La apuesta zapatista 2018

miércoles, 26 de octubre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Desde su aparición, en 1994, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ha hecho cuatro propuestas de organización a la sociedad civil, de las cuales sólo el Congreso Nacional Indígena (CNI) sigue vigente, y es su apuesta para las elecciones de 2018 con una candidata indígena independiente. Esta iniciativa es parte de una estrategia inteligente de la dirigencia del EZLN, que siempre ha sorprendido con propuestas novedosas que han movilizado no sólo a la sociedad civil, sino también a la clase política. Todo parece indicar que con la idea de lanzar una candidata presidencial indígena de manera independiente, el EZLN nuevamente saldrá de sus comunidades de base en Chiapas y hará un nuevo zapatour por todo el país, como lo hizo en 2006 y luego en 2011, previo a las elecciones por la Presidencia de la República. De esta manera pondrá en la agenda electoral el tema de los derechos indígenas, que ninguno de los aspirantes a la candidatura presidencial, como Andrés Manuel López Obrador, Margarita Zavala y Miguel Ángel Mancera, ha retomado en sus discursos. Es así que los zapatistas ya lograron llamar la atención de la opinión pública, la clase política y sus simpatizantes, quienes siguen añorando los años dorados del activismo del EZLN por todo el país. Y esta apuesta ya ha generado reacciones adversas de algunos personajes políticos, pero también de quienes simpatizaban con su causa, precisamente porque no estaban interesados en entrarle al juego electoral, y ahora lo harán a su manera. Decía al principio que desde 1994, cuando apareció en la escena pública, el EZLN ha lanzado cuatro iniciativas de acción y organización a la sociedad civil mexicana, y tres de ellas fracasaron. La primera iniciativa fue la Convención Nacional de Aguascalientes, que se realizó en agosto de 1994 y se llevó a cabo en un cerro cercano a la comunidad de La Realidad, municipio de Ocosingo, con la participación de más de 6 mil personas de todo el país. De ahí salió la iniciativa de formar un Nuevo Constituyente para la elaboración de una nueva Constitución, que no prosperó. Después vino el llamado a integrar el Movimiento de Liberación Nacional, que pretendía aglutinar a una buena parte de las organizaciones sociales para la integración de otro modelo de desarrollo del país, distinto al neoliberalismo que había establecido el PRI en complicidad con los demás partidos políticos y agrupaciones empresariales. Tampoco prosperó. Posteriormente vino el Frente Zapatista de Liberación Nacional, algo así como el brazo civil del EZLN, con la meta de poder agrupar a las organizaciones civiles simpatizantes y tener una presencia permanente en la vida nacional. Durante un tiempo estuvo muy activo y realizó diversas acciones, pero tampoco duró mucho en acción. Finalmente se integró el CNI, que ha permanecido vigente, con sus dificultades, pero continúa trabajando de la mano del EZLN. Es a través de este aliado natural que el EZLN se ha mantenido en contacto con diversas organizaciones indígenas de todo el país, con las cuales ha organizado diversos encuentros y con el que ahora prevé lanzar a una mujer indígena como candidata independiente para las elecciones de 2018. Siguiendo la forma de actuar del EZLN, me parece difícil verlos en una farsa electoral, buscando registrar formalmente en el Instituto Nacional Electoral a la candidata indígena. Si así fuere, serán integrantes del CNI quienes lo hagan. En este escenario podría ser que los zapatistas ni siquiera busquen el registro formal ante el INE, sino que apoyarán una candidatura verdaderamente independiente de toda la estructura oficial y burocrática que tiene controlados a los partidos a través de los consejeros electorales. De ahí que me parece un error pensar que los zapatistas estarían disputando los votos a Andrés Manuel López Obrador, al PRD o a otro candidato o candidata que se lance de manera independiente. Los seguidores del EZLN no son simpatizantes de López Obrador ni de ninguna otra fuerza política. Los zapatistas, entonces, habrán de estar presentes en el escenario político electoral de 2018 a su manera, y con la calidad moral que los ha mantenido desde 1994. Una legitimidad irrefutable que han mantenido desde que anunciaron que no buscarían el poder a través de las elecciones, sino incidir en el rumbo del país a través de la figura menos tomada en cuenta por la clase política, pero que es la base de la historia mexicana: los pueblos indígenas, y en este caso una mujer, que contrastará con la posible candidatura de la panista Margarita Zavala, cuya moral está muy cuestionada por el apoyo que le dio a su marido, el expresidente Felipe Calderón.

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