Ricardo Raphael

El inquilino y la señora Wallace

Continúa la impunidad que ha protegido a Isabel Miranda Torres, alias la señora Wallace, a pesar de que hay evidencia relevante para suponer que ella fraguó una de las mentiras más escandalosas en la historia criminal mexicana.
lunes, 3 de mayo de 2021

Rodrigo Osvaldo de Alba Martínez habría sido cómplice de la fabricación de pruebas en el caso Wallace. Nueva evidencia refuerza la hipótesis de que María Isabel Miranda Torres, alias la señora Wallace, inventó el secuestro de su hijo, Hugo Alberto León Miranda.

En octubre del año pasado el grupo de trabajo de la ONU contra la detención arbitraria festejó la promesa del presidente Andrés Manuel López Obrador de liberar a Brenda Quevedo Cruz, una de las personas acusadas, mediante fabricación de pruebas, por el secuestro del hijo de la señora Wallace.

Han transcurrido seis meses sin que tal promesa se cumpla; mientras tanto, continúa la impunidad que ha protegido a esta influyente mujer, a pesar de que hay evidencia relevante para suponer que ella fraguó una de las mentiras más escandalosas en la historia criminal mexicana.

Entre las piezas de evidencia, presuntamente inventadas, destacan una gota de sangre, hallada el martes 14 de febrero de 2006 en la regadera del departamento 4 del edificio ubicado en la calle de Perugino 6, colonia Insurgentes Mixcoac. También, en la misma diligencia de cateo, habría aparecido una licencia vencida a nombre de Hugo Alberto Wallace Miranda, quien en realidad se llama Hugo Alberto León Miranda.

Impone dudas sobre estos dos hallazgos el hecho de que ninguna de estas pruebas haya sido detectada cuando se celebró el primer cateo en ese mismo departamento, siete meses antes, el viernes 15 de julio de 2005.

A la luz de los datos aportados por investigaciones más recientes, cabe aventurar una nueva teoría criminal del caso Wallace, la cual no apuntaría hacia los supuestos secuestradores, sino contra quienes fabricaron la acusación.

La clave de esta historia recae en la persona que rentó el departamento 4 de Perugino 6 entre octubre de 2005 y febrero de 2006: Rodrigo Osvaldo de Alba Martínez.

Jacqueline Galván López –la administradora del inmueble donde presumiblemente habría sido plagiado y descuartizado el hijo de la señora Wallace– hizo declaraciones importantes a este respecto ante la SIEDO y frente al juez de la causa.

En ambas ocasiones dijo que en septiembre de 2005 –dos meses después del plagio denunciado– ella solicitó permiso a un comandante de apellido Franco, perteneciente a la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), para rentar de nuevo el inmueble donde habría ocurrido el crimen denunciado por la señora Wallace.

Asegura también la administradora haber recibido permiso para firmar un contrato con el nuevo inquilino que, a partir de octubre de 2005, ocuparía el inmueble aludido. En sus declaraciones, ella refirió el nombre del nuevo arrendatario: Rodrigo Osvaldo de Alba Martínez.

Nueva evidencia, en posesión de este periodista y reportada aquí por primera vez, conduce a suponer que Osvaldo de Alba habría sido prestanombres de la señora Wallace. Resulta que, durante el mes previo a la firma del contrato de arrendamiento –en septiembre de 2005– el nuevo inquilino de Perugino 6 obtuvo un pago de la empresa Showposter Publicidad, SA de CV, cuya directora general en esa misma fecha era la señora Wallace y cuyas accionistas eran su hija, Claudia Wallace Miranda, y su hermana, Guadalupe Miranda Torres –quien, por cierto, fue asesinada en julio de 2006 en circunstancias sospechosas.

No pareciera una ingenua coincidencia que días antes de ocupar el departamento, Osvaldo de Alba haya recibido un pago procedente de una de las empresas de la familia Wallace y que cuatro meses después, en ese preciso inmueble, hayan aparecido una licencia de conducir que durante el primer cateo pasó desapercibida y una gota de sangre que logró perdurar en el tiempo, a pesar de que el inquilino usara la regadera.

La lógica lleva a suponer que Osvaldo de Alba fue contratado para romper la cadena de custodia del inmueble y a partir de esa ventaja sirvió como cómplice en la fabricación y sembrado de piezas clave de evidencia dentro del expediente Wallace.

Hay otras pruebas documentales de la relación “laboral” entre De Alba y la señora Wallace. Según consta en archivos públicos, Showcase Publicidad, SA de CV –otra empresa relacionada con la señora–, dio de alta a De Alba Martínez ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) el lunes 1 de febrero del año 2010. Luego, otro negocio diferente, pero también vinculado a la señora Wallace –el Colegio Aztlán–, hizo un trámite idéntico ante el IMSS a partir del miércoles 1 de junio de 2011.

Estas tres piezas nuevas de evidencia –el pago realizado a este sujeto en septiembre de 2005 y las altas ante el IMSS de 2010 y 2011– confirmarían una relación de subordinación entre Isabel Miranda y Osvaldo de Alba, el sospecho inquilino de Perugino 6.

Esta relación de subordinación podría explicar por qué De Alba rentó el departamento que antes hubiese arrendado Juana Hilda González Lomelí, donde habrían sido sembradas pruebas usadas para condenar a esta mujer, a César Freyre Morales, así como a Tony y Albert Castillo Cruz.

Esta evidencia fabricada también habría servido para mantener en prisión preventiva, durante más de una década, a Jacobo Tagle Dobin y a Brenda Quevedo Cruz, ésta última a pesar de la opinión emitida por la ONU hace más de seis meses.

No sobra mencionar aquí que la gota de sangre recolectada en la regadera del departamento ocupado en febrero de 2006 por el señor De Alba, según peritaje de la PGR, coincide por sus marcadores genéticos con el ADN del señor José Enrique del Socorro Wallace Díaz.

Sin embargo, como se informó en estas mismas páginas (Proceso 2217), José Enrique del Socorro Wallace no es el padre biológico de la supuesta víctima. Por tanto, el peritaje referido también habría sido fabricado.

Queda por investigar si fue la señora Wallace, su hija Claudia Wallace, o alguien más vinculado con Hugo Alberto León, o el mismo Hugo Alberto, quien habría contratado a Rodrigo Osvaldo de Alba para que arrendara el departamento 4 de Perugino 6 en octubre de 2005.

En cualquier caso, este empleado de Showposter y del Colegio Aztlán (ahora City College) sería testigo clave de los crímenes cometidos, presumiblemente, por quien lo contrató.

Este análisis forma parte del número 2322 de la edición impresa de Proceso, publicado el 2 de mayo de 2021 y cuya versión digitalizada puedes adquirir aquí

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