Panaut

Resistencia digital

Las iniciativas presentadas en materia de las TIC tienen dos coincidencias: han sido presentadas por legisladores de Morena y en todos los casos los promoventes han exhibido una enorme ignorancia de los temas tecnológicos y digitales.
miércoles, 5 de mayo de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La sociedad está alzada contra una serie de iniciativas cuyo común denominador es el control digital, de los usuarios y de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

Aunque se han presentado por separado, ya no se trata de reformas de ley aisladas sino de una obsesión del gobierno de la Cuarta Transformación por intentar controlar el ciberespacio. Estas iniciativas tienen otras dos coincidencias: han sido presentadas por legisladores de Morena y en todos los casos los promoventes han exhibido una enorme ignorancia de los temas tecnológicos y digitales.

El capítulo más reciente fue el rechazo unánime a la reforma que crea el Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (Panaut). Algunos usuarios ya han presentado amparos contra la modificación a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión que recupera un fallido registro de 2009 creado durante la era del oscuro Genaro García Luna.

Incluso el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) aprobó por unanimidad interponer una acción de inconstitucionalidad contra el Panaut porque violenta varios derechos fundamentales: de privacidad, de protección de datos personales, de acceso a las TIC. Porque cuando se transgrede un derecho humano, también se pisotean los demás.

La sociedad desconfía del gobierno. Con el Panaut nuestros datos personales y biométricos estarían a disposición de las autoridades de procuración de justicia y expuestos a su filtración. El mantenimiento de la base de datos requiere de cuantiosas inversiones para garantizar una ciberseguridad robusta y la población estaría a merced de un espionaje permanente. La idea fue de Mario Delgado.

Como Morena y la 4T están obcecados con el control, el senador Oscar Eduardo Ramírez Aguilar ya prepara una iniciativa de ley para desaparecer los tribunales especializados en telecomunicaciones, radiodifusión y competencia económica, porque no les gusta que los jueces otorguen amparos contra sus reformas legislativas.

Otra iniciativa que sacó ámpulas fue el intento por regular las redes sociales. La propuesta dice que busca preservar la libertad de expresión en las plataformas digitales, pero en realidad es todo lo contrario: condiciona el ejercicio de la libertad de expresión en Internet a un procedimiento, una resolución regulatoria o la sentencia de un tribunal en última instancia.

Las empresas de redes sociales con más de un millón de usuarios tendrían que solicitar una autorización al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) para operar, sus términos y condiciones deberán ser aprobados por el IFT, deben crear mecanismos -que en realidad ya existen- para que los usuarios impugnen la suspensión de cuenta, eliminación de contenido o cancelación de perfil en máximo 24 horas. El regulador recibiría las quejas de los usuarios y multaría a las empresas de redes sociales si no se registran, si no presentan sus políticas de moderación de contenidos o si vulneran la libertad de expresión en línea. La idea fue de Ricardo Monreal y la iniciativa está detenida después de un parlamento abierto.

Otra propuesta legislativa que también ha causado malestar es la iniciativa de Ley Federal de Cinematografía y el Audiovisual que obliga a las plataformas de streaming de video a reservar 15% de su catálogo para producciones cinematográficas y audiovisuales nacionales.

La iniciativa parece noble. Incluso tiene el respaldo de una comunidad de productores independientes y cineastas que ingenuamente cree que obtendrá algún beneficio de la nueva ley. En realidad, la propuesta plantea un modelo de negocio que favorece a Televisa, porque las plataformas tendrían que comprar contenidos viejos a esa televisora, la única con la capacidad para producir esos materiales.

La ley no promueve sino que limita la pluralidad, diversidad, calidad y libertad para elegir series, películas y documentales en las plataformas de video sobre demanda. La idea fue de Ricardo Monreal y no pudo ser aprobada en comisiones, sino que se discutirá en parlamento abierto.

Rechazo absoluto fue la respuesta al intento de desaparecer e integrar en un solo regulador al IFT y las comisiones de Competencia Económica y Reguladora de Energía para crear el Instituto Nacional de Mercados y Competencia para el Bienestar (Inmecob).

Vulnerar la autonomía del regulador técnico especializado en telecomunicaciones y radiodifusión, nombrar y controlar políticamente a los comisionados era el cometido de esa iniciativa que tuvo que ser retirada. Una vez más, la idea fue de Ricardo Monreal.

El diputado de Morena Sergio Mayer propuso modificaciones a la Ley Federal de Derechos de Autor porque quiere que los fabricantes, importadores y distribuidores de teléfonos inteligentes, computadoras y otros equipos que permiten la reproducción de contenidos paguen a los titulares de derechos de autor y patrimoniales por cualquier copia privada de canciones, películas o libros que se guarden en los dispositivos. La iniciativa fue rechazada por los propios diputados de Morena.

Con su vocación social y de izquierda, la 4T debería estar trabajando en lograr el acceso universal a Internet, en democratizar los beneficios de las tecnologías y en ampliar las libertades en línea.

Contrario a ello, la política de inclusión digital está desmantelada y varios legisladores se esmeran por presentar iniciativas de corte autoritario que desconocen la naturaleza de Internet, favorecen a sectores y modelos de negocio tradicionales que se resisten a transformarse, castigan el uso de tecnologías, vulneran derechos fundamentales, destruyen instituciones autónomas o limitan la libertad de buscar, recibir y difundir información.

La sociedad se ha resistido a esas iniciativas porque la era del control pertenece al pasado y no queremos perder la libertad ganada en Internet.

Twitter: @beltmondi

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