Armas

Submarinos, geopolítica y proliferación nuclear

La decisión de fortalecer el frente del Pacífico Sur y el Océano Índico no es una decisión que pueda pasar inadvertida, tomada en el contexto de la gran rivalidad presente entre China y Estados Unidos.
miércoles, 6 de octubre de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En días pasados se dio a conocer el acuerdo conocido por sus siglas en inglés AUKUS, un proyecto de colaboración entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos para proporcionar submarinos nucleares al primero. El asunto ha causado verdadera conmoción entre los analistas de política internacional por sus consecuencias en el pensamiento geopolítico del gobierno de Estados Unidos, el descontento producido en Francia, uno de los países más importantes del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y por sus implicaciones para la deseada no proliferación nuclear, objetivo prioritario para un buen número de países, entre ellos México.

La decisión de fortalecer el frente del Pacífico Sur y el Océano Índico no es una decisión que pueda pasar inadvertida, tomada en el contexto de la gran rivalidad presente entre China y Estados Unidos. En esa región del mundo, poco atendida por las potencias occidentales con anterioridad, los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido tienen ahora la intención de proveer a Australia de, al menos, ocho submarinos nucleares. Es decir, están transfiriendo una tecnología muy sensible, asociada a otras ramas tecnológicas muy avanzadas, como la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la computación cuántica.

El anuncio provocó de inmediato una violenta reacción del gobierno francés, que venía trabajando un acuerdo multimillonario con Australia para proveerla de submarinos tradicionales. Las negociaciones sobre AUKUS se mantuvieron dentro del mayor secreto. Francia sólo fue advertida de la suspensión de sus acuerdos con Australia unos días antes.

El enojo de Francia llevó al retiro de su embajador ante Estados Unidos. Hay diversas especulaciones sobre cómo se restablecerá la cordialidad entre Biden y Macron, sobre lo que puede ya haber información al momento que aparezca este artículo. Muy posiblemente no será fácil.

En realidad, el asunto va más allá de Francia y concierne al conjunto de los países europeos y su alianza tradicional con Estados Unidos. Dar preferencia al Pacífico Sur es un mensaje fuerte respecto a cuáles son los puntos neurálgicos para la geopolítica internacional en momentos en que la disputa China-Estados Unidos ocupa el centro de atención. Al parecer, los aliados occidentales quedan en segundo plano.

Desde la perspectiva británica, cuya salida de la Unión Europea la coloca un tanto al margen de sus aliados europeos, AUKUS es una buena noticia. El semanario The Economist señala con entusiasmo en su edición del 25 de septiembre que “América, al fin, está tomando en serio hacer contrapeso a China en Asia”. Desde su punto de vista, AUKUS es un paso significativo para un nuevo balance en el Pacífico, una región que, sobre todo en los años de Trump, era frágil y abandonada frente al avance chino.

Sin embargo, lo anterior no significa que AUKUS es suficiente, señala el semanario, queda mucho por hacer para detener tal avance. Los países del sudeste asiático son muy vulnerables y no se sienten suficientemente protegidos por Estado Unidos para poder resistir las intenciones de China.

Conviene recordar que la alianza de Washington con Australia no es nueva. De hecho, junto con Nueva Zelanda siempre han formado parte del “grupo occidental” dentro de Naciones Unidas. La identificación con Occidente ha sido muy profunda y el distanciamiento de Asia muy claro.

Lo novedoso en esta ocasión es la inclusión en una alianza militar de gran alcance, porque incorpora al Reino Unido y un elemento muy significativo, como es la tecnología nuclear. Este último punto ha despertado justas preocupaciones para el importante grupo de países que ha venido luchando por mantener viva la idea de la no proliferación nuclear.

No se puede perder de vista que los submarinos nucleares utilizan el mismo material necesario para fabricar armas nucleares: uranio enriquecido que tiene una proporción muy alta de isótopos fisibles, conocido como U-235.

Ese es el motivo por el que Estados Unidos nunca había proporcionado ese tipo de submarinos a otro país, con la única excepción del Reino Unido, hace 63 años, cuando la armada inglesa era parte de un país que ya tenía armas nucleares.

El Tratado de No Proliferación (TNP), el eje central del compromiso internacional de no proliferación, prohíbe a los países signatarios que no tienen ya una bomba nuclear proceder a fabricarla.

Asimismo, establece que cualquier material nuclear sensible, como el uranio enriquecido, debe colocarse bajo la supervisión del sistema de salvaguardas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Es poco probable que Australia esté interesada en fabricar una bomba nuclear. También es poco probable que los materiales sensibles no estén bajo estrecha supervisión del OIEA. Pero eso no impide que dichos materiales estén presentes en esa región del mundo. El espíritu del TNP está bajo asalto y la proliferación de materiales nucleares está ocurriendo.

Son varios los países cuya opinión pública y élites científicas y políticas están interesadas en fabricar armas nucleares. Entre ellas se encuentra Corea del Sur, que ha mostrado su interés en adquirir submarinos nucleares; Brasil, que está fabricando submarinos con el apoyo de Francia y, desde luego, le gustaría tenerlos de tipo nuclear. En ese ambiente, el nuevo acuerdo AUKUS sienta un precedente que abre la puerta a la presencia de materiales nucleares alrededor del mundo.

México fue un pionero de la no proliferación, la voz decisiva para hacer de América Latina y el Caribe una zona libre de armas nucleares. ¿Qué tipo de reto presenta a la diplomacia mexicana el AUKUS? ¿Se están haciendo a un lado los principios que inspiraron el Tratado de Tlatelolco? 

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