El "stand-up" del presidente

domingo, 8 de mayo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Muy buenas noches, amigas y amigos. Gracias a todos. Ya sé que no aplauden. “A veces puede decir (sic) y leyendo algunas notas, columnas y comentarios que recojo de aquí y de allá, en donde se dice: es que no hay buen humor, el ánimo está caído, hay un mal ambiente, un mal humor social” (26 de abril, 2016, Proceso). Pues no, no lo creo. Hasta la fecha he sido un presidente vivaracho, ¿a qué no? ¡Ehhhh! ¿Cuál mal humor? Me critican. Que si me compré un avión de 3 mil millones. ¿Y qué dije? A ver, esa señora gorda de adelante. ¿Qué dije?: “Hay una distorsión sobre el tema de la nueva aeronave. Es un avión del gobierno de la República. No es mío”. (10 de febrero, 2016. El Economista). ¿Verdad? ¿Y cuando me pidieron que lo regresara porque insultaba a los mexicanos? ¿Qué dije?: “En virtud de la pérdida que ocasionaría la venta al erario público y a que prevalecería la necesidad de renovar el avión presidencial a un tipo de cambio mayor, se determinó conservar la propiedad de la citada aeronave” (3 de febrero, Animal Político). ¿Me adorné? Nada. El buen humor. Sí. Siempre. Ante todo. Como cuando lo de la casa de las Lomas de 7 millones de dólares que una empresa nos regaló a mi esposa, Angélica, y a mí. “Estoy consciente de que estos acontecimientos han generado un necesario y profundo debate sobre la transparencia, la rendición de cuentas y el combate a la corrupción, pero la investigación demuestra que la conducta, tanto de mi esposa y la mía, estuvieron plenamente apegadas a la ley” (21 de agosto, 2015. 24 Horas). Luego andaban diciendo que no estábamos bien, que si se había roto el contrato, que no sé qué hijos fuera de matrimonio. Nada. Buen humor. “Mi esposa y yo nos preguntamos, ¿quién ha dicho esto?, ¿a quién se le ocurrió que tenemos problema alguno? Mi señora y yo eventualmente nos reímos, nos divertimos” (Entrevista con Adela Micha, Televisa, 9 de septiembre de 2015). ¿Ya ven? Les saqué una sonrisa. Es cierto, no todo ha sido jijijí-jojojó. Lo dije, también, sobre los estudiantes desaparecidos de Iguala: “Va a generar un hito, va a marcar un momento y va a permitir la construcción de mejores instituciones. Por eso, superemos esta etapa, demos un paso hacia adelante” (La Jornada, 4 de diciembre, 2014). Pongamos que no es sólo el mal humor social. Dirán ustedes que es, no sé… la desigualdad. Se los dije también: “Nos hemos enfocado dentro de toda… todos juntos… a trabajar por la pobreza extrema. Lamentablemente, por un lado, hoy hay más pobres en el país y, por otro, sí hemos logrado reducir la pobreza extrema”. (El Universal, video, 16 de octubre de 2015). Por eso emprendimos las reformas. Iba a bajar la luz y la gasolina. Pero es gradual, a poco creen que era así, de sopetón. No, amigas y amigos. “Ahora Pemex debe enfrentarse a una situación de bajos precios de los hidrocarburos pero el potencial transformador de la reforma energética aún comienza”. (El Universal, 18 de marzo del 2016). Que bajó el peso y que las hilachas. Eso sí es de ánimo, de cómo se vea: medio lleno, medio vacío o borroso. “A veces asociamos mucho el que el tipo de cambio se mueva con que estamos mal. La verdad, así como evidentemente esto genera cierto escozor entre la gente, también es positivo” (agencias, después de participar en la carrera de Molino del Rey, 16 de agosto de 2015). Pero nunca estuvieron solos. De verdad. No lo digo yo. Lo dicen las instancias correspondientes, recogidas, acogidas, por mi vocero: “Con significativos recortes a la educación, a la cultura, a la ciencia y a los programas sociales, la Presidencia informa que, según el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de 2015, el presidente recibirá de aguinaldo 81 mil 899 pesos, pero más 343 mil 579 pesos que recibirá por concepto de ‘gratificación de fin de año’, tendrá 425 mil 478 pesos para las fiestas decembrinas. Para 2016, el monto de su aguinaldo sufrió una disminución de 41 pesos”. (Sinembargo, 13 de diciembre, 2015). No sé por qué están de tan mal humor. El calvito de allá, ¿qué pasó, mijito? No, no me diga avorazado. Has de ser de Morena. Desde mi campaña presidencial, con los escándalos de que se compraron votos… A ver, señor, no se ponga así. Les dije: “Si hay algún partido interesado en acreditar total y absoluto respeto a los topes de campaña, a los techos presupuestales, que ha fijado la autoridad electoral, ése es su servidor”. (El Universal, 19 de abril, 2012). Y no es que me sienta un partido, sino que reconozco mi propio padrón. Como el otro año. Les dije: “El último ha sido uno difícil. Los lamentables hechos de Iguala, así como la fuga de uno de los narcotraficantes más buscados, abonan a esa percepción, pero es un hecho que la violencia está disminuyendo”. (2 de septiembre, 2015, Mensaje con motivo del tercer informe de gobierno). De verdad. Estoy pendiente de que no se me decaigan, de que vivan como su presidente. “Me levanto. Procuro hacer algo de ejercicio, más en fin de semana, y enterarme de las actividades noticiosas del día. Hacer unas llamadas para rebotar algunas noticias con mis secretarios. Desayuno y, luego, a mis eventos públicos”. (Entrevista en el programa Hoy, de Televisa, 18 de agosto de 2014). Por eso les digo: Que no decaiga el humor social. ¿A poco creen que confundo ciudades con estados de la República, a Ojinaga con Okinawa, que no he leído ni un libro en la vida o que no puedo pronunciar “infrestruktur”? No. Eso ha sido para conservar el humor. Que se rían de mí “acredita que han estado atentos” (6 de diciembre de 2015, Reforma). Manténgase positivos y cada mañana vean el reflejo del sol sobre cada uno de sus esprays de cabello. Han sido un público magnífico. Buenas noches.

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