El modelo Sinaloa

domingo, 4 de abril de 2010 · 01:00

MÉXICO, D.F., 2 de abril (apro).- Ninguna organización delictiva mexicana ha sido tan exitosa como la del llamado cartel de Sinaloa. Y puede serlo más. Se sabe que tiene entre sus jefes a uno de los hombres más ricos del mundo, Joaquín Guzmán Loera El Chapo, quien está por cumplir una década de prófugo, el mismo tiempo que lleva el PAN en la presidencia de la Republica.

Los por lo menos mil millones de dólares que la revista Forbes le estima al El Chapo como jefe del cártel, en realidad habría que dividirlos entre los distintos liderazgos de la organización.

Entre ellos hay personajes que tienen tantos o más años en el cartel que Guzmán Loera, como Ismael Zambada García El Mayo, considerado el principal estratega de la organización que opera como una transnacional delictiva. La presencia de El Mayo ha cruzado tanto a los gobiernos del PRI como a los del PAN.

Esa permanencia se explica en la lógica del histórico acercamiento de los narcotraficantes sinaloenses con el poder civil y militar del país. Por décadas, esa connivencia consolidó el narcotráfico en las zonas de influencia de los sucesivos jefes sinaloenses en su propio estado, así como en Guadalajara, Tijuana y Ciudad Juárez.

La extrema e imparable violencia que ahora padece el país tiene a los narcotraficantes sinaloenses como los principales protagonistas, producto de sus pugnas internas.

Lo que sucede en Juárez es la pugna de El Chapo, El Mayo, Ignacio Nacho Coronel y Juan José Esparragoza, El Azul, contra sus antiguos aliados, los Carrillo Fuentes, también sinaloenses, quienes establecieron el llamado cartel de Juárez.

En Sinaloa se reproduce esa pugna y alcanza a los también antiguos socios, los Beltrán Leyva. Esa batalla alcanza a Sonora y baja hacia Guerrero y Morelos.

Para librar esas guerras, que involucran también a Los Zetas, el cartel de Sinaloa se alió con el cartel del Golfo y la Familia Michoacana, lo que prefigura nuevas contiendas y reacomodos.

Si el cartel de Sinaloa se impone, se habrá consolidado como la principal organización delictiva en México. Si ahora genera por lo menos mil millones de dólares, su dominio del mercado ilegal de las drogas la convertiría en una de las mafias más poderosas del mundo, como la siciliana, la rusa, la china o la estadounidense de los años 20 y 30 del siglo pasado.

Es algo que los colombianos, en los años ochenta, no pudieron hacer, a pesar de que se mantiene el negocio de las drogas en ese país.

No es extraño que el cartel de Sinaloa esté en plena diversificación. No sólo trafica cocaína y mariguana, sino que se encuentra en un intenso proceso de producción de drogas sintéticas.

Y la historia ha demostrado que las grandes empresas delictivas del mundo han generado enormes cantidades de dinero que se incorpora a la economía formal.

Los cálculos internacionales indican que el negocio de las drogas en México produce unos 24 mil millones de dólares, casi la mitad de los 53 mil millones que posee el hombre más rico del mundo, Carlos Slim.

Los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón parecen haber apostado por el desarrollo del grupo al que pertenece El Chapo. Al primero se le fugó y no dio con él. El segundo, de la mano del Ejército, tampoco lo encuentra, a pesar de que hasta la Iglesia católica sabe dónde se mueve.

En enero pasado, un funcionario de Calderón no identificado le dijo a la revista inglesa The Economist que ni con 100 mil soldados lo atraparían.

El funcionario destacó la capacidad de operación internacional del cartel y su tradición de no involucrarse en otros delitos contra la población, como el secuestro y la extorsión.

Si la apuesta de los gobiernos de México y Estados Unidos es el modelo sinaloense, habrá Chapo y Mayo hasta que sean útiles para ese propósito.

 

jcarrasco@proceso.com.mx