Apoyar al enemigo con tal de anular a Trump

lunes, 14 de marzo de 2016
Washington.- (apro).- La repentina actitud civilizada y prudente que mostró Donald Trump en el debate entre los candidatos a la nominación presidencial del Partido Republicano del jueves 10 de marzo se consideró en el Capitolio como la señal de que el multimillonario es más vulnerable de lo que se pensaba. A semana y media de que los líderes del Partido Republicano se lanzaran con todo para hacer perder a Trump en los comicios primarios para elegir a su candidato presidencial, la posibilidad de éxito de esta campana podría estar tomando forma. El viernes 11 de marzo, Trump suspendió “por medidas preventivas de seguridad” un evento proselitista que llevaría a cabo en Chicago. En el lugar donde hablaría el magnate de la industria de la construcción en Estados Unidos había muchas personas que le expresaban su rechazo y eso lo obligó a cancelar la sesión. Este anuncio se festejó en el Capitolio con una reunión entre los líderes republicanos. Mitch McConnell, líder en el Senado y Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, instruyeron a una decena de sus correligionarios en la dirigencia republicana para que fortalecieran y siguieran propagando la estrategia para derrocar a Trump. “Hay que meterle más dinero a las acciones para desprestigiar a Trump y recordarle a los votantes que con él, el partido perdería la presidencia en noviembre”, decía en uno de su párrafos el memorando que salió del encuentro celebrado en uno de los salones del imponente edificio legislativo en Washington. Los otros tres contendientes a la nominación presidencial del partido republicano, los senadores, Marco Rubio, por Florida, Ted Cruz, por Texas, y el gobernador del estado de Ohio, John Kasich, no necesitaron la instrucción de sus líderes. De inmediato arremetieron con todo en contra de Trump. Respaldados con más de 150 millones de dólares que salieron el viernes de las arcas del Partido Republicano, Rubio y Kasich patrocinaron una serie de comerciales en las cadenas de televisión de los estados de Florida, Ohio, Illinois y Missouri, en los que con un tono alarmista advertían a los votantes que si querían una presidencia bajo el mando de la demócrata y “súper liberal” Hillary Clinton entonces votaran por Trump, porque con él, el Partido estaba destinado a la derrota. “Voten por el gobernador Kasich”, pidió Rubio en varios actos de campana celebrados este fin de semana en Ohio. “Voten por el senador Rubio”, encomió por su parte Kasich en Florida. Este hecho inaudito en una contienda política entre dos candidatos que se disputan la misma nominación, no es un sin sentido. Es más bien una evidencia fehaciente de que los republicanos quieren acabar con Trump antes del mes de julio. Este martes 15 de marzo habrá elecciones primarias del Partido Republicano en cinco estados: Carolina del Norte, Florida, Illinois, Missouri y Ohio. A su vez se realizara un caucus (asamblea) electoral en el territorio de las Islas Marianas. Esta jornada electoral es clave para el liderazgo republicano. Florida, Illinois y Ohio son esenciales para el proyecto contra Trump. En Florida se disputan 99 delegados electorales, 66 en Ohio y 69 en Illinois. Bajo las reglas internas del Partido Republicano para sus procesos primarios, el candidato que gane por simple mayoría Florida y Ohio se lleva todos los delegados en disputa. En Illinois el candidato vencedor se lleva la mayoría de los delegados, unos 30 en promedio y en resto de las entidades con procesos electorales, la entrega de delegados se hace por regla de proporción; conforme al porcentaje de votos obtenidos por cada uno. Rubio sabe que no ganará en Ohio, por eso quiere que lo haga Kasich, y el gobernador esta consciente de que su candidatura en Florida esta perdida, de ahí que desea que Rubio salgan avante. Y lo de Illinois, bueno; la cancelación del evento proselitista de Trump en Chicago lo dice todo. Para ganar la nominación presidencial del Partido Republicano se requieren de 1237 delgados electorales. Por ahora Trump ya tiene 460 en su haber, Cruz 369, Rubio 163 y Kasich, 63. Con una victoria en Florida Rubio llegaría a 262 delegados y Kasich a 129 con una en Ohio. Nada significativo, matemáticamente hablando. No así en términos político-electorales. La derrota de Trump en Florida y Ohio implicaría negarle al multimillonario la asignación de 165 delegados y demostraría que la nominación republicana es una posibilidad abierta para todos; incluido Cruz, a quien los líderes del Partido tampoco lo consideran como su mejor opción frente a Clinton. A los líderes republicanos les interesa tener a un candidato con más credibilidad política, como Kasich y Rubio. El racismo, la misoginia, el extremismo político, las incoherencias y las fanfarronerías de Trump implicarían el suicidio de los republicanos. O por lo menos eso indican las encuestas de opinión que vaticinan una victoria contundente de Clinton en las elecciones presidenciales del martes 1 de noviembre con Trump como abanderado del Partido Republicano. Si el 15 de marzo se confirma la efectividad del Partido Republicano para abollar la campana de Trump, se afianzaría con ello la posibilidad de que sea hasta la Convención Nacional Republicana, del 18 al 21 de julio, en Cleveland, Ohio, cuando se escogería al abanderado presidencial. La dirigencia republicana está determinada meterle todo el dinero necesario a las campanas políticas para denostar a Trump. Quiere evitar a toda costa que el multimillonario obtenga los 1237 delegados antes de la Convención. Con la nominación abierta para todos, o los que queden en la baraja de aspirantes republicanos; en Cleveland serán los líderes del Partido quienes cabildeen entre los delegados y súper delegados republicanos para por votación o aclamación ungir al nominado. Este proceso acotaría las posibilidades de Trump de salir vencedor y él lo sabe. Incluso Rubio y Kasich, si sobreviven a las elecciones y asambleas primarias que se acaban el 7 de junio, serían mayor opción, incluso que Cruz; para el liderazgo republicano y sus objetivos. “Insístanle a sus constituyentes que el plan del Partido es quitarle la presidencia a los demócratas en noviembre. Recuérdenles que Trump no representa a los principios republicanos y que además con el como candidato estamos destinados a la derrota”, se leía en otro de los párrafos del memorando que salio del Capitolio el viernes 11 de marzo.

Comentarios