IRIS, la insurgencia ciudadana

miércoles, 16 de marzo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Desde principios de febrero, en redes sociales comenzó a circular un video de unos cuantos segundos de un grupo de hombres con escopetas de caza y cubiertos del rostro reivindicando acciones de insurgencia social en Michoacán ante el fracaso de la estrategia militar y policiaca del gobierno de Enrique Peña Nieto que sólo descabezó a los Caballeros Templarios pero no terminó con la violencia y el poder del crimen organizado que ahora tiene otros nombres, pero sigue siendo lo mismo. El grupo se hizo llamar IRIS (Insurgencia por el Rescate Institucional y Social) y la primera reacción del gobierno de Silvano Aureoles fue decir que eran una broma, mientras que la iglesia católica advirtió que eran delincuentes y la reacción de otros sectores sociales fue decir que era un nuevo grupo del crimen organizado. En un nuevo video más extenso, este grupo de hombres embozados advirtieron que no eran llamarada de petate ni una broma, sino una expresión de la sociedad michoacana harta nuevamente de la violencia, de las bandas criminales que hacen lo que quieren, de la ineptitud y nulidad del gobierno perredista de Silvano Aureoles, del poder del excomisionado Alfredo Castillo que envió a gente del Estado de México a gobernar Michoacán, y de la crisis social que se vive en esta entidad. Este grupo se deslindó de los nuevos grupos criminales como La Nueva Familia Michoacana, Los Viagras, el H3, así como de los remanentes de los Caballeros Templarios, que una vez más han tomado el trasiego de las drogas y la producción de las metanfetaminas a pesar de que el gobierno federal dijo que ya no existían. Integrado por académicos, pequeños empresarios, campesinos, estudiantes, historiadores, entre otros, IRIS irrumpe en el complicado escenario de crisis en Michoacán reivindicando un clamor generalizado por acabar con la corrupción entre la clase política que se ha asociado con el crimen organizado y sentar las bases de una insurgencia social que ponga un alto a lo que ahora llamamos “crimen institucionalizado”. En la entrevista que ofrecieron a Proceso el vocero de este grupo, José María –en honor al insurgente michoacano José María Morelos y Pavón--, manifestó que intentan ser esa chispa que prenda los ánimos de organización social que se requiere no sólo en Michoacán sino en todo el país para hacer frente a la descomposición política que es el origen del crimen organizado y de toda la espiral de violencia que vivimos desde hace más de una década. Con un ánimo más de insurgencia social que de guerrilla armada, IRIS se plantea como objetivo iniciar un gran movimiento nacional de organizaciones sociales, ciudadanas, académicas, estudiantiles, campesinas, que haga frente a esa situación de emergencia nacional ante la incapacidad de las autoridades y partidos políticos que se han corrompido. Sostienen que para que existan los grupos criminales es necesario que exista un gobierno corrupto y bajo esta premisa es que IRIS hace un llamado también a los funcionarios honestos, que son pocos, a las fuerzas armadas y a la misma iglesia católica a que se ponga del lado de las mayorías y se acabe con el cáncer de la corrupción y del crimen institucionalizado que es más fuerte que el propio crimen organizado. Quizá a muchos esto les parezca un sueño, pero los de IRIS les apuestan a hacer reaccionar a la gente y solo si es necesario hacer uso de las armas para enfrentar a los grupos criminales a las fuerzas policiales o militares. “Nos pueden matar muy fácilmente pero no nuestras ideas”, sostiene José María.

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