STC Metro: simulaciones

viernes, 17 de enero de 2014
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- El Metro del DF se ha convertido en el teatro del absurdo. El gobierno de Miguel Ángel Mancera no da paso sin cometer errores. Después de haber incurrido en un acto de discriminación prohibido por la ley local en la materia, ahora la metodología seguida para identificar a los beneficiarios especiales de 3 pesos el boleto es de risa y no pasaría ningún examen sobre los procedimientos elegidos. Veamos por qué. Primero. Dentro de los segmentos de población a los que el Gobierno del Distrito Federal ha decidido mantener un subsidio el gran problema es su identificación. Uno esperaría que fuera de acuerdo a las mejores prácticas internacionales. Pero no. Se trata, en realidad, de una tomadura de pelo, donde el gran operativo mediático para subir la tarifa de 3 a 5 pesos parece ser una victoria pírrica para el gobierno de Mancera. En efecto, por ejemplo, para identificar a la jefa de familia (discriminando el hombre jefe de familia que no tendría que estar necesariamente mejor) la lógica aconseja que se haga un estudio, pero no, basta con una carta bajo protesta de decir verdad de que la candidata se encuentra en esa situación. De esta forma, quienes integren el partido (PRD) van a tener acceso sin problemas y quienes no, siempre habrá una forma de entorpecer su acceso por la simple y sencilla razón de que no hay un comité independiente externo que verifique que ese proceso se haga conforme a derecho, de manera imparcial y que efectivamente beneficia a las personas más desprotegidas que es la lógica de un subsidio. Segundo. El caso de las personas desempleadas es otro asunto grave en perjuicio de quienes menos tienen. El requisito que el Metro solicita es que los candidat@s a beneficiari@s no se encuentren en los servicios sociales (IMSS, ISSSTE, etc.) pero resulta que hay muchas personas que sí se encuentran en el IMSS y realizan un trabajo doméstico y suelen dárseles de alta con el sueldo mínimo, lo mismo pasa con personal de construcción etc. De esta suerte se generan incentivos para que el personal doméstico, por ejemplo, se salga del IMSS para recibir la carta de pobreza del Metro. Por el contrario, los “vagoneros”, los vendedores ambulantes, los taxistas y un largo etcétera que ganan mucho más que el personal de salario mínimo que está en el IMSS gozarán sin problema alguno del subsidio mancerista. En el caso de los estudiantes de “escasos recursos económicos” queda al libre juicio del gobierno de la ciudad si les hacen un estudio socioeconómico o no dando pie a la arbitrariedad. En un caso de usuario simulado, a un asistente mío que estudia en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México le otorgaron sin problemas la tarjeta de pobreza, lo que pone de relieve el desaseo de este procedimiento. Tercero. Con todas estas fugas se advierte un claro criterio político. El desgaste por el aumento de 3 a 5 pesos está resultando todo un proceso de simulación para el fortalecimiento político de Miguel Ángel Mancera, buscando generar una “expresión” del PRD propia que le permita hacer contrapesos con las otras, particularmente con la que dirige el profesor René Bejarano y lo que queda de Marcelo Ebrard en Iztapalapa, que dirige un acérrimo enemigo de Mancera, Jesús Valencia, quien le ha declarado la guerra al jefe de gobierno de la ciudad. Con esta decisión del aumento se pretende que Mancera esté en condiciones de negociar mejor sus posiciones dentro de la estructura de gobierno, sus propuestas políticas y “orientar” el voto en próximas elecciones, particularmente donde no tiene estructura. ¿Y la clase media? Bien, gracias, al igual que las personas de escasos recursos que no forman parte del PRD o ¿estarán buscando que se cambien de “expresión" partidista? @evillanuevamx Evillanueva99@yahoo.com www.ernestovillanueva.blogspot.com

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