Jorge Bravo

Plataformas de Internet, noticias y periodismo

Empresas como Google y Facebook generan ganancias con las noticias producidas por medios periodísticos, pero estos ingresan muy poco respecto a lo que invierten para ese contenido.
lunes, 15 de marzo de 2021

¿Las grandes empresas de Internet como Google o Facebook deben pagar a los editores por las noticias que agregan a sus plataformas? Australia decidió que sí. ¿Y México? ¿La medida es positiva o contraproducente? ¿Salvará a la prensa? ¿Beneficiará a los medios de comunicación dominantes? ¿Le tocará algo a las pequeñas empresas editoriales o al periodismo independiente?

El Parlamento australiano aprobó el Código de Negociación Obligatoria para las Plataformas Digitales y Medios Noticiosos. El proyecto de ley abordaba el desequilibrio de poder de negociación entre los medios de comunicación informativos y las plataformas digitales. Ahora, la ley estipula que las grandes empresas tecnológicas que operan en Australia paguen a los editores de noticias locales por el contenido noticioso hipervinculado en sus plataformas.

Google y Facebook son buscadores. Los usuarios buscamos información que fácilmente encontramos en dichas plataformas. Ambas empresas de Internet agregan noticias producidas por medios de comunicación como Proceso o cualquier periódico o empresa de noticias en su versión digital. Tanto Google como Facebook ganan por las búsquedas en Internet y los anuncios asociados a palabras claves, las mismas que los usuarios colocamos en Internet. El principal buscador de la web tiene su propio servicio Google News.

Para producir noticias, entrevistas, reportajes o artículos de opinión, las revistas, diarios, televisoras o medios periodísticos digitales deben invertir. Para que esa inversión se recupere y además genere ganancias, los medios de comunicación diseñan modelos de negocio, siendo los principales la publicidad para contenido abierto o suscripciones para contenidos exclusivos.

El problema es que las suscripciones se han reducido porque las noticias se encuentran “gratis” en Internet (entiéndase Google) y la inversión publicitaria ha migrado de los medios tradicionales hacia la red. Los principales ganones son Google, Facebook y en menor medida Amazon.

Pero los medios deben seguir informando con menos recursos. El tráfico que se genera de las plataformas de Internet a los sitios de noticias no compensa las pérdidas en ingresos. Muchos diarios impresos y espacios periodísticos han quebrado por la proliferación de noticias en Internet, agregadas por los buscadores y redes sociales.

Lo poco que ingresa para las empresas periodísticas vía portales de noticias es insuficiente para enfrentar los gastos. Lo que aportan servicios como Google Adsense es ridículo, además de que pocas veces los anuncios automatizados aportan valor a los cibernautas. Esos anuncios son más una molestia y una fuente de información engañosa que una verdadera contribución para el lector. Lo peor de todo es que existe una (in)cultura entre los consumidores de que la información no cuesta, no tiene valor o no merece ser pagada.

El código australiano proporciona un marco para las negociaciones entre las partes y un proceso de arbitraje para resolver las disputas de precios. La legislación garantiza que las empresas de medios de comunicación reciban una remuneración por el contenido que generan, lo que ayudará a mantener el periodismo de interés público en Australia.

La ley define “noticias” como “contenido que informa, investiga o explica temas o eventos que son relevantes para involucrar a los australianos en el debate público y para informar la toma de decisiones democrática; o temas de actualidad o eventos de importancia pública para los australianos a nivel local, regional o nacional”.

En este mismo espacio hemos señalado que no existe en México un programa neutral y simplificado de ayudas a la prensa, desde desgravaciones fiscales directas o indirectas (como en Italia, Reino Unido o Estados Unidos), bonificaciones en las cuotas de Seguridad Social, apoyos postales y ayudas a la difusión, modernización e innovación. El apoyo del Estado a la prensa debe ser neutral, basándose en los mismos principios para todos los diarios y revistas, sin distinción de contenido ni de opinión, incluidas las publicaciones críticas.

Al igual que en Australia, los objetivos de una política de ayuda (a cargo de una dependencia como la Secretaría de Cultura, como ocurre en Francia) serían garantizar la libertad de expresión, el derecho a la información, el pluralismo en la prensa, el periodismo independiente y el fortalecimiento de la democracia, pues ésta no sería una forma de gobierno sana sin medios e información que permitan a la ciudadanía tomar decisiones informadas.

El código se desarrolló después de un análisis de la Comisión Australiana de Competencia y Consumidores (ACCC) sobre los mercados de servicios de publicidad y medios. En abril de 2020 el gobierno australiano solicitó a la ACCC un proyecto de ley que logró un amplio apoyo en el Parlamento, pero la oposición de las plataformas.

Google calificó el proyecto de “inviable” e “insostenible” y amagó con interrumpir el acceso a su motor de búsqueda dentro de Australia. El 18 de febrero de 2021, Facebook impidió que los usuarios compartieran o vieran noticias en su plataforma, pero también páginas gubernamentales, comunitarias, sindicales, de caridad, políticas y de emergencia que luego fueron reinstaladas. El gobierno australiano criticó la medida y corroboró el "inmenso poder de mercado de estos gigantes sociales digitales".

Google y Facebook deben llegar a acuerdos comerciales con editores o entrar a un arbitraje vinculante para determinar el precio que deben pagar para mostrar el contenido. El motor de búsqueda ya hizo un acuerdo con News Corp del magnate Rupert Murdoch. Facebook se comprometió a invertir mil millones de dólares en la industria periodística. En México, Google pagará a los medios de comunicación a través de su herramienta News Showcase.

El código australiano reconoce que las empresas periodísticas tienen derecho a negociar remuneraciones por el contenido que vinculan las plataformas. También es un reconocimiento de la importancia del periodismo en las democracias, sobre todo por la proliferación de desinformación en redes sociales.

Pero la medida favorece a medios de comunicación dominantes con capacidad de negociación y de ninguna manera va a sacar del atolladero financiero a los medios noticiosos pequeños e independientes. Como en todo lo digital, iniciativas como la australiana son sólo una ventana -insuficiente, pero necesaria- para que el periodismo atraiga unos pocos recursos.

Twitter: @beltmondi

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