Erdogan, autócrata y censor de medios en Turquía

viernes, 15 de julio de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Recep Tayyip Erdogan, el presidente de la “nueva Turquía” que ha coqueteado con la idea de revivir el imperio otomano, enfrenta en estos momentos su desafío más grande. Aún no se sabe si el golpe de Estado protagonizado por un sector del ejército tendrá éxito y tampoco está claro si las tropas multinacionales de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), al que pertenece Turquía, participará para sostener a Erdogan. Incluso, se comienza a manejar entre especialistas entrevistados por agencias internacionales que se podría tratar de un “autogolpe” de Erdogan para adquirir poderes especiales. En casi una década al frente del gobierno turco, Erdogan ha cosechado enemistades internacionales: lo mismo con Rusia, tras el polémico derribo del avión, que con las potencias europeas, principalmente Alemania, por manipular la crisis de los refugiados de Siria, país colindante con Turquía, que con Estados Unidos, por sus coqueteos con los radicales islámicos de ISIS y de otros grupos. En el terreno de las libertades de expresión y la imposición de la censura a críticos y opositores el régimen de Erdogan ha sido sumamente represivo. Uno de los movimientos más reprimidos es el Movimiento Hizmet, encabezado por Fetullah Gulen, opositor firme a Erdogan. Los medios afines a Erdgoan han responsabilizado a Gulen de estar “detrás” del intento de golpe de Estado de este 15 ce julio. Hasta la fecha, Erdogan ha detenido a dos mil 261 personas, 501 de ellas han sido enviadas a la cárcel y 623 han sido liberados condicionalmente, según los datos del Movimiento Hizmet. Entre los detenidos, se encuentran 35 periodistas Entre algunos excesos, el régimen de Erdogan detuvo durante 14 meses a Miss Turquía, Merve Buyuksarac, por haber compartido en su cuenta de Instagram un poema satírico. La acusaron de “insultar” al gobierno. Especialmente con los usuarios de las redes sociales, Erdogan ha sido represivo. Hay dos mujeres encarceladas por tuitear críticas al presidente. Se han establecido severos controles en las cuentas de Facebook, Youtube y Twitter. El periódico Zaman, el de mayor tiraje de Turquía (con 635 mil ejemplares), fue intervenido por el gobierno de Erdogan a través de un fideicomisario. Y se ha reducido su tiraje a tres mil. El gobierno de Erdogan ha apostado por la uniformidad de las principales páginas de los periódicos y de los columnistas. La mayoría, invariablemente, lo apoyan y no critican sus aspiraciones de eternizarse en el poder. Ha intervenido en varias universidades de ciudades importantes como Estambul, Diyabakir, Esmirna, Bursa y Konya para controlar movimientos estudiantiles críticos. Ipek Media, conglomerado de distintos medios de televisión y de radio, fue intervenida desde el 28 de octubre de 2015 y fue cerrada en febrero de este año. Se han cerrado siete canales de noticias, de cultura, de la comunidad kurda y hasta de Al Jazeera por órdenes del gobierno de Erdogan. Frente a este panorama, algunos especialistas han ventilado en cadenas de información como CNN que, en realidad, podríamos estar asistiendo a un intento de “autogolpe” de Erdogan para reforzar su poder.

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