Elecciones 2024

Anulación de la elección presidencial de 2024

Cuando expongo el sistema presidencial, hago un sondeo preliminar entre mis alumnos; les pregunto: “¿Por quién votarían para ser presidente de la República en las próximas elecciones?”. La respuesta es que votarían por un hombre. A las alumnas, en especial, les pregunto: “¿votaría por una mujer?
miércoles, 8 de diciembre de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– En las elecciones de 2024 es previsible que se presenten algunas variables. En este texto se consideran algunas. El análisis está referido al aspecto constitucional. Se prevén escenarios posibles y eventuales implicaciones.

Formulo una afirmación preliminar: a pesar de lo que sostienen Claudia Sheinbaum y AMLO, en el sentido de que la ciudadanía mexicana está preparada para que una mujer ocupe la Presidencia de la República, me temo que esto no es así. Es una apreciación personal, pero que tiene cierto apoyo. Paso a explicarme:

En la Universidad Autónoma Metropolitana, que es una universidad pública, cada año imparto seis cursos de derecho constitucional. La edad de mis alumnos fluctúa entre 18 y 23 años. Cuando expongo el sistema presidencial, hago un sondeo preliminar entre mis alumnos; les pregunto: “¿Por quién votarían para ser presidente de la República en las próximas elecciones?”. La respuesta es que votarían por un hombre. A las alumnas, en especial, les pregunto: “¿Usted votaría por una mujer?”. La respuesta casi unánime es que no. Cuando pido a los alumnos que enumeren los requisitos para ser presidente de la República, frecuentemente afirman: “Ser hombre”. Éstos, aunque son datos aislados, indican algo.

Las elecciones de 2024:

AMLO no volverá a ser candidato a la Presidencia de la República, ello implica que no podrá intervenir en el proceso electoral de 2024, que él verá la elección desde la barrera –más le vale que sea así–. Su actuación estará circunscrita por las limitantes que las leyes electorales establecen a los funcionarios públicos en ejercicio.

Es factible que AMLO, llegado el proceso electoral, vea que su candidata a la presidencia Claudia Sheinbaum no levanta, y que, a pesar de que se lo prohíbe la ley, sí intervenga y haga campaña a su favor. También existe la posibilidad de que los gobernadores de Morena, en especial las gobernadoras, por sí o a instancias de AMLO, su jefe, intervengan en la elección presidencial y lo hagan a favor de la señora Sheinbaum.

De presentarse uno o los dos supuestos anteriores, la anulación de la elección presidencial de 2024, por injerencias indebidas en el proceso electoral, es un escenario posible y previsible. El artículo 85 constitucional dispone:

“Si antes de iniciar un periodo constitucional la elección no estuviese hecha o declarada válida, cesará el presidente cuyo periodo haya concluido y será presidente interino el que haya designado el Congreso, en los términos del artículo anterior”,

Una vez que se celebren las elecciones de 2024 pudieran presentarse los siguientes escenarios:

Escenario A:

El menos posible: que Claudia Sheinbaum se alce con una victoria total y contundente: Presidencia de la República y las dos terceras partes en las dos Cámaras que integran el Congreso de la Unión, y que lo haga sin apoyo manifiesto e ilegal.

En este escenario la oposición real tendría poco que hacer: aceptar su derrota.

Escenario B:

Que Claudia Sheinbaum gane la elección de manera apretada y que la alianza opositora logre el control de las Cámaras que integran el Congreso de la Unión. Esta posibilidad sería delicada para el caso de que, por injerencia de AMLO en el proceso, la elección de 2024 sea anulada por las autoridades electorales. Un Congreso de la Unión actuando como colegio electoral en los términos del artículo 84 constitucional, que no esté bajo el control de Morena, pudiera derivar en la elección de un presidente de la República interino ajeno a Morena.

Escenario C:

Que el candidato presidencial del frente opositor no logre el triunfo y a los candidatos a legisladores no les alcance para hacer mayoría pero sí obtengan el número suficiente para impedir que Morena llegue a las dos terceras partes de los miembros de las cámaras que integran el Congreso de la Unión.

En este supuesto, si por injerencia indebida de AMLO y sus gobernadoras en el proceso electoral de 2024 se declarase nula la elección, Morena, con vista a lo dispuesto por el tercer párrafo del artículo 84, no estaría en posibilitad de constituir, por sí solo, el Colegio Electoral que debe nombrar al presidente interino; de conformidad con ese precepto, se requiere un quórum especial de las dos terceras partes de cada cámara para constituirlo. En este supuesto, el de impedir se convertiría en el máximo poder.

Al no poder constituirse el Congreso de la Unión en Colegio Electoral, por no reunir el quórum de las dos terceras partes de ambas cámaras y, por lo mismo, al no haber presidente de la República interino, sería aplicable lo dispuesto por el segundo párrafo del artículo 85: asumiría el cargo de presidente de la República quien lo sea del Senado.

En el año 2024 los senadores de la oposición deben tener mucho cuidado cuando se elija a quien presida su cámara. Él, en principio, debe reunir los requisitos que para ser presidente de la República prevé el artículo 82 constitucional.

El impasse o acefalia podría prolongarse indefinidamente. Ante la acefalia, AMLO y Morena se verían en la necesidad de transigir en la designación de un presidente ajeno a ellos.

En ese supuesto, la oposición, a toda costa, debe apostar a la anulación de la elección de 2024. A partir de este 1 de diciembre de 2021, incluyendo el mitin proselitista que bajo el nombre de “informe” se celebró ese día, debe recabar pruebas de cada infracción en que incurran AMLO, las gobernadoras y Morena en el proceso previo y durante la elección, con vistas al alcanzar la anulación de la elección de presidente de la República.

Si el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación declaró nula la elección de Tlaquepaque, Jalisco, por la intervención de un cardenal al que el cura de Chucándiro, Michoacán, José Gallegos Lara, calificó de “Metiche, hocicón y pe...”, con mayor razón existe la posibilidad de que lo haga si AMLO o las gobernadoras violan las leyes electorales.

Tanto el INE como el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tienen cuentas pendientes que cobrar a AMLO y a Morena. Las elecciones de 2024 pudieran ser una buena oportunidad para cobrárselas o, en el peor de los casos, para obtener un abono importante.

En este supuesto, hay un elemento a considerar: no permitir que AMLO y Morena metan mano en la integración del INE y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; y no permitir que a partir de ahora y hasta el año 2024, se modifiquen las leyes que regulan las elecciones, la integración y funcionamiento del INE y del Tribunal Electoral.

Existe un ingrediente adicional: la candidatura de Ricardo Monreal, postulado por uno de los partidos políticos existentes o por uno que la organice, debilitará la posición de Claudia Sheinbaum y de Morena. El que Monreal no haya asistido al mitin del 1 de diciembre indica que sabe derecho.

Si la candidatura de Claudia Sheinbaum no levanta y AMLO considera la posibilidad de sustituirla, existe la posibilidad de que Morena se dividida. En esas circunstancias, la alternativa real para AMLO sería Marcelo; éste, en ese momento, tendría poco que agradecerle, pero mucho que ­recordar.

Este análisis forma parte del número 2353 de la edición impresa de Proceso, publicado el 5 de diciembre de 2021, cuya edición digital puede adquirir en este enlace

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