Lo dicho: Peña no cumple

martes, 27 de mayo de 2014
MEXICO, D.F. (apro).- Al cumplir la cuarta parte de su sexenio, el priista Enrique Peña Nieto está cada vez más demacrado e irritable. Y tiene razón: Mientras la inseguridad se dispara, la economía se desploma. Y México, claro, empobrece más. Es el mundo al revés de Peña: Hace apenas año y medio, en su toma de posesión en Palacio Nacional, prometió a los mexicanos que con él llegaba el paraíso. Hizo de la seguridad de los mexicanos y el crecimiento de la economía los dos principales ejes de su gobierno. Uno y otro, encomendados a sus dos cartas para la sucesión --Miguel Angel Osorio Chong, de Gobernación, y Luis Videgaray, de Hacienda--, han sido un fiasco. Las cifras oficiales hablan de una disminución marginal de la macabra cifra de muertos por la violencia, pero está acreditado que se trata de datos maquillados y el horror heredado de Felipe Calderón sigue. En lo que no hay duda es en el vertiginoso ascenso del delito que más lastima y marca a las víctimas y a sus familias: El secuestro. Tan grave es el secuestro que la Procuraduría General de la República (PGR) creó, en febrero, la Coordinación Nacional Antisecuestros, cuyo titular, Renato Sales Heredia, informó que durante los primeros meses de 2014 este delito se incrementó 24%. Pero el fenómeno es más serio: La asociación Alto al Secuestro, que preside Isabel Miranda, asegura que en lo que va del gobierno de Peña Nieto el número de plagios aumentó 600%, para una suma de 3 mil 938 casos. Y la extorsión, el delito que también va contra el patrimonio de las familias y la inversión productiva, se elevó vertiginosamente, aun en las propias cifras oficiales. El Observatorio Nacional Ciudadano por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, que se provee de información oficial, informó que en 2013 el secuestro aumentó 19.6%, en tanto que las extorsiones crecieron 9.34%, las cifras más altas en la historia. Así, el “México en paz” que Peña prometió en campaña y en su toma de posesión es una falacia. Otra falacia es el crecimiento económico: El supuesto mejor ministro de finanzas de América Latina, el secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Luis Videgaray, ha resultado un fracaso. Se aferró a que México crecería a una tasa de 3.9% del PIB, pero hizo el ridículo. Apenas el viernes 23, Videgaray tuvo que ajustar a la baja su pronóstico de 3.9 a 2.7%, una disminución que podría ser mayor y eventualmente semejante a la del año pasado. En efecto, Peña prometió que la economía crecería 3.5% en 2013, pero recortó su pronóstico tres veces para dejarlo en 1.3% y finalmente el PIB creció apenas 1.1%. Es decir, cero. Millones de mexicanos que votaron por él, persuadidos por los regalos o la esperanza, perciben el amargo sabor del engaño… Comentarios en Twitter: @alvaro_delgado