Error anarquista

martes, 10 de septiembre de 2013
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Independientemente de sus motivaciones, los grupos autodenominados “anarquistas” irrumpen en las manifestaciones de los movimientos sociales con mayor arraigo y capacidad de movilización y las aprovechan para realizar sus desmanes, agredir a las autoridades y causar destrozos, lo cual –salvo en el caso de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación— los divide y debilita. Esto se hizo evidente desde el 1 de diciembre del año pasado, con motivo de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como presidente de la República, cuando los hechos violentos con motivo de las protestas originalmente convocadas por el movimiento #YoSoy132 fueron atribuidos primero a los mismos organizadores de éste y, posteriormente, a infiltrados del mismo gobierno. Posteriormente los anarquistas han irrumpido en prácticamente todos los movimientos que, debido a sus bases de apoyo, parecen representar una amenaza para el actual gobierno. Así sucedió con las movilizaciones de la UNAM, de la UAM-Iztapalapa y en los últimos días con la magisterial. Salvo en este último caso, donde los líderes de los maestros supieron controlarlos y diferenciarse claramente de ellos, estos grupos radicales se confundieron con los manifestantes, se convirtieron en protagonistas, empezaron a influir en el rumbo de los movimientos y, desde luego, terminaron por realizar acciones violentas. En el caso del #YoSoy132 las consecuencias fueron muy evidentes... Fragmento del análisis que se publica en la edición 1923 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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