El gran tratado que se quedó chiquito

martes, 7 de enero de 2014
MÉXICO, D.F. (Proceso).- La relación entre Estados Unidos y México es absolutamente estratégica para este último. No hay otra nación con la que México sostenga una relación más intensa. Sin embargo, los vínculos bilaterales están marcados por paradojas que les impiden alcanzar su nivel de madurez, lo que exige una mayor claridad en la definición de nuestros objetivos como país. La primera paradoja es que formalmente Estados Unidos y México son socios, pero sus vínculos están marcados por una simetría de poder (…) A lo largo de la mayor parte del siglo XX y en los albores del siglo XXI, Estados Unidos ha dominado a México en los ámbitos económico, militar y diplomático. La segunda paradoja es que hay un nivel de interlocución sin precedente entre funcionarios de ambos países, pero a este diálogo le hace falta la confianza recíproca (...) La tercera paradoja es que el cambio de la política unilateral del presidente George W. Bush al lenguaje de la “responsabilidad compartida” del presidente Barack Obama careció de contenido, más allá de la retórica. Con la “guerra contra las drogas”, la relación bilateral se volvió casi monotemática en torno al asunto de seguridad. Washington acusa a México de no detener los envíos de droga hacia el norte y México responsabiliza a Estados Unidos de no impedir los flujos de dólares del narco y de armas de asalto que van a dar a manos del crimen organizado en nuestro país. No existe una búsqueda conjunta de soluciones compartidas para problemas comunes. La cuarta paradoja es que cuando las constelaciones parecen alinearse para México al inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto, Washington está estancado en disputas internas, con una polarización política sin precedente, de modo que la falta de acuerdos respecto al “abismo fiscal” y al techo de endeudamiento de Washington ponen a ese país y al nuestro en elevado riesgo. La quinta paradoja es que cuando las élites económicas y políticas estadunidenses apuntan que hay condiciones favorables para un resurgimiento económico de México, la imagen de este país en las percepciones del público estadunidense es muy desfavorable... *Investigador del CIDE y miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi). Fragmentos de un análisis publicado en el libro La política exterior de México: metas y obstáculos (ITAM/Siglo XXI), coordinado por las internacionalistas Guadalupe González y Olga Pellicer.

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