Benditas coincidencias

miércoles, 14 de septiembre de 2016
MADRID (apro).— El sector ultraconservador de la Iglesia Católica española y los membretes de organizaciones ultraderechistas El Yunque en este país, entre ellos HazteOír, iniciaron una campaña de ataques en las redes sociales en contra del Observatorio Español contra la LGBTfobia, por denunciar a los obispos de Getafe y de Alcalá de Henares, Joaquín María López de Andújar y Juan Antonio Reig Plá, quienes en una carta-homilía calificaron como un “ataque a la libertad religiosa y de conciencia” la ley contra la LGTBfobia, aprobada el 14 de julio en la Asamblea de Madrid. A las opiniones subidas de tono de algunos prelados, la campaña en redes sociales de HazteOír a favor de dichos obispos, se sumaron expresiones más agresivas, como la hecha pública en un tuit desde la cuenta Kristeros-Unión N.S., el 16 de agosto, en la que escriben: “Hay q preguntar a los narcos cuánto cobrarían por cada maricón muerto, a lo mejor tales muertes les convienen más que las drogas @StopLGTBfobia”. Después de que entró en vigor la Ley de protección integral contra la LGTBIfobia y la discriminación por razón de orientación e identidad sexual de la comunidad, los obispos antes citados escribieron en su homilía que esa ley “está inspirada por una antropología no adecuada que niega la diferencia sexual varón-mujer y la unidad de la persona cuerpo-espíritu”. Señalan que la ley “se halla en contradicción con la moral natural, acorde con la recta razón, y pretende anular la enseñanza de la Biblia, el Catecismo de la Iglesia Católica y del resto del Magisterio de la Iglesia referido al designio de Dios sobre el varón y la mujer”. Llevan las cosas al extremo de señalar algo que podría ser considerado una invitación a no cumplir la ley, cuando argumentan que dicha ley pretende “prohibir” rezar públicamente por las personas que “suplican la oración para un cambio de orientación en su vida y es un ataque y censura al derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias creencias y convicciones”, algo que no dice la ley referida. El observatorio que forman Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales llevó a ambos obispos ante la Fiscalía Especializada en Delitos de Odio, al considerar que “incitan al odio y a la discriminación contra el colectivo LGBT” a través de su carta-homilía. En su comunicado, el observatorio dijo que estudian interponer una querella penal contra los obispos, porque con esa carta estarían “incitando a la insumisión ante la ley”, lo que, recuerda, es “delito” y, por tanto, debe “verificarse por parte de la Justicia”. El colectivo reprochó a los obispos que califiquen la ley de “ataque a la libertad religiosa y de conciencia” y, en palabras del director de dicho observatorio, Paco Ramírez, “la libertad religiosa y la libertad de expresión son ampliamente respetadas en nuestro país, cuando no son infinitas y tienen límites cuando afectan a las otras personas”. Critican que los obispos alerten sobre la supuesta imposición de la “ideología de género” y el “pensamiento único”, cuando “la Iglesia católica lleva dos milenios imponiendo la suya a costa de matar, agredir, insultar y encarcelar personas”. “Hablan de un pensamiento único, cuando eso es precisamente lo que imponen con su visión fundamentalista de la moral católica”, añadió Ramírez. La respuesta vino después por parte del Obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, quien en apoyo a los jerarcas católicos de Getafe y Alcalá de Henares, declaró que la ideología de género “es una bomba atómica que quiere destruir la doctrina católica y la imagen de Dios en el hombre y la imagen de Dios Creador”. Es decir, en una retórica cargada de miedos, de fanatismo y de argumentos que se caen por su propio peso. El obispo Fernández es el mismo jerarca de la Iglesia que en una carta pastoral, a fines de 2015, afirmó que el “hijo tiene derecho de proceder de una relación de amor entre los padres” y no de la fecundación in vitro, que calificó de “un aquelarre químico de laboratorio”. Ese documento pastoral apunta que la mujer debe “dar calor al hogar, acogida y ternura” y que el varón “representa la autoridad”. En 2010 ya había soltado otra de esas perlas de la exageración y la mentira: “La Unesco tiene programado para los próximos veinte años que la mitad de la población sea homosexual”. No se quedó atrás el poderoso cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, quien cargó contra el colectivo homosexual. Señaló que lo hizo en defensa del “bien precioso de la familia cristiana” y denunció lo que, dijo, es una escalada contra la familia por parte de dirigentes políticos que son “ayudados por otros poderes como el Imperio Gay y ciertas ideologías feministas”. El espejo mexicano La posición de la iglesia católica española recuerda mucho a la que pondera la iglesia mexicana al repudiar la legislación que protege los matrimonios del mismo sexo y la posibilidad de adopción de hijos. Las dos iglesias, la mexicana y la española, con sus declaraciones y posturas a ambos lados del Atlántico, generan un ambiente de rechazo en la sociedad a los derechos de la comunidad LGBT. El ejemplo más claro y actual son las movilizaciones que organiza en México con un fuerte impulso desde la jerarquía eclesiástica. Pero en este caso, no se aleja mucho de lo que sucedió en España, cuando la Iglesia, por primera vez, convocó movilizaciones en la calle contra el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) para protestar y promover la desobediencia civil contra leyes como el matrimonio gay o la asignatura de Educación para la Ciudadanía (similar a Civismo en México). En España había jerarcas de la iglesia que prefirieron mantener a raya la organización secreta y ultraconservadora de El Yunque, también es sabido que hubo una alianza o extrañas coincidencias para que este membrete apoyara las movilizaciones callejeras de repudio. Hoy en México, el Frente Nacional por la Familia está apoyado por CitizenGo y HazteOír, dos membretes del lobby de la organización secreta ultraderechista de El Yunque en España, como documentó el periodista de Proceso, Álvaro Delgado, en su artículo El Yunque, la mano que mece al Frente Nacional por la Familia (http://www.proceso.com.mx/454439/el-yunque-la-mano-que-mece-al-frente-nacional-por-la-familia). Históricamente, la iglesia católica en España es la que mantiene algunas de las posiciones más reaccionarias de Europa, que la mantienen contrapunteada con los postulados del Papa Francisco. Durante los años de hierro de la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), fue la religión y el pensamiento único, porque se tejieron estrechas alianzas que permitieron la firma del Concordato de 1953 con el Vaticano, que obligaba al Estado español a sufragar los gastos de las actividades de la iglesia, a cambio de que Franco participara en el nombramiento de los obispos y recibiera el apoyo de la Iglesia, mientras ésta obtendría a cambio privilegios legales, políticos, fuertes sumas de dinero y exenciones fiscales. La llegada de la democracia limitó sus atribuciones, pero no del todo. Si bien en 1979 la Constitución dejó atrás la España ultracatólica, consagrando en su artículo 16 la garantía de “libertad religiosa y de culto” y que “ninguna confesión” tenía carácter estatal, en uno de sus apartados la protege al ordenar que el Estado coopere “con la Iglesia Católica y las demás confesiones”. Los acuerdos con el Vaticano de 1979 acentuaron privilegios fiscales y su injerencia en la asignatura de educación, entre otros beneficios. Aunque España es un Estado aconfesional, la Iglesia católica sigue recibiendo ingentes privilegios, como los alrededor de 11 mil millones de euros que obtiene vía impuestos de los ciudadanos y subvenciones de las administraciones públicas de todos los niveles (del Estado, Comunidades autónomas, ayuntamientos y diputaciones autonómicas). La jerarquía eclesiástica cuenta, además, con su canal de televisión, 13TV y la radio Cope. Los obispos de hierro El periodista especializado Jesús Bastante publicó en mayo pasado un artículo en Eldiario.es sobre los “obispos de hierro” que luchan para que la iglesia católica española no se modernice. Uno de ellos es el obispo de Alcalá, Reig Plá, quien enfrentó una querella –que fue archivada por la Audiencia Provincial de Madrid, en julio pasado— por un artículo en el que comparaba el aborto con los “trenes de Auschwitz” y con el “holocausto”. El artículo en cuestión era muy crítico con el presidente Mariano Rajoy y el PP por retirar una reforma de la ley del aborto y lamentaba que ese partido estuviera “infectado” como el resto de partidos “por el lobby LGTBQ” En ese grupo, mención al obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, quien no pierde ocasión para contraponerse a las posiciones del Papa Francisco, es una alusión que hizo sobre el divorcio y la nulidad matrimonial, asegurando que, “nadie puede deshacer –ni siquiera el Papa—lo que Dios ha unido por voluntad de los esposos en el sacramento del matrimonio”. Bastante escribe: “La iglesia española no es “franciscana”. Al menos, no la mayoría de sus obispos, que han encontrado en la renovación traída por el Papa Francisco confusión, decepción y, en muchos casos, una enmienda a la totalidad de su magisterio. “Son muchos los obispos que no creen en Francisco, que ven al Papa y sus reformas como ´una tormenta de verano´ que pasará y la Iglesia regresará a los cuarteles de invierno”, apunta. En su texto, el periodista enumera a una docena de los obispos de hierro, colocando en la cúspide a un prelado que ya no está en ejercicio, “pero que continúa urdiendo su oposición a Bergoglio”: el cardenal Antonio María Rouco Varela, quien “se posicionó en contra de las reformas planteadas por Francisco en el Sínodo de la Familia, y es la persona en la que se apoyan los obispos más reaccionarios”. Y quien ejerce en la operación esa oposición es el hoy arzobispo de Burgos, Fidel Herráez. Un escenario en las altas esferas de la iglesia española, que no distan mucho de la mexicana… Benditas coincidencias.

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