Irinea y Luz: lucha por la justicia

sábado, 9 de julio de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En junio de 2010 Mariana Lima Buendía murió a los 28 años. Su marido, Julio César Hernández Ballinas, un comandante de la Policía Judicial del municipio de Chimalhuacán, en el Estado de México, declaró que ella se había suicidado. Pero la madre de Mariana, Irinea Buendía, estaba segura de que no era cierto pues, un día antes de aparecer muerta, su hija le había ido a decir que ya no podía más con la violencia de su esposo, que lo iba a dejar y que quería refugiarse en el hogar paterno. Mariana regresó a casa del comandante a buscar sus pertenencias, pero ya no volvió. Él declaró que ella se había suicidado y aprovechó sus “conectes” para trampear la investigación y que se aceptara su versión. Desde su profundo convencimiento de que su hija había sido asesinada, Irinea emprendió una larga batalla para que se le hiciera justicia. Lo primero que hizo, luego de librar muchos obstáculos, fue conseguir que le permitieran ver el expediente. Al leerlo encontró que estaba incompleto, que faltaban fotografías, que no había registro de ciertas investigaciones o diligencias. El expediente se reducía a cinco hojas donde se asentaba que Mariana se había suicidado. Doña Irinea se aprendió de memoria el expediente y empezó a estudiar libros de derecho y de criminalística. Con el conocimiento adquirido incluso hizo las pruebas de resistencia al cordón con el que supuestamente Mariana se había ahorcado. Por su constante insistencia logró que se empezaran a integrar en el expediente algunas fotografías y las declaraciones del comandante Hernández Ballinas. En enero de 2011, en el programa de Paty Kelly, Irinea escuchó hablar del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) a otra madre cuya hija había sido asesinada por su pareja. Entonces buscó a la organización Católicas por el Derecho a Decidir, donde María de la Luz Estrada es la coordinadora del área de violencia de género y derechos humanos. La socióloga y maestra en derechos humanos de esa organización es, además, la coordinadora ejecutiva del OCNF, que integra a 40 organizaciones en 21 entidades federativas. Luz, como la llamamos quienes la admiramos y queremos, es la encargada de impulsar y sostener el trabajo que requiere el proceso de acompañamiento de casos como el de Mariana Lima Buendía. La visión estratégica y el profundo compromiso de Luz le han dado una fuerza política impresionante al OCNF. Parte relevante del trabajo de acompañamiento que hacen Católicas y el OCNF es el de desculpabilizar a los familiares, que no se sientan responsables del asesinato de sus hijas o hermanas, pues muchos se lamentan de no haberse dado cuenta de la violencia que ellas vivían. En el caso de Mariana, su madre se torturaba con “si yo no la hubiera dejar regresar por sus cosas”. También hay quienes reciben injustos comentarios de vecinos o amigos en el sentido de criticarlos porque educaron a sus hijas para el sometimiento al marido, “¡y miren las consecuencias!” Elaborar el dolor y la culpa, desarrollarse como defensoras, fortalecerse personal y políticamente, son las metas que les propone el OCNF a las víctimas que quedan luego de un feminicidio. Este acompañamiento resulta fundamental para que puedan hacer un duelo que no las hunda en la depresión, sino que las impulse a la acción. Luz ha señalado que la denuncia de la violencia es indispensable justamente para ir frenando ese tipo de violencia. Irinea, Luz y su equipo de Católicas, y los abogados del OCNF Rodolfo Domínguez y Ana Yeli Pérez Garrido, lograron, con persistencia e inteligencia, que la Suprema Corte de Justicia de la Nación aceptara el amparo que solicitaron. Hace un año y tres meses la Suprema Corte ordenó a la Procuraduría del Estado de México que se repusiera la investigación desde cero y con el criterio de perspectiva de género. Hace apenas unos días el comandante Hernández Ballinas fue detenido como probable asesino de Mariana. El miércoles 29 se determinó el auto de formal prisión. Y aunque falta todavía la resolución final de un juez sobre su responsabilidad en la muerte de su esposa, es muy alentador el hecho de que la Suprema Corte haya ordenado la reposición de la investigación y que el presunto asesino ya esté detenido. El mensaje que esto manda al sistema de justicia, en especial a los demás policías judiciales, es que cada vez más las “influencias” no sirven ante el coraje de una madre indignada, de una familia que lucha por la justicia, y de un grupo organizado de la sociedad, coordinado por una mujer cuya entrega y valentía no tienen parangón. Han sido años largos y dolorosos para Irinea y su familia, difíciles y duros para Luz, los abogados y el OCNF. Ellas y todas las personas que han apoyado el proceso han confrontado la forma en que en nuestro país se burla a la justicia por la corrupción y amiguismo entre policías, y también han confirmado que el machismo mata. Hoy, con la detención del policía judicial Hernández Ballinas, doña Irinea, aunque sigue lamentando la muerte de Mariana, está tranquila de que por fin se empieza a hacer justicia. Gracias María de la Luz Estrada, gracias Católicas por el derecho a decidir y gracias Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

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