La crisis del Estado (II y último)

martes, 20 de septiembre de 2011
En la segunda parte de su colaboración, el exauditor superior de la Federación, Arturo González de Aragón desmenuza las cifras económicas de México en la última década y hace evidente que la falta de liderazgo, de visión y de proyectos –sobre todo por la mezquindad de la clase política– han alimentado el creciente número de pobres en el país y el fracaso de la mayoría de las políticas públicas y de la búsqueda del desarrollo. MÉXICO, D.F. (Proceso).- Según el físico y matemático británico Lord William T. Kelvin (1824-1907), “lo que no se puede medir no se puede mejorar”, por lo que toda actividad humana y social puede ser mensurable para conocer su nivel y grado de avance o retroceso. Por lo anterior es necesario conocer el estado que guarda nuestro país. Para ello se necesita un conjunto básico de indicadores, parámetros y percepciones que midan el desempeño de México, como herramienta fundamental para conocer su posición y detectar las áreas de riesgo a fin de convertirlas en oportunidades de mejora de nuestra circunstancia particular. Durante la década 2000-2010, México ha mostrado un comportamiento errático, producto de la ausencia de una visión de Estado con perspectiva que le permita aprovechar todas sus fortalezas y potencialidades en beneficio del desarrollo y la realización de todos los mexicanos. Esta última década nos muestra los principales resultados siguientes: De acuerdo con datos de los censos de 2000 y 2010 levantados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el país contaba con una Población Económicamente Activa (PEA) de 34.2 millones de personas en 2000 y de 44.7 millones al final de 2010; es decir que la PEA aumentó 10.5 millones, 31%. La población desocupada pasó de 400 mil personas en 2000 (1.2%) a 2.3 millones al cierre de 2010 (5.1%), mostrando un crecimiento de 1.9 millones, 475%. En México, según afirmación del rector de la UNAM, existen 7 millones y medio de jóvenes que conforman la generación “nini” –ni estudian ni trabajan–, que se convierten en caldo de cultivo de la delincuencia organizada agravando la inseguridad en el país. Durante el periodo 2000-2010 el Producto Interno Bruto (PIB) mostró un crecimiento de 6.6% en 2000, de 0.8% en 2002, de 4% en 2004, de 5.1% en 2006 y de 1.3% en 2008, para reflejar una caída de -6.5% en 2009 y un aumento de 5.5% en 2010. El brutal decrecimiento de 2009 es la más severa caída desde 1932. En relación con la deuda total, su comportamiento muestra que su saldo pasó de 1 billón 183 mil 700 millones de pesos al cierre de 2000, a 3 billones 483 mil 500 millones de pesos a marzo de 2010, lo que refleja un crecimiento de dos billones 299 mil 800 millones de pesos, 194.3%; es decir, casi dos veces más en 10 años. Adicionalmente y según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) la deuda de estados y municipios creció tres y media veces, al pasar de 89 mil 501 millones de pesos en 2000 a 314 mil 13 millones de pesos al cierre de 2010. Según un estudio del Senado, 97% de los ingresos tributarios los obtiene el gobierno federal y únicamente 3% los gobiernos estatales. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hasta 2009 México obtenía por recaudación federal 17.60% del PIB, en tanto que Noruega recaudaba 37.95% del PIB, el primer lugar en la muestra. Por su parte, la recaudación de impuestos en México a escala estatal era sólo de 0.62% del PIB, uno de los más bajos de la OCDE. Por cierto, recientemente el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) informó que las entidades federativas han recibido en los últimos 10 años 3.5 billones de pesos a través del Ramo 33, monto equivalente en el mismo periodo a la suma de los presupuestos de las secretarías de Educación Pública, Salud, Desarrollo Social, Agricultura, Ganadería y Pesca, Medio Ambiente y Recursos Naturales, Economía y Energía. En cuanto a la inflación de la década, pasó de 8.9% en 2000 a 4.4% en 2010; es decir que se redujo 4.5 puntos, lo que equivale a 50.6%, siendo uno de los indicadores económicos positivos. Considerando el nivel más alto de cada año, el tipo de cambio muestra que en 2000 se pagaban 10.07 pesos por cada dólar, 13.91 en 2008, 15.36 en 2009 y un poco más de 12 en 2011, reflejando una tendencia firme a la apreciación del peso. El precio del petróleo en dólares por barril pasó en la última década de 24.79 en 2000, a 53 en 2006 y a 98.3 en 2008, para descender a casi 50 dólares en 2009 y subir a 71.5 en los primeros meses de 2010; esto es un aumento del precio del barril de petróleo 2000-2010 de 46.71 dólares, equivalente a 188.4%. Por la crisis política y económica en algunos países árabes y europeos así como las catástrofes naturales en Japón, este año el precio ya rebasó los 100 dólares por barril. Por su parte la producción petrolera durante la década 2000-2010 mostró un comportamiento a la baja al pasar de 3 millones 12 mil barriles diarios en 2000 a 3 millones 383 mil barriles diarios en 2004 y a 2 millones 576 mil barriles diarios a finales de 2010, lo que representa una disminución –entre 2004 y 2010– de 807 mil barriles diarios, equivalente a 24%. Como podemos observar, la reforma energética de 2008 no ha cumplido con sus objetivos. Pemex está produciendo hoy lo mismo que en 1990, con la diferencia de que en aquel entonces eran 80 mil empleados y hoy son 184 mil. El subsidio a los energéticos representa en México cuatro veces más recursos que todos los programas de combate a la pobreza, según el Informe sobre Desarrollo Humano 2011. En relación con el Índice de Competitividad Global publicado por el Foro Económico Mundial, México, entre 139 países, ha perdido 34 posiciones al pasar del lugar 32 que tenía en 2000, al 66 en 2010; es decir, su descenso ha sido dramático, afectando seriamente los atractivos para la inversión externa. La pobreza del país por nivel de ingresos ha disminuido en la última década al pasar de 53.6% de la población en 2000 a 44.5% en 2008 y mostrar un repunte a 51.3% en 2010, reflejo de la crisis económica mundial. El efecto neto de la disminución de la pobreza en el país por su nivel de ingresos ha sido de 2.3% durante el periodo 2000-2010. Existen 57.4 millones de mexicanos en pobreza de ingresos, de los cuales 11.7 millones –10.4% de la población– se encuentra en pobreza extrema. En los dos últimos años, 3.2 millones de mexicanos cayeron en la pobreza, informó el Coneval el pasado 29 de julio. El Inegi dio a conocer recientemente los resultados del censo de 2010, que muestra avances importantes en la última década en algunas materias a consecuencia de la estabilidad macroeconómica y la continuidad de algunas políticas sociales. Destaca que casi 7 millones de familias de 3.9 miembros adquirieron una vivienda con luz eléctrica, agua entubada, alumbrado, teléfono, televisión, refrigerador y lavadora. En el bienio 2009-2010 el Infonavit otorgó casi 1 millón de créditos para compra de vivienda, lo que es una cifra récord en la materia. El censo de 2010 muestra también que el número de compu­tadoras por hogar creció de menos de 10% a casi 30%; el uso de internet pasó de 2.5 millones de hogares a 17 millones, y una de cada dos familias ya tiene automóvil. Por cierto, el pasado 15 de julio el Inegi informó que el ingreso promedio mensual por hogar era de 11 mil 645 pesos; es decir que de 2008 a 2010 el ingreso familiar descendió 12.3%. Si a ello sumamos la caída entre 2006 y 2008 –que fue de 1.6%–, tenemos que en cuatro años la pérdida promedio del ingreso alcanzó 13.9%, una de la razones del aumento de la pobreza en los últimos años. En la última década las administraciones gubernamentales se han fijado como meta la cobertura universal de los servicios de salud a través del Seguro Popular para la población que carece de seguridad social. Al mes de agosto de 2010 el padrón de beneficiarios era de 38 millones de personas, siendo uno de los programas más exitosos de los últimos años. La meta se estima en 51.3 millones de afiliados al final de la administración. Según información de la SHCP los ingresos públicos totales pasaron de 1 billón 178 mil 800 millones de pesos en 2000 a 3 billones 176 mil 300 millones en 2010, lo que representa un crecimiento de 1 billón 997 mil 500 millones; el aumento fue de 169.5%. Por su parte el Presupuesto de Egresos de la Federación muestra un crecimiento muy importante: pasó de 1 billón 195 mil 300 millones de pesos en 2000 a 3 billones 176 mil 300 millones en 2010, lo que refleja un aumento de 1 billón 981 mil millones de pesos, equivalente a 165.7%. Los ingresos extraordinarios que recibió el país durante el periodo 2003-2006 fueron de 767 mil 300 millones de pesos, producto principalmente del crecimiento espectacular de los precios del petróleo. En la presente administración se obtuvieron ingresos extraordinarios excedentes por 247 mil 400 millones de pesos en 2007 y de 315 mil 500 millones de pesos en 2008. En resumen, en el periodo 2003-2008 el gobierno federal recibió ingresos excedentes extraordinarios por 1 billón 330 mil 100 millones de pesos, de los cuales se aplicaron al gasto corriente 72%, a inversiones financieras 12% y a proyectos de inversión pública 16%. La falta de visión y la carencia de proyectos fueron evidentes. Así, la década 2000-2010 muestra un país con crecimiento económico insuficiente, bajo nivel de empleo, el aumento del desempleo y la pobreza, crecientes inseguridad, delincuencia y crimi- nalidad, deficiente impartición de justicia, aumento de las estructuras de gobierno y de la burocracia y uso inapropiado de los ingresos extraordinarios excedentes que se recibieron fundamentalmente por el petróleo. El país vive una grave crisis y los principales responsables de ella son los líderes políticos de todos los partidos y corrientes ideológicas, que carecen de una visión de Estado que sacrifique las perspectivas particulares en favor del interés supremo de la nación. * Auditor superior de la Federación de 2002 a 2009.

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