Una propuesta de seguridad judicial

miércoles, 24 de junio de 2020 · 19:48
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Este espacio está dedicado habitualmente a compartir temas judiciales que estimo de interés público sobresaliente. Siempre adopto un enfoque crítico con los fallos que no comparto. En ocasiones puedo parecer hasta irreverente y no tengo reparo en ello. Pero eso de forma alguna significa que no posea un profundo respeto por el Poder Judicial, reconocimiento para sus integrantes y hasta fe en lo que hacen. En muchas ocasiones he manifestado públicamente que si no creyera en su labor, en su papel institucional como garantes del Estado de Derecho, mis pasos seguro serían otros. Siempre tendré la esperanza de que un día todas las personas que brindan este servicio se asuman como defensoras de nuestros derechos humanos y que ello no les cause conflicto. Así que por más diferencias de criterio que pueda reservarme, cuando se trata de invertir roles y defenderles, me apunto enseguida. De entre todas las violencias que sufrimos en México, una tan delicada como las otras es la que pega a las personas que dedican su vida a intentar impartir justicia. Como el resto de violencias que padecemos, también resulta inaceptable, también evidencia que somos un Estado fallido y también debe contribuirse en lo que sea posible para erradicarla. Con esa razón alcanza de sobra, pero porque me unen muchas cosas con muchas personas entre sus filas, porque alguna vez me infiltré en su máxima casa y fui bienvenido, porque mis mejores maestros y maestras son ustedes, por el cariño que me enriquece como ser humano al contarles entre mis amistades, me atrevo a exponer una propuesta que puede abonar a su seguridad. Cuando se acuerde en sede legislativa la reforma “con y para” el Poder Judicial, estimo que no es descabellado tener un análisis serio sobre la posibilidad de que ciertos juicios extra excepcionales, sean resueltos en única instancia por la Suprema Corte de Justicia para salvaguardar la seguridad del personal y titulares de los órganos judiciales que normalmente tendrían jurisdicción inicial sobre ellos. No me pasa desapercibido que esta posibilidad tendría que legislarse como una excepción expresa al derecho a contar con un recurso de segunda instancia para la revisión de los casos de que se trate. Pienso que la mecánica de este proceso es que solo debería poder iniciarse por petición de la persona titular del órgano jurisdiccional encargado originalmente del juicio o atracción de la Suprema Corte, y que debería recabarse la opinión del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal. No me imagino que pudiera abusarse de esta herramienta. Me rehúso a pensar que las personas titulares de un juzgado se tomaran a la ligera accionar este procedimiento. Tendrían que ser circunstancias verdaderamente excepcionales las que justifiquen la atracción del caso y su resolución de una sola vez por la Corte. Con la intervención del Consejo se aseguraría tener mucho mayor información y al final siempre se ponderaría si no hay otras medidas menos drásticas que adoptar. Obviamente el deseo de todo mundo debería ser que esta salida normativa nunca se aplique. Pero si con ella puede evitarse un asesinato siquiera, estoy convencido de que vale la pena. Quienes juzgan en primera instancia son tan titulares del Poder Judicial como quienes integran la Corte, y como personas, todas tienen la misma valía, así que no se malentienda esta propuesta, porque si bien es verdad que el riesgo a su seguridad no desaparece del todo solamente con elevar el caso a nuestra Corte, sí se asume que en ella las garantías de seguridad son mayores. A quienes tienen la responsabilidad de velar por la seguridad pública tampoco debería ofenderles, al contrario, deberían apreciar el mecanismo como una nota de colaboración entre poderes, para hacer más eficiente su trabajo y concentrarse donde más se les requiera. No es una renuncia, ni la admisión de una derrota por anticipado, es simplemente una herramienta para proteger a una parte más débil. Por último, espero no agraviar a nadie en el Poder Judicial, porque esta propuesta se inspira en el perfil del que dejó constancia el ministro Aguirre Anguiano: porque sé de que están hechas las personas que imparten justicia, sé que prevalecerán.