Parques eólicos: La resistencia comunitaria

viernes, 26 de abril de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- En 2004, el grupo español Preneal llegó al municipio de San Dionisio del Mar, Oaxaca, realizó una asamblea con los comuneros, quienes pasaron lista de asistencia; sin embargo, sus firmas sirvieron después para que la transnacional las utilizara a su conveniencia y como aceptación de los lugareños para la construcción de un parque eólico. Los comuneros, llenos de rabia porque se les pretendía despojar de sus tierras, su sustento de vida, centro ceremonial y la existencia misma, iniciaron la lucha. Cansada de tanto alboroto, Preneal traspasó su proyecto a otra española, Mareña Renovable. Hoy, contra este monstruo de la energía eólica, los comuneros luchan y, a decir de ellos, sin el respaldo del gobernador Gabino Cué. Jesús García Sosa, comunero, libre pescador como él se denomina, dice que si supiera que sus hijos van a ser profesionistas, ingenieros del parque eólico, entonces no estaría tan preocupado por el mar, “pero necesitamos del mar, porque milenariamente el mar ha sido sustento de los huaves. Nuestro mar es el patrimonio que nos heredaron nuestros antepasados, por eso lo defendemos, para que no se afecte nuestra cultura, nuestro hábitat”. Jesús García dice que leyó en una revista científica de la UNAM que los manglares son ecosistemas, y en la barra de Santa Teresa, de donde vive y pesca, es una isla de manglares. Todos esos manglares, abunda, el parque eólico los quitará. Relata que el otro día vio que los trabajadores de Mareña Renovables medían las plantas de manglares, ¿Por qué los miden? Les preguntó, “porque los vamos a plantar en otro lugar”. Y luego se preguntó, “acaso no sabrán que la naturaleza por algo los puso ahí y no en otra parte”. Gracias a estos razonamientos de los comuneros es que en San Dionisio del Mar los pescadores protegen su mar, la biodiversidad, las aves endémicas que tienen. Luego, cuando los comuneros preguntaron a los ingenieros de Mareña qué pasaría con las aves migratorias que llegan hasta la barra de Santa Teresa y cruzan el mar, qué pasaría porque se toparían con las grandes aspas de generación de energía, les respondieron, “pues que les den la vuelta”. La absurda respuesta de Mareña Renovables recuerda la triste y ridícula respuesta del entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, Pedro Cerisola, quien al preguntársele qué pasaría con los patos que habitan el lago de Texcoco, soltó: “Pues hasta los patos prefieren Texcoco”. “Acaso los españoles piensan que somos tontos”, comenta Jesús García cuando relata su preocupación por los manglares. La triste respuesta es que sí. Tan lo piensan que han pretendido engañarlos diciéndoles que con el parque sus hijos hallaran la panacea y la gloria de la vida, la riqueza y la tranquilidad gracias a lo que producirán de energía. Nada más falso, pues aquí los únicos ganadores serán las empresas extranjeras y los grandes perdedores los más de 50 mil comuneros que viven de la pesca y se protegen de huracanes con la barra de Guadalupe. El conflicto entre comuneros y empresas extranjeras inició en 2004. José Murat y Ulises Ruiz, dos gobernadores priistas, nada hicieron por los comuneros, y el actual, Gabino Cué, que surgió de la “izquierda”, tampoco. Es momento que por justicia y reconocimiento a sus derechos como habitantes primarios y milenarios del lugar que el gobierno federal debe poner fin a este atropello en San Dionisio del Mar y 13 comunidades más que podría perder su alimento, su vida con la llegada del parque eólico. Y para quien no conozca a los comuneros de San Dionisio del Mar, lo puede hacer a través de las siguientes palabras: “Somos nahuales, somos rayo, somos nube, venimos costeando desde el Perú, desde los incas, desde el tiempo de nuestros ancestros, aunque muchos de los que saben leer, los que conocen el silabario ya ni se acuerdan. Somos aire del Istmo, oliendo a mares, somos el golpear de los cayucos llevando comida a casa: yolo, lisa, robalo, camarón, jaiba y pejesapo. “¿En dónde vivimos?, en la zona de los médanos de la región del Istmo de Tehuantepec, estado de Oaxaca, San Dionisio del Mar y su oleaje de la laguna superior o Mar Santa Teresa; San Francisco del Mar Pueblo Viejo y su puerto estero; San Mateo y su mar Tileme; Santa Maria del Mar y su barra de Santa Teresa…” Estos comuneros son quienes hoy tienen amenazas de muerte, quienes por defender su mar y su tierra hoy están escondidos en algún lugar para mantener la vida perseguida por empresas transnacionales: Betina Cruz Velázquez, Carlos Beas Torres, Rodrigo Peñaloza, Isaúl Celaya López y Mariano Gómez. Y si algo faltara, también al comunicador, defensor de los comuneros, Carlos Sánchez Martínez, se le está persiguiendo. Invitación Este domingo se realizará la Jornada de defensa por la libertad de expresión, en recuerdo de nuestra compañera Regina Martínez y periodistas asesinados en Veracruz. Habrá movilizaciones-espejo. Una en la Plaza Lerdo de Xalapa, Veracruz, y otra en Bucareli, Distrito Federal, frente a la Secretaría de Gobernación. Ambas concentraciones empezarán a las 11:00 horas. Comentarios: mjcervantes@proceso.com Twitter: @jesusaproceso

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