Ciencia y tecnología a juicio de todos

miércoles, 14 de noviembre de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- En un hecho inédito que hay que celebrar, el pasado miércoles 7 arrancó la Agenda Ciudadana de Ciencia, Tecnología e Innovación, como una consulta nacional por Internet, abierta a todo público, a través de la cual quien lo considere conveniente podrá opinar respecto a 10 retos, alusivos a la construcción de soluciones derivadas de la investigación científica. Su organización cuenta con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la Academia Mexicana de la Ciencia, las cámaras de Senadores y de Diputados, la UNAM, otras instituciones de educación superior y un nutrido grupo de científicos que han elaborado los contenidos de estos 10 retos, que abarcan temas cruciales como educación, cambio climático, medio ambiente, seguridad alimentaria, agua, energía, salud mental y adicciones, entre otros. Esta Agenda Ciudadana va más allá de la divulgación científica, porque se orienta a conocer la opinión del público en general sobre las posibilidades que tienen la educación y la ciencia para contribuir al mejoramiento de la vida democrática y al bienestar de todos. Cuando los conocimientos son el factor fundamental del desarrollo de este siglo, se requiere propiciar la participación e intervención de la sociedad para que aquéllos se orienten al beneficio de ésta, como un bien público y no sólo privado, en donde predomine el aprendizaje colectivo y no el oscurantismo o la ignorancia. Si tales objetivos no se logran a través de la Agenda Ciudadana, podrá ser relevante impulsar cambios en las instituciones y en la política pública, propiciando una nueva cultura interesada en la vigilancia y el control de la ciencia y la tecnología, lo que son sus innovaciones genéricas, pues en los hechos éstas impactan fuertemente a la sociedad, que tradicionalmente ha sido excluida como un actor significativo en cuestiones que la afectan de manera directa. La participación pública en las decisiones científico-tecnológicas y de innovación ha sido promovida y exigida por la sociedad en muchos países (véase Ciencia, tecnología y sociedad. Editores: Eduard Aibar y Miguel Ángel Quintanilla. Editorial Trotta, Madrid, 2012), pero no en el nuestro. Se han hecho presentes, sin embargo, movimientos sociales emergentes alrededor de temas tecnológicos o mediáticos que aportan un punto de vista crítico, por ejemplo, respecto de la energía nuclear, la ecología, las telecomunicaciones, la manipulación genómica y alimentaria, pero no se habían abierto con tal amplitud, alcance y eficacia mecanismos de participación directa, como la que se propone conseguir esta consulta ciudadana. Tal y como se tenía programada, la agenda ha arrancado y los interesados podrán estudiar y dar preferencia a algunos de los temas de la manera más directa posible. La consulta nacional estará abierta hasta el 30 de enero de 2013, y esperamos que sus resultados sean tomados en cuenta en serio. Poca relevancia tendrá si al poco tiempo se le empieza a ocultar en los recovecos de la burocracia y de los discursos grandilocuentes, sin presentar compromisos para que el conocimiento se vuelva relevante para el ciudadano común y tenga notoriedad en la política pública, en la cuantía de los recursos que se orientan hacia la ciencia, la tecnología y la innovación, así como en la solución a los grandes problemas nacionales. Para participar, el portal de la Agenda Ciudadana (www.agendaciudadana.mx) está a la disposición de todos.

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