Ajedrez

¿Cuáles son los mejores libros de ajedrez?

En el vasto mundo de la literatura ajedrecística, podemos encontrar toda clase de títulos. Hay que reconocer que por una parte, los libros escritos por campeones o excampeones mundiales son una mina de oro en general.
lunes, 22 de agosto de 2022 · 10:45

CIUDAD DE MÉXICO (apro).-El mundillo del ajedrez tiene un nicho de mercado claro, en el cual, por muchos años, se ha desarrollado a través de libros y hoy día vía imágenes, videos, cursos completos híbridos en donde los maestros ayudan de forma virtual a sus alumnos con un sinfín de lecciones en los diversos temas, aperturas, finales, medio juego, cálculo de variantes, etcétera.

Sin embargo, lo que está claro es que el estudioso del ajedrez, el jugador con ambiciones de participar con los mejores del mundo, lee un número importante de libros sobre el tema. Hoy en el mundo probablemente sea el ajedrez el juego que más literatura posee. Claramente la complejidad y obsesión por este juego increíble, que sobrepasa las capacidades de los seres humanos, nos incita a trabajar más en él, buscando develar sus secretos.

¿Pero cuáles son los mejores libros de ajedrez? En el vasto mundo de la literatura ajedrecística, podemos encontrar toda clase de títulos. Hay que reconocer que por una parte, los libros escritos por campeones o excampeones mundiales son una mina de oro en general, pues estos jugadores han trabajado literalmente toda la vida en el juego y conocen muchísimos de sus secretos.

Hay sin embargo autores menos conocidos que son capaces de escribir obras que beneficien al aficionado. Por una parte, es claro que no se tiene que ser campeón del mundo para poder escribir sobre un tema como el ajedrez (aunque eso pueda ayudar), sino el saber transmitir ideas. Por ejemplo, Roberto Grau escribió en los años 20s del siglo pasado, una obra increíble: “Tratado General de Ajedrez”, en 4 tomos. Y trata desde los rudimentos, las combinaciones, la conformación de peones y la estrategia superior. Y aunque Grau era un fuerte maestro argentino, internacionalmente estaba lejos de poder competir con los grandes de su época. No obstante esto, su estilo didáctico, su claridad de pensamiento, la forma de plasmar ideas, lo hacen un conjunto de libros que cualquiera que se precie de ajedrecista, debe conocer.

Cabe decir que un tema complicado de abordar es la razón por la cual un jugador mejora y otro no. Ambos pueden leer los mismos libros pero por alguna razón hay jugadores que parecen absorber el conocimiento y otros se quedan estancados. La opinión generalizada de los maestros es que el ajedrez debe estudiarse y practicarse. Estudiando libros, partidas ilustrativas, etcétera, ayuda, pero es mucho mejor cuando el estudioso se enfrenta en el tablero y busca resolver por sí mismo los problemas que se presentan en las partidas. Vamos, que el ajedrez debe enfocarse más como un oficio que como un trabajo académico. De hecho, se sabe que los jugadores prácticos, es decir, aquellos que participan en torneos, mantienen un mejor nivel que aquellos que quizás estudian más pero que participan menos en las justas ajedrecísticas.

Tomando en cuenta esto, es claro que entonces, los mejores libros son aquellos que contengan muchos ejercicios para que los aficionados intenten resolverlos. Y les pongo una analogía: si se estudia Cálculo Diferencial e Integral, no basta con ir a clases y ver cómo el profesor resuelve derivadas e integrales. No. Lo que hay que hacer es sentarse y resolver cientos de derivadas e integrales porque la práctica es fundamental y sí, aunque las matemáticas sean una ciencia, la práctica de la misma es como un oficio y en general los mejores matemáticos saben resolver cualquier cantidad de ecuaciones por demás complejas.

Así, esto mismo se aplica al ajedrez. No se puede ser un buen jugador simplemente leyendo obras ajedrecísticas. Hay que además jugar, practicar con amigos, jugar quizás por Internet, es decir, tener una enorme práctica aparte de, desde luego, dedicar horas a tratar de entender las estrategias más importantes que pueden darse en el tablero.

El ajedrez es pues como un oficio, y no lo digo yo nada más, Jonathan Rowson, gran maestro británico, ha apuntado ya que quizás el enfoque de estudio del ajedrez como si fuese una materia escolar, pudiese estar equivocado. Y tal vez es por ello que mucha gente se queda estancada, sin poder progresar y sin comprender por qué le ocurre esto.

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