Miguel Menéndez Cámara
Miguel Menéndez, aportes históricos
Miguel consideraba que una ley de acceso a la información en Yucatán sería una herramienta importantísima para dar respuesta a las inquietudes del gremio que representaba.CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El pasado sábado 5 de agosto murió de un infarto Miguel Menéndez Cámara en su natal Yucatán, en su casa de Progreso. Con Miguel formé una sólida amistad de larga data. Cualquier pérdida de un ser querido es por definición una desgracia para su entorno cercano.
Este hecho, empero, no reclama escribir un texto si esa irreparable pérdida careciera de interés público. He leído distintas notas sobre el deceso de Miguel. Advierto que se ha dejado de lado el aporte histórico de este hombre, mucho más allá del dolor y pesar de quienes lo quisimos en vida, como es comprensible.
Me explico. Conocí a Miguel a mediados del 2003, siendo él en esa época presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Yucatán, junto al también buen amigo Rafael Lores, empresario, hombre ecuánime y de grandes luces. El motivo de ese primer contacto fue encontrar una solución al manejo de diversos programas federales de apoyo al sector empresarial en la entidad, dada la ausencia de datos de cuánto, para qué y para quiénes se destinaban esos recursos del erario.
Miguel consideraba que una ley de acceso a la información en Yucatán sería una herramienta importantísima para dar respuesta a las inquietudes del gremio que representaba. Por supuesto, me entusiasmó la idea y pusimos manos a la obra. Me llamó la atención que en las dos fronteras del país fueran los empresarios quienes impulsaban la transparencia (en Baja California, Alberto Capella, secretario del Consejo Coordinador Empresarial de Baja California fue el detonante para que la entidad tuviera su propia ley en la materia) no sólo la sociedad civil organizada, académicos y periodistas.
En aquella época me dedicaba de tiempo completo a esa causa para traducir en ley la voluntad creciente para dar vida a una legislación en ese rubro. En el caso de Yucatán aprobar una ley no era fácil; antes bien, sinuoso y complicado. Requirió de paciencia y resistencia: El gobernador Patricio Patrón Laviada era el principal dique para que avanzara semejante normativa. La visión y la perseverancia de Miguel fueron cruciales. Y hubo frutos concretos. Final y felizmente el 31 de mayo del 2004 se publicó en el periódico oficial de Yucatán la primera Ley de acceso a la información pública en Yucatán. El compromiso de Miguel con esta cruzada no concluyó ahí.
Por un lado, abanderó un riguroso escrutinio de los primeros integrantes del organismo garante yucateco y, por otro, se convirtió en un factor determinante para que una legislación similar se aprobara en Campeche. En este estado dos diputados locales de Movimiento Ciudadano, Aníbal Ostoa Ortega y Margarita Duarte Quijano, daban la apreciable y tenaz lucha e incluso presentaron las iniciativas de ley más acabadas (sino es que las únicas propiamente dichas) en el congreso campechano.
Gracias a Miguel se pudo tener acceso al gobernador Jorge Carlos Hurtado, quien fue sensible al tema una vez que conoció los alcances de que la transparencia se convirtiera en ley y el impacto de que dejara de ser un espectador y se convirtiera en un agente del cambio. Al igual que en Yucatán el 21 de julio del 2005 se publicó en el periódico oficial la primera ley de acceso a la información en Campeche.
De esta suerte, el cariño por Miguel no me nubla ni me arrebata el conocimiento probado en múltiples notas periodísticas de la época de que a este hombre el pueblo de Yucatán y el de Campeche le deben mucho. Probablemente hoy también existirían leyes sobre transparencia en la península, pero no en los tiempos y modos como se pudo lograr bajo el liderazgo de Miguel quien fue muy cercano a mí hasta el último de sus días. Que descanse en paz.
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