Televisa contra Carpinteyro y los cableros

martes, 31 de agosto de 2010

MÉXICO, D.F., 31 de agosto (apro).- Acostumbrados a debatir a través de inserciones pagadas en prensa y no en sus propios canales de televisión –siempre cerrados al debate crítico que los implique--, los ejecutivos de Televisa ordenaron el lunes 30 de agosto la publicación de desplegados en contra de la exsubsecretaria de Comunicaciones y Transportes, Purificación Carpinteyro, pero también contra un sector de empresarios de televisión por cable que están descontentos con las crecientes prácticas monopólicas del consorcio.

El origen de este desplegado es el artículo que publicó Carpinteyro el jueves 26 de agosto en el periódico Reforma. Bajo el título “Ni veo ni oigo”, la exsubsecretaria de la SCT aporta un dato fundamental: Televisa no sólo es propietaria de tres grandes empresas de televisión por cable –Cablevisión, TVI y Cablemás--, sino que también ha logrado amarrar un control sobre la empresa Productora y Comercializadora de Televisión, mejor conocida como PCTV.

Carpinteyro señala que PCTV, cuyo origen fue agrupar a los pequeños concesionarios de televisión por cable para negociar conjuntamente con Televisa y otros proveedores los contenidos de los programas de televisión restringida, ha sido engullido por la empresa de Emilio Azcárraga Jean, ya que su subsidiaria Cablemás tiene una posición accionaria y de control en PCTV.

Con la compra de Cablemás, apunta Carpinteyro en su artículo, “Televisa también adquirió la capacidad de fijar precios unilateralmente para la distribución y comercialización de 85% de los paquetes de canales comercializables a nivel nacional y, por lo tanto, de restringir sustancialmente el abasto de contenidos sin que los cableros puedan, actual o potencialmente, contrarrestar dicho poder”.

“Es cierto que se condicionó la compra de Cablemás y TVI al cumplimiento de diversas obligaciones entre las que se encuentra la de vender las acciones de PCTV, propiedad de Cablemás antes de diciembre de 2009, pero con la venia de la Comisión Federal de Competencia, esto no sucedió”, sentencia Carpinteyro en uno de los párrafos que originó la airada reacción de Televisa.

El desplegado del 30 de agosto, firmado por Manuel Compeán, vocero de Televisa, pretende negar la grave acusación de práctica monopólica, pero no aporta documentación ni compromiso alguno por parte del consorcio.

Según Compeán, el periódico Reforma “intentó censurar” y decidió “no publicar” su réplica al artículo de Carpinteyro, y por eso decidieron pagar inserciones en medios impresos. Su primera réplica es una insidia absurda: Televisa argumenta que sí existe competencia en televisión restringida, ya que la empresa DISH México, formada por MVS-Echostar y apoyada por Telmex, “logró en poco tiempo sumar poco más de un millón de suscriptores. MVS también ha declarado que espera llegar al cierre de este año a más de 2 millones de clientes, con el apoyo y financiamiento de Telmex.

“Telmex está promocionando abiertamente en medios del país paquetes de triple play… Sólo con estos datos se puede concluir de manera evidente que existe competencia en el mercado de televisión de paga en México y que Telmex-Dish están teniendo un crecimiento sostenido”.

En este punto, Televisa evade el debate fundamental: no se trata de discutir si existen otras empresas exitosas de televisión de paga, sino de las prácticas monopólicas que está aplicando para forzar a las pequeñas empresas de televisión por cable (DISH México no es una cablera, sino una competencia para la señal satelital conocida como Sky, filial de Televisa) a realizar “compras amarradas” de los contenidos de sus canales.

Es decir, Televisa estaría violando las reglas del must carry y del must offer que le impuso la Comisión Federal de Competencia para que pudiera adquirir Cablemás y TVI.

El segundo punto de la réplica señala que “PCTV es una compañía fundada, hace años, por cientos de empresas de cable del país. Tiene un consejero integrado por múltiples compañías (Megacable, Grupo Hevi, Cablecom, Cablemás, entre otros), quienes toman en apego a sus estatutos las decisiones en forma colegiada.

“Televisa no tiene –ni directa ni indirectamente-- el control de PCTV como erróneamente lo expone la señora Carpinteyro. Ningún grupo en lo individual ha tenido –ni tiene-- el control”.

Televisa cree que el control de una empresa o de una sociedad de empresas como PCTV sólo se da a través de la adquisición de acciones e ignora convenientemente que el control se da también cuando se imponen precios de forma unilateral –como sucedió con la retransmisión de los partidos del reciente Mundial de Futbol de Sudáfrica-- y con la amenaza, velada o no, de suspender el suministro de sus canales de televisión abierta y gratuita a las empresas que no asuman sus designios.

Y este es el punto fundamental de las irregularidades que se están generando,  con un silencio preocupante por parte de la Comisión Federal de Competencia (Cofeco).

Dice Televisa que la multa que le impuso Cofeco por 48 millones de pesos, en noviembre de 2009, por realizar prácticas monopólicas, “se refiere a hechos anteriores a la existencia de las condiciones establecidas por la autoridad y es materia de diversos procesos judiciales que se encuentran en curso”. Carpinteyro “omite mencionar que la Cofeco redujo la propia multa sustancialmente con motivo de los argumentos expresados en el recurso de reconsideración correspondiente. Las condiciones impuestas por Cofeco se han cumplido al pie de la letra”.

¿Realmente se han cumplido al pie de la letra? ¿Sólo porque Televisa lo dice hay que creerles? ¿Qué dicen las pequeñas empresas de televisión por cable que tienen la bota encima de Televisa que ya controla no sólo a las cuatro cableras más grandes del país (Megacable es su socio en YOO y en la fibra óptica de la CFE; Cablemás, Cablevisión y TVI son sus subsidiarias), sino también a la cámara del sector (la Canitec) que siempre sale a defender los intereses del monopolio televisivo?

El remate del desplegado es prueba del método insidioso de los ejecutivos de Televisa. “¿Quién se beneficia con la publicación de información incorrecta o tendenciosa incluida en los artículos de la señora Carpinteyro?”, se pregunta Compeán. Acusan a la exsubsecretaria de evitar que se llevara a cabo la consolidación de las áreas de servicio local (ASL’s) “con lo que millones de mexicanos continúan pagando tarifas de larga distancia, en lugar de tarifas locales; situación que ha beneficiado al operador dominante”. En otras palabras, Televisa acusa a Carpinteyro de beneficiar a Telmex.

Televisa evade el debate real sobre el mercado de contenidos en la televisión por cable. Eso sí, manda un mensaje típico de los cárteles monopólicos: quien se atreva a cuestionarlos será merecedor de sus desplegados. Y todavía tienen la gracia de acusar a un periódico de “censura”. ¡El burro hablando de orejas!

www.jenarovillamil.wordpress.com.

 

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