Estados Unidos

Poesía y política

Una joven afroamericana, Amanda Gorman, leyó una poesía suya en la ceremonia de juramentación como presidente de Biden. Actos como éste se han llevado a cabo solamente ante cuatro presidentes, todos demócratas
sábado, 6 de febrero de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Una joven afroamericana, Amanda Gorman, leyó una poesía suya en la ceremonia de juramentación como presidente de Biden. Actos como éste se han llevado a cabo solamente ante cuatro presidentes, todos demócratas. Lo instauró Kennedy con el poeta Robert Frost en 1961; luego siguió Clinton con la poeta Maya Angelou en 1993 y con Miller Williams en 1997; y después Obama en 2009 con Elizabeth Alexander y en 2013 con Richard Blanco. Con Carter la lectura del poema no se hizo en la toma de posesión, sino después, en el festejo, y el poeta fue James Dickey. A todos los poetas se les invitó a escribir algo especial para la ocasión, y solamente Robert Frost no pudo leer lo que había hecho, pues el viento le voló las hojas, y entonces recitó otro poema que se sabía de memoria.

A sus 22 años, Gorman es la poeta más joven que ha participado en esa ceremonia y su poema The Hill We Climb (“El monte que escalamos”) retoma los mismos temas que preocupan a Biden: el dolor, la sanación y la esperanza en la unidad. Ella expresa los ideales democráticos como una posibilidad de redención ante lo ocurrido el 6 de enero con la toma del Capitolio.

Su poema empieza con “¿Dónde encontraremos la luz en esta sombra que no se acaba?”, para decir más adelante: “Hemos aguantado la tormenta y atestiguado que la nación no está quebrada, simplemente está inconclusa”. Ella habla de “un país y un tiempo en que una chica negra y flaca, descendiente de esclavos y criada por una madre soltera, puede soñar en convertirse en presidenta, para luego encontrarse a sí misma recitándole a un presidente”. Habla de divisiones y de reconciliación, de una nación lastimada, pero también de no dejarse intimidar ni vencer. Termina diciendo que “siempre hay luz si somos suficientemente valientes para verla, si somos suficientemente valientes para ser esa luz”.

Si fue emocionante ver a esa jovencita recitar su poema, también lo es conocer la historia que hay detrás. Cuando niña, Amanda Gorman se trababa con la pronunciación de ciertos sonidos (como el de la R), y esa dificultad la volvió muy sensible al lenguaje. Su problema la llevó a utilizar sinónimos o crear metáforas para nombrar lo que le costaba trabajo pronunciar. A los 14 años ingresó al programa Write Girl, que promueve la escritura creativa entre adolescentes, y en 2014, a los 16 años, fue nombrada Joven Poeta de Los Ángeles.

Michel Cerelli, el director ejecutivo de Urban Word, una organización sin fines de lucro dedicada al arte literario, ha luchado para que se escuche a las/los jóvenes poetas en el centro del diálogo sociopolítico que está ocurriendo en las ciudades. En 2009 Urban Word se unió con la oficina del alcalde de Nueva York para empezar a otorgar el reconocimiento Youth Poet Laureate a jóvenes poetas entre 14 y 19 años. Luego de Nueva York, otras 35 ciudades en Estados Unidos siguieron esa iniciativa. Urban Word logró el apoyo de la Academia de Poetas Americanos, de la Poetry Society y del PEN Club USA, y en 2016 el presidente de la Comisión de Artes y Humanidades se asoció con Urban Word para hacer el programa a nivel nacional. Se seleccionan cinco finalistas, que reciben un contrato de una editorial independiente para publicar sus obras. Y luego se elige a quien será la/el Joven Poeta Nacional.

En 2017 Amanda Gorman, que estaba estudiando en Harvard, fue la primera premiada como Youth National Poet Laureate a sus 19 años. La nominación se le otorgó por su extraordinario talento literario y también por su compromiso a favor de su comunidad. Ella fundó en Harvard One pen One page, una plataforma con programas de escritura creativa para estudiantes que quieren cambiar el mundo. A partir de ese premio, ha sido invitada a leer sus poemas frente a audiencias de todo tipo, desde la Poetry Foundation hasta el Kennedy Center.

Cuando la invitaron hacer un poema para la ceremonia de toma de posesión de Biden, ella hizo una investigación sobre la retórica que utilizaron Martin Luther King, Lincoln y Churchill en tiempos de desesperanza y división. Pero fue el motín del 6 de enero lo que le dio el mayor impulso y de escribir una o dos líneas cada día, pasó a terminar el poema en horas. Cuando el pasado miércoles 20 leyó de manera espectacular su poema, no hubo rastros de ese problema y, en cambio, vimos un derroche de encanto. Gorman comentó después lo que significó para ella –“una persona que tuvo que sobreponerse a una dificultad para hablar y además una descendiente de esclavos que hubieran sido enjuiciados por leer y escribir”– pararse a hablar ante ese público.

Gorman relata que su problema fue el motor que la hizo ser lo que es y convertirse en la escritora que quiere llegar a ser. “Cuando te tienes que enseñar a ti misma a decir ciertos sonidos, cuando estás muy preocupada por la pronunciación, eso te da un nivel de conciencia acerca de cómo suena el lenguaje y eres sensible a la experiencia auditiva”. Y también mencionó la importancia del vínculo entre poesía y política, que ha impulsado a muchísimos poetas. Uno de ellos, Gabriel Celaya, escribió “La poesía es un arma cargada de futuro” que tiempo después el cantante Paco Ibáñez popularizaría en una canción que casi se convirtió en un himno. Amanda Gorman acaba de encarnar la poesía cargada de esperanza en el futuro. 

Artículo publicado el 31 de enero en la edición 2309 de la revista Proceso, cuya versión digital puede adquirir en este enlace.

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