Los Defensores de Cristo "no traficaban órganos"

viernes, 29 de agosto de 2014
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Los líderes de la organización religiosa Defensores de Cristo “privaban de la libertad a personas de varias edades, a las que les exigían realizar trabajos forzados”. Bajo esta premisa, el Instituto Nacional de Migración (INM), la Procuraduría General de la República (PGR) y la Policía Federal (PF) detuvieron a 14 extranjeros en enero de 2013, en uno de los casos más emblemáticos vinculados a las sectas destructivas del que se tenga registro en México. La Red de Apoyo para Victimas de Sectas (Ravics) añadió información escalofriante: Defensores de Cristo cometió los delitos de tráfico de órganos, lavado de dinero, reducción a la servidumbre, abuso sexual contra menores de edad y mujeres, asociación delictiva, ejercicio ilegal de la medicina, estafa y fraude. El 29 de enero de 2013 fueron detenidos seis españoles, dos brasileños, dos bolivianos, dos venezolanos, un argentino, un ecuatoriano y diez mexicanos en una propiedad ubicada en el kilómetro 14 de la carretera nacional 85, que comunica a Nuevo Laredo con Monterrey. Entre los aprehendidos se encontraban los líderes de la organización: Ignacio González de Arriba, José Losanger Segovia y Tito Shoucri Mohammed. Defensores de Cristo difundía anuncios en internet en los que ofrecía compartir los secretos del “Maestro Fénix”, como se hace llamar Ignacio González de Arriba, quien también asegura ser la reencarnación de Jesucristo. Entre los 343 poderes que el líder decía poseer, destacaban: resucitarse a sí mismos, eliminar el cáncer mediante la imposición de manos, hacer caminar a paralíticos, curar el VIH, leer la mente, comunicarse con ángeles, atravesar paredes, generar un corazón nuevo, levitar, duplicar el tamaño del pene, hipnotizar a las masas, matar a una persona con solo verla… Miles de cibernautas tuvieron fe en los Defensores de Cristo. La Ravics estima que unas diez mil personas estuvieron ligadas a la organización. Muchos de ellos denunciaron que fueron estafados por la agrupación y crearon sitios web o páginas en Facebook para advertirlo, como http://defensoresdecristoquienesson.blogspot.mx/ Los familiares de una creyente a quien tenían meses de no ver presentaron una denuncia ante la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) de la PGR, lo que derivó el citado operativo. El martes 19 de febrero del año pasado, representantes de la Ravics ofrecieron una rueda de prensa en el Centro Nacional de Comunicación Social junto con dos personas que aseguraron haber sido víctimas de los Defensores de Cristo, entre ellas Blanca Castro. Ella aseguró que fue obligada a comer vísceras de animales, acompañar a su esposo (Losanger Segovia) a prostíbulos y participar en orgías. También acusó a los líderes de Defensores de Cristo de amenazas en su contra. Los medios reprodujimos la versión del gobierno federal y de las víctimas de la organización. Desde entonces el caso se dio por cerrado. Ignacio González de Arriba, José Losanger Segovia y Tito Shoucri Mohammed permanecen detenidos y actualmente están recluidos en un penal de máxima seguridad en Matamoros, Tamaulipas, acusados de trata de personas en su modalidad de sometimiento a trabajo forzoso utilizando el fanatismo religioso. Hace pocos días tuve la oportunidad de entrevistar a su abogado, Gerardo Domínguez Flores, quien me expuso la otra versión de los hechos. “Mis clientes no son personas perversas”, sostiene con seguridad. Niega que los acusados hayan cometido tráfico de órganos, obligado a sus seguidores a sostener relaciones sexuales contra su voluntad o a comer vísceras de animales. Si así fuera, enfatiza, estarían consignados por dichos delitos y no es así. Acusa a la PGR de cometer excesos durante el operativo en que sus clientes fueron detenidos y actuar con base en “pruebas erróneas”. Ninguno de los creyentes se encontraba en el mencionado inmueble contra su voluntad, ni eran obligados a cometer trabajos forzosos, asevera. Previamente, todos ellos habían estudiado alguno de los cursos que González de Arriba ofrecía mediante internet, “que sí tienen un tinte religioso, no lo podemos negar, pero supongo que sí les servían, por algo aceptaban seguir pagando”. Domínguez Flores me facilitó cinco videos con igual número de testimonios de personas que se dicen satisfechas con los Defensores de Cristo. Una de ellas es Inmaculada Ruiz, de Alicante, España, quien frente a una cámara declara: “Quiero dar mi testimonio a favor del maestro Fénix, es portador de una gran sabiduría de este planeta y nos ha ayudado mucho, en mi caso me ha ayudado muchísimo en el aspecto del amor, gracias a sus enseñanzas tuve la oportunidad de encontrar mi alma gemela (...) también señalar que lo que se le está haciendo al maestro es un ataque que vamos a solucionar y vamos a estar con el maestro muy pronto”. Todos los extranjeros detenidos en el operativo del año pasado tenían sus permisos vencidos, pero “se extendieron porque quisieron, porque estaban a gusto ahí”, detalla Domínguez Flores y añade: “Todos declaran que están muy bien ahí, todos dicen que estaban trabajando y que tenían que dar un diezmo”. A pesar de que los simpatizantes permanecían en el recinto por voluntad propia -refiere el abogado-, la PGR los amenazó con que si no declaraban en contra de los líderes de la organización, los acusaría de ser cómplices. Esto último sí ocurrió, ahora ocho personas más tienen orden de aprehensión en su contra, acusados del mismo delito que González de Arriba. El abogado denuncia que durante el juicio no se aplicaron exámenes psicológicos adecuados a los detenidos, quienes fueron declarados como trastornados. Aparte, la defensa mandó aplicar dictámenes psicológicos que concluyeron que las personas no sufrieron abusos físicos ni psicológicos: “El hecho de defender este caso en particular no nos hace tener una ceguera respecto del universo que existe en este tema. La ley de asociaciones religiosas y culto público se queda corta, no prevé ni todos los casos ni todas las situaciones, como ésta. Una de la cuestiones que le preguntamos a la Secretaría de Gobernación es si tenía un catálogo de sectas destructivas, pues todo mundo se refirió así de los Defensores de Cristo. Encontramos que no, que no existe un catálogo detallado. Primero que definan qué es secta, qué es secta nociva, coercitiva y destructiva. No lo hay, existe un vacío legal”. Este es el primer caso vinculado a abusos religiosos que el abogado atiende y no le queda duda, la normativa vigente está rebasada por la realidad: “Debe haber más reglamentación, la dirección de Asociaciones Religiosas debería estar más atenta, inclusive para regular estas cuestiones ligadas a internet (…) se deberían reglamentar todo este tipo de actividades que ya se están dando (…) La frontera entre el abuso psicológico y la doctrina que imparte cada religión es tenue”. El juicio contra los acusados está en etapa de ofrecimiento de pruebas. El abogado estima que en enero próximo podría concluir el proceso y confía en que sus clientes sean puestos en libertad. ¿Hubo tráfico de órganos, abusos sexuales y esclavitud dentro de la propiedad que albergó a los Defensores de Cristo? ¿Los líderes de esta agrupación son unos peligrosos criminales o simplemente ejercían su derecho de libre credo? Las respuestas ameritan una investigación exhaustiva. Mientras tanto, existen en México 8 mil 54 asociaciones religiosas registradas ante la Segob. Defensores de Cristo no estaba inscrita ante el gobierno federal, y, como ésta agrupación, muchísimas más operan en locales abiertos o en el espacio virtual, al margen de la ley. Es verdad que la libertad de credo garantizada en el artículo 24 de la constitución nos concede el derecho de ejercer o no la fe que más nos convenza, pero también es cierto que en nombre de Dios se han cometido los peores crímenes en la historia de la humanidad, por lo que urge que el gobierno federal actualice la normatividad vigente para prevenir delitos ligados al abuso religioso. Twitter: @juanpabloproal www.juanpabloproal.com P.D. Esta columna regresa tras varias semanas de descanso, sólo que, a partir de ahora, su periodicidad será catorcenal.

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