manifestado expresamente su consentimiento libre e informado. También prohíbe el consumo en lugares de trabajo públicos o privados, escuelas y concentraciones masivas, y en todo lugar en el que esté prohibido el uso de tabaco.

El autoconsumo quedó regulado con la limitación de seis plantas por casa, pero si en el domicilio hay más de dos adultos que consumen mariguana, entonces podrán poseer hasta ocho plantas.

La vivienda donde se efectúe el consumo de cannabis psicoactivo deberá contener barreras físicas que impidan que otras personas tengan contacto con la sustancia y que el humo pueda ser inhalado por otros, por ejemplo, los vecinos.

Para las asociaciones o clubes cannábicos se estableció un mínimo de dos personas y un máximo de 20 personas asociadas, mayores de edad. Éstas podrán sembrar hasta la cantidad equivalente a cuatro plantas de cannabis psicoactivo por persona asociada al año.

La venta del cannabis estará permitida para mayores de edad sólo dentro de territorio nacional y en establecimientos autorizados por el Instituto, los cuales deberán obtener una licencia.

“Atendemos así una prohibición de muchas décadas, de más de 100 años, en donde se estigmatiza, se criminaliza, se persigue el uso del cannabis. Estamos poniendo orden a un producto psicoactivo que, independientemente del uso adulto, tiene un enorme potencial para nuestro país. Porque al prohibirse el cannabis también se prohíbe el cáñamo, que es un producto agrícola que puede generar una enorme potencialidad en el campo, la industria textil, en la generación de papel”, dijo el senador morenista Julio Menchaca, presidente de la Comisión de Justicia del Senado, al presentar el dictamen.

Durante el debate en el salón de plenos, algunos legisladores colocaron letreros verdes en sus escaños con la leyenda: “No a la criminalización, sí a la libertad”, entre ellos Jesusa Rodríguez, de Morena, abiertamente a favor de la legalización de la mariguana. Y Movimiento Ciudadano repartió relojes, también verdes, en los que se leía: “Llegó la hora de regular”.

Incluso había plantas de mariguana en el salón de plenos. El senador sin grupo parlamentario Emilio Álvarez Icaza subió a tribuna con una de las más de mil plantas que han sembrado los colectivos cannábicos que están afuera del Senado y que llevan nueves meses exigiendo una legislación que reconozca sus derechos al consumo, al cultivo, y sin fines de lucro.

Álvarez Icaza señaló que la legislación le queda mucho a deber a las organizaciones cannábicas y a los usuarios de mariguana, pues si bien “es un ejercicio gradualista”, todavía “mantiene una visión punitivista y prohibicionista, que es herencia e inercia de limitar derechos”.

Añadió: “Todavía con algunos de los términos en el Código Penal Federal y la Ley General de la Salud, propician la discriminación y la estigmatización, y no estamos atendiendo en sus términos lo que instruyó la Suprema Corte de Justicia.

“Nuestra obligación es cómo garantizar derechos. ¡Vaya, no fumo yo!, pero veo limitaciones preocupantes. ¿Por qué 20 personas para un club? No debería haber limitaciones. ¿Por qué 20 personas? Ahí se limita el derecho de asociación y reunión. (…) Me parece un exceso que el Ministerio Público va a entrar a las casas, después de algunas denuncias, a verificar si se cumplen las normas y el límite de plantas”, criticó.

Con el senador independiente coincidió Claudia Ruiz Massieu, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien consideró que en la ley y las reformas persisten pendientes, pues “por un lado el dictamen sienta las bases para el establecimiento de un régimen equilibrado de regulación de cannabis basado en los derechos humanos y la protección de libertades y, en contraste, en el dictamen perviven vestigios del paradigma prohibicionista que pretendemos superar, como la penalización de la posesión simple de cannabis psicoactivo que criminaliza a los consumidores”.

La exsecretaria de Turismo agregó: “Por un lado este dictamen legaliza el cultivo de cannabis que tiene como finalidad el autoconsumo, pero en contraste se limita la posesión y la venta de cannabis bajo criterios que resultan contrarios al libre desarrollo de la persona. Si bien se aumenta la cantidad permitida para el consumo personal, no es la legislación la que debe imponer estos límites a las personas sino sus propias libertades de conciencia y de decisión”.

Patricia Mercado, de Movimiento Ciudadano, manifestó que el Senado se está “quedando corto” y “se comete un error al no despenalizar plenamente el cannabis, al seguir manteniendo a la planta, a los consumidores y a los productores entre los sujetos de sanciones penales”, pero reconoció que la legislación es “producto de un esfuerzo de negociación y consenso de un ejercicio de pluralidad democrática y de tolerancia”.

Prosiguió: “Debimos eliminar el delito de posesión simple de cannabis, debimos sacar al THC de la tabla de sustancias ilícitas, pero voto a favor porque quiero mariguana sin sangre y sin consumidores acosados extorsionados y presos”.

En el Partido Acción Nacional (PAN) hubo posiciones encontradas. Damián Zepeda anunció el voto en contra de algunos senadores de su bancada, debido a que creen que la legislación a discusión “abre el mercado de las drogas”.

“Nos manifestamos en contra de que se liberalice la venta de drogas, en este caso de drogas en este país”, dijo.

“Se dice que la Corte nos ordenó legislar esto, eso es falso en absoluto, la Corte no ordenó absolutamente nada, lo único que dijo la Corte es que ‘tienes que hacer posible ese derecho’. Si alguien quiere fumar en su privacidad, ya tiene regulado esos 5 gramos, y dice: ‘oye no prohíbas cómo la adquiera’, y eso es lo que debimos haber hecho. La Corte no ordenó abrir tienditas de mariguana en las esquinas de sus casas”, cuestionó.

El Senado tenía el mandato de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de legislar sobre el tema, luego que declaró inconstitucionales diversos artículos de la Ley General de Salud por considerar que son violatorios del libre desarrollo de la personalidad.

El panista Gustavo Madero votó a favor y pidió avanzar “en un cambio de paradigma que se aleje de la prohibición”; además, expresó que debe tenerse “una visión de derechos y libertades y un trato digno a las personas que consumen mariguana y la producen”.

“Este cambio de paradigma, en mi caso particular, parte de una certeza: el modelo que tenemos no está funcionado y eso es lo que me obliga a considerar cambios sustantivos en la legislación en la materia. Lo que tenemos hoy es el peor de los mundos. Esta reforma no es perfecta, pero al darse un plazo de un año para su revisión me anima”, comentó Madero.

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