La violencia de los hombres

viernes, 27 de enero de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- ¿Es la violencia inherente a la condición masculina? ¿Son los hombres “naturalmente” más agresivos que las mujeres? Desde distintos campos, como la psicología, la antropología y la criminología, los especialistas en “agresión” llevan años haciendo estudios comparativos entre los sexos. Y en toda la literatura especializada se afirma que sí, los hombres son más agresivos y violentos que las mujeres. Las apabullantes estadísticas criminológicas (número de personas condenadas por homicidio intencional y por golpes y violencia) confirman con creces el dato de que en su gran mayoría los condenados son del sexo masculino. ¿Por qué ellos son más proclives a pelear, golpear, matar? Pese a que todas las personas repudian el uso de la violencia, las costumbres machistas de maltrato y violencia con la pareja no acaban de desaparecer. ¿Qué se puede hacer al respecto? Al final de mi artículo ¿Hombres feministas? (Proceso del 30 de noviembre de 2011) solicité que si existían grupos de varones feministas, similares a los que están organizados en Europa, por favor me mandaran una señal. El Grupo Mhoresvi (Movimiento de Hombres por Relaciones Equitativas y sin Violencia) respondió. Se trata de una asociación cuya misión es construir el bienestar personal, familiar y social a partir de que los hombres se hagan responsables de su violencia. ¿Qué implica esto? Para empezar, reconocer los distintos tipos de violencia que suelen ocurrir. Mhoresvi habla de cinco tipos, y los describe brevemente: violencia física (empujones, patadas, cachetadas, jalones), violencia verbal (amenazas, ironías, gritos, insultos, apodos), violencia económica (condicionar el dinero, dejar sin dinero), violencia emocional (menospreciar, ignorar, guardar silencio, miradas amenazantes) y violencia sexual (negarse a tener relaciones sexuales, obligar a tener relaciones sexuales sin preocuparse del placer de ella). Esto lleva a reflexionar si la relación de pareja está basada en el dominio y el control. Mhoresvi encuentra que cuando hay amenazas, intimidación, abuso emocional, aislamiento, desvalorización, manipulación de los hijos, abuso económico y privilegios masculinos, la relación califica como violenta, con control y dominio. Es interesante ver que dentro del rubro “privilegios masculinos” se encuentra: tratarla como sirviente, no dejarla tomar decisiones importantes, actuar como el “rey de la casa” y no participar en labores domésticas. ¿Qué sería para Mhoresvi una relación equitativa? Una donde exista una negociación justa, sin conductas amenazantes, con respeto, confianza y apoyo mutuo, y con responsabilidades domésticas y económicas compartidas. Agradezco el detalle de Mhoresvi de hacerse presente, y de ofrecer información sobre cómo es que surgió y funciona este grupo de hombres atípicos. Su antecedente es Coriac, el Colectivo de Hombres por Relaciones Igualitarias, A.C., grupo que conocí hace años. Cuando Coriac decidió cerrar, los siete facilitadores que trabajaban con el Programa de Hombres Renunciando a su Violencia decidieron continuar con el mismo trabajo y formar una nueva agrupación. Tanto Coriac como Mhoresvi han funcionado con un trabajo de reflexión grupal enfocado a la violencia de género del hombre en la familia. Mi curiosidad sobre quiénes asisten es respondida con claridad: los hombres que necesitan cambiar sus pautas violentas de relación con su pareja. ¿Cuántos serán los hombres que tienen interés de dejar de ser violentos y empezar a construir relaciones igualitarias? ¿Basta un espacio de reflexión y apoyo para cambiar? La reflexión en grupos es un avance notable en el manejo de un tema complejo: las agresiones y malos tratos de maridos, novios y exparejas. El cambio de las actitudes personales, reforzado por la existencia de la Ley de Acceso a una Vida sin Violencia, se perfila como un camino muy productivo para luchar contra situaciones típicas (¡y persistentes!) de ese machismo violento que cobra tantas víctimas. Lo interesante de Mhoresvi es que apela a la conciencia para frenar las variadas agresiones que viven las mujeres a manos de sus compañeros sentimentales. Sería importante que en otras ciudades se instaurara un modelo de autorreflexión como el de Mhoresvi. La prevención es mejor que la detención. En otros países se ha destacado la importancia de la educación no sexista de niños y jóvenes, y se han armado programas en las escuelas para la formación en igualdad entre los sexos. Educar en el respeto a la igualdad, y enseñar a detectar y analizar las desigualdades entre mujeres y hombres, son tareas prioritarias, indispensables para impulsar la equiparación social y cultural entre los sexos. La igualdad social entre mujeres y hombres empieza en la casa, y el tema del trabajo doméstico, que atinadamente incluye Mhoresvi, es fundamental. Mhoresvi ofrece sesiones informativas los lunes a las 18 horas, y se encuentra en Miguel de Cervantes Saavedra 4-a, colonia Moderna, a dos cuadras del metro Xola. Su teléfono es 91-80-41-68, y su correo: MHORESVI@yahoo.com.mx. Si bien una organización ciudadana por sí misma no acabará con las conductas violentas, su modelo puede ser replicado para impulsar cambios fundamentales en las relaciones entre las mujeres y los hombres.

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