'La 72”, una casa para migrantes en medio del infierno criminal

miércoles, 25 de noviembre de 2015
México, D.F. (apro).- “La 72” es una casa refugio localizada en Tenosique, Tabasco, donde fray Tomás González y otros sacerdotes franciscanos ofrecen hospedaje, comida y algo de protección a miles de migrantes centroamericanos que en su largo peregrinar hacia Estados Unidos cruzan por esa zona gobernada por Los Zetas. El albergue fue bautizado como “La 72” en memoria de los 72 migrantes masacrados en San Fernando, Tamaulipas, en agosto de 2010, por negarse a pagar la cuota que le exigían para liberarlos y seguir su paso hacia la Unión Americana. Desde abril de 2011, vestido con su sayal, fray Tomás y otros compañeros de la orden franciscana decidieron abrir el albergue para dar refugio a los migrantes, en su mayoría centroamericanos, que se aventuran por territorio mexicano rumbo al norte, en busca del llamado “sueño americano”. Desde entonces el grupo de religiosos acompaña a quienes son víctimas del crimen organizado mexicano, principalmente Los Zetas, quienes han hecho de la extorsión uno de sus negocios más lucrativos en la última década. “'La 72', así, con género femenino, queremos ser una casa acogedora donde las personas migrantes no sólo encuentren pan y cama para dormir, sino que encuentren el abrazo solidario, la bendición materna, el lugar donde las mujeres embarazadas den a luz y donde los sueños de una vida mejor se empiecen a hacer realidad. Es una gran vergüenza para nosotros que las y los migrantes encuentren en nuestro país sufrimiento y muerte. Nos negamos a aceptar la muerte de los 72 en San Fernando, Tamaulipas, y por eso desde este rincón empobrecido y olvidado, gritamos y exigimos que el gobierno mexicano frene el holocausto migratorio. Desde este lugar nuestra mirada y nuestra voz también se dirigen a las víctimas vivas, familiares de los 72, y que sirva como un abrazo permanente de consuelo el saber que al entrar a México por la frontera sur, en Tabasco hay un altar-hogar en honor de las víctimas que derramaron su sangre en agosto de 2010”. Bajo esta idea y con esta misión, los frailes franciscanos se han atrevido a desafiar no solo la violencia que proviene de la delincuencia organizada, sino de aquellos funcionarios y policías estatales y federales que también extorsionan, secuestran y asesinan a los migrantes de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, que agrupados en el famoso ferrocarril denominado “La Bestia” intentan alcanzar la frontera estadunidense. Los padres franciscanos, fieles a su misión de estar con los más desprotegidos, han recibido amenazas de muerte de los criminales y funcionarios, en respuesta a las denuncias que han presentado por los constantes abusos y violaciones a los derechos humanos. Sus voces solitarias han sacado a la luz la violencia que viven las personas migrantes, sobre todo las mujeres víctimas de violación. Desde agosto pasado a la fecha se han contabilizado 20 casos de este tipo, aunque también se ha disparado el secuestro masivo, la privación de la libertad y el robo. A pesar de las amenazas, y mientras los gobiernos siguen administrando la corrupción y la impunidad, “La 72” alberga a un sector de la población migrante más desprotegida de todo el mundo que cruza esa zona de impunidad que va desde Cárdenas, Tabasco, hasta Coatzacoalcos, Veracruz, en la que estarían implicadas autoridades federales y municipales. Usando como nombre el número de los 72 migrantes masacrados en San Fernando y ayudando a quienes más lo necesitan en su peregrinar, los padres franciscanos responden al horror que envuelve a los miles de centroamericanas víctimas del crimen organizado y legalizado, ofreciendo un albergue temporal que se mantiene con la cooperación ciudadana y el abandono oficial. Twitter: @GilOlmos

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