Sobre los derechos sexuales y reproductivos

lunes, 17 de octubre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- ¿Cómo se negocia y se construye un orden social de reproducción de normas, valores y derechos sexuales y reproductivos? ¿Qué personas o cuáles instituciones están detrás de la promoción de dichos derechos? ¿Por qué el progreso en un cierto país o región es tan lento o hasta imposible? ¿Cuáles son las fuerzas específicas en una sociedad que obstaculizan el avance de los derechos sexuales y reproductivos? ¿Cómo interactúan, convergen o se confrontan diferentes regímenes de poder en lugares específicos? Para responder a estas preguntas la investigadora Christa Wichterich escribió un breve y sustancioso ensayo que el pasado jueves 6 presentó la Fundación Heinrich Böll. Wichterich realiza una exposición clara, que resulta muy oportuna en estos momentos en que la disputa por el matrimonio igualitario ha exhibido el nivel de desinformación sobre esos temas que hay entre la población. Son muchas las cuestiones que esta autora aborda respecto de los derechos sexuales y reproductivos: desde el conflicto entre el universalismo y el relativismo cultural hasta la potencia del deseo y la necesidad de autodeterminación, pasando por la biopolítica y el control de la población con las nuevas tecnologías. Christa Wichterich es alemana, pero el hecho de que haya vivido varios años en la India, Irán y África, y que se haya especializado en política internacional y género hace que su reflexión esté formulada desde una perspectiva no eurocéntrica, sino amplia e incluyente. Ella pone especial énfasis en analizar y documentar algunos casos paradigmáticos de lo que está ocurriendo en los contextos locales de las sociedades del sur, y los contrapone con casos paradigmáticos del norte. Por ejemplo, mientras Apple y Facebook anuncian su ofrecimiento de congelar óvulos a sus empleadas como una política para promover la carrera profesional de estas mujeres, el presidente Tayip Erdogan exige que cada mujer turca dé a luz por lo menos tres criaturas en “apoyo” a la nación, y en la India mueren mujeres por un procedimiento de esterilización. ¿Qué significan estas contradicciones: posponer la maternidad, tener hijos a la fuerza, perder la vida por una laparoscopía? ­Wichterich señala que la maternidad sigue estando condicionada, impuesta o cancelada por políticas estatales y de mercado. El texto consigna muchas de las atrocidades que están ocurriendo en relación a la sexualidad y la procreación. En especial, el celo justiciero de los fundamentalistas en contra del derecho a interrumpir un embarazo llega a extremos como el vivido en el estado de Indiana (Estados Unidos). Ahí, una mujer recibió una sentencia de 20 años de cárcel por sufrir un aborto espontáneo. Fue acusada de “feticidio”. Aquí en México no hemos llegado al extremo de imponer una pena tan alta, pero sí hay casos de mujeres con abortos espontáneos que son consignadas al Ministerio Público, acusadas de abortar. Son muchos y muy variados los asuntos que trata esta socióloga, y tal vez lo más impactante es cómo, pese a las diferencias culturales y económicas de cada país, la representación social que se tiene de las mujeres sigue siendo definida por su capacidad de gestación, por lo que suelen ser tomadas como objetos en lugar de sujetos con derecho a decidir sobre sus cuerpos y vidas. Wichterich discierne tres principales ejes de poder e influencia, que podrían servir como marco para las futuras discusiones en diversas regiones del mundo: el eje de los valores y normas sociales; el eje de la biopolítica y el de la bioeconomía. En cada uno de estos órdenes está, de manera profunda, inscrito lo que hoy llamamos género (las creencias culturales sobre “lo propio” de los hombres y “lo propio” de las mujeres), que además se entrelaza con otros determinantes, como la clase social, la edad y la etnicidad. Esto articula un panorama donde, como siempre, las mujeres en la escala social más baja, las más vulnerables, son quienes padecen los mayores controles y desastres. En su último segmento, titulado “¿Por dónde avanzar?”, Wichterich reconoce que el respeto, la protección y la plena realización de los derechos sexuales y reproductivos encuentran muchas limitaciones y formas de resistencia a escala internacional, nacional y local. La autora considera que hoy este campo está siendo mucho más disputado que hace 20 años, cuando las conferencias de la ONU Cairo 94 y Beijing 95 establecieron un marco de enunciación muy importante al respecto. Pero en muchos lugares, las industrias reproductivas comerciales han rebasado la normativa local y han dejado atrás la regulación estatal. Una espiral de oferta y demanda de nuevos servicios y productos (bebés) va en aumento mientras los Estados nacionales se debaten entre posturas conservadoras, alentadas por instituciones religiosas. Así conviven impresionantes técnicas científicas con regulaciones arcaicas, y solamente quienes cuentan con recursos pueden comprar esos servicios de punta, sean legales o no. Es de agradecer a la Fundación Heinrich Böll la traducción de este ensayo, y espero que así como se presentó en la Casa Lamm en la Ciudad de México, también lo lleve a presentar a todas las entidades de nuestro país, ¡pues buena falta que hace!