"El Bronco" y los independientes

miércoles, 2 de marzo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La serie de actos desafortunados en que, por acción u omisión, ha incurrido el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez El Bronco, están erosionando su importante capital político, que le permitió darle la vuelta al sistema de partidos para ganar en las elecciones estatales. Es importante aclarar que la figura de candidato independiente no equivale a la suerte de El Bronco, de manera que las candidaturas sin partido no deben estar atadas a la fortuna o el infortunio de Jaime Rodríguez como gobernante. Primero. La candidatura de El Bronco contó con cuatro elementos primordiales para convertirla en ganadora: a) El pésimo gobierno de Rodrigo Medina, que hizo de la corrupción e impunidad uno de sus pilares de trabajo; b) El apoyo de una parte significativa del sector empresarial, teniendo en la parte de medios al poderoso Grupo El Norte-Reforma-Mural, con su lógica de “apoyo crítico”; c) El manejo estratégico de las redes sociales con mensajes sencillos, directos y empáticos con el electorado, y d) La capacidad retórica en el discurso de El Bronco, que tuvo el talento de decir lo que quería escuchar la sociedad, al margen de que esas palabras se convirtieran o no en hechos. En Proceso 2050 Jesús Cantú hizo un exhaustivo recuento del divorcio entre los dichos y los hechos de El Bronco (http://www.proceso.com.mx/430539/los-primeros-escandalos-de-el-bronco). Tales inconsecuencias entre el decir y el hacer muestran al final que: a) El Bronco carece de método y proyecto de gobierno. Hasta ahora ha habido un cambio de personas, pero no propuestas o iniciativas de gran calado para reformar el diseño institucional, que es el problema de raíz que alienta la corrupción y le da amplios espacios a la impunidad. El Bronco retiró, por ejemplo, publicidad a las televisoras, pero esa medida no se convirtió en una iniciativa de ley, o al menos en un decreto que regulara los criterios de asignación de la publicidad oficial. Ayer la arbitrariedad (no la discrecionalidad, que es distinta porque ella está prevista en la ley) otorgó cuantiosos recursos publicitarios a determinados medios; hoy esa misma arbitrariedad hace exactamente lo contrario. Se trata de medidas efectistas, sin un diagnóstico de lo que falta y de lo que requiere Nuevo León. Segundo. La renuncia de Miguel Treviño como titular de la oficina ejecutiva del gobernador Rodríguez no fue una salida más. Miguel es un hombre de proyectos, de ideas democráticas. A promover e institucionalizar esos proyectos ha dedicado gran parte de su vida profesional este joven regiomontano. Lo mismo participó como representante del propietario del Grupo Reforma, Alejandro Junco, en el grupo Oaxaca, que promovió y logró que la transparencia se convirtiera en una ley federal en 2002. Fue el fundador de la columna Juan Ciudadano de los diarios de Junco de la Vega para dar un foro a los temas de transparencia, combate a la corrupción y rendición de cuentas, que no existía en esos años. De modo que su arribo al gobierno de El Bronco a una posición de primera línea parecía indicar que habría un proyecto por hacer. Miguel no es (no ha sido) un hombre que busque posiciones de gobierno como un fin en sí mismo. Su presencia, supongo, fue una línea directa con Alejandro Junco y sus proyectos de interés público, que los tiene al margen de sus negocios editoriales. En ellos Miguel ha sido (y sigue siendo) el operador de esta vertiente social de Junco paralela a su trabajo propiamente empresarial. Así, su salida de la administración, hasta cierto punto abrupta por la forma usada (un tuit), representa un duro revés no sólo para El Bronco, sino para las posibilidades reales de un cambio de fondo en ese estado. Hay un doble perjuicio: por un lado, daño del capital personal que ha construido Miguel durante más de 15 años, con un reconocimiento nacional y otro internacional por sus prendas profesionales y éticas; y por otro, la ruptura o, por lo menos, el enfriamiento de las relaciones entre Alejandro Junco y El Bronco, que dejan al gobernador de Nuevo León ayuno de proyectos, de potenciales creadores y de un grupo empresarial de medios de importancia capital no sólo en Nuevo León, sino en el país en general. Tercero. En estos días se habla de El Bronco y de “independiente” como si de sinónimos se tratara. No es el caso. Y es importante no confundir un hecho concreto con esta figura jurídica que nace para que ciudadanos puedan llegar a cargos de elección popular fuera de la vía partidista. Dicho modelo tiene grandes ventajas sobre las estructuras partidistas porque permite que: a) El candidato o candidata generen un compromiso directo con sus electores; b) La lealtad del servidor elegido no es, como ahora sucede, con la dirigencia del partido, sino con quienes lo eligieron, y c) La probabilidad de que esa independencia como candidato se convierta también en un margen más amplio de libertad para elegir colaboradores. Por el contrario, en el mecanismo partidista ya está pactada una gran parte de los cargos en pugna sin criterios de mérito alguno. La ventaja o el compromiso político suplen los perfiles de los cargos en perjuicio de la sociedad. Las candidaturas independientes son el medio. Habrá casos en que los contenidos no sean afortunados, como está demostrando El Bronco, y habrá otros en que sí, como en el de Manuel Clouthier, como legislador federal por mayoría a través de la vía independiente. Habrá que evitar que los yerros de El Bronco contaminen esta naciente y necesaria institución electoral como alternativa al esquema de partidos. @evillanuevamx ernestovillanueva@hushmail.com www.ernestovillanueva.blogspot.mx

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