josé gil olmos

La extinción del PRI

Los priistas, encabezados por Alejandro Moreno “Alito”, no sólo han perdido elecciones sino también rumbo y van a contracorriente de las posturas que rechazan la reelección.
domingo, 7 de julio de 2024 · 05:00

Próximo a cumplir 100 años, el PRI se encamina a su extinción. La estructura que lo sostenía, los sectores campesino, obrero y popular, ya no existen. Tampoco la estructura nacional que se mantenía con el pago a los miles militantes en las sedes estatales y municipales. En una década pasó de primera a cuarta fuerza política nacional y en esos años perdió casi 8 millones de votos, si tomamos en cuenta los sufragios obtenidos en las últimas tres elecciones federales.

Los priistas, encabezados por Alejandro Moreno “Alito”, no sólo han perdido elecciones sino también rumbo y van a contracorriente de las posturas que rechazan la reelección. Hoy domingo, en una asamblea nacional realizada a puertas cerradas y con protestas de militantes, aprobaron cambios a los estatutos históricos que rechazaban esa perpetuidad en el poder que generó la Revolución.

En la ponencia y dictamen sobre La No Reelección discutidas y aprobadas del 28 al 31 de octubre de 1932, el Partido Nacional Revolucionario (PNR), predecesor del PRI, estableció: “En esta ocasión y ante una Asamblea, que legítimamente representa los grandes contingentes humanos que integran el Partido Nacional Revolucionario, se presenta a debate una cuestión que interesa por su fondo y por su forma: por su fondo, porque representa uno de los postulados de más arraigo en la conciencia revolucionaria, y por su forma, porque la resolución a que se llegue debe ser la traducción fiel dentro de nuestras normas de Partido de cómo conviene a los intereses revolucionarios de México que inscriba en el Programa del Partido el principio de la No Reelección en sus diversas modalidades.

Asamblea a contracorriente. Foto: Moisés Pablo/Cuartoscuro.

“A consecuencia de lo anteriormente expuesto, las Comités Nacionales del Partido tomaron el acuerdo de convocar a una Convención Nacional Extraordinaria, a fin de plantear y resolver la forma en que debe adoptarse el principio de la No Reelección, dando a conocer concretamente a la Asamblea de la Convención, para orientar la discusión y facilitar el debate sobre asunto tan trascendental, sus puntos de vista que se contienen al final de esta exposición”.

Contradiciendo sus principios, el PRI volvió a la reelección y enfrenta su peor crisis desde su creación en 1929, la perdida de más de 75% de su militancia y 10 gubernaturas, en los últimos diez años han generado la amenaza de desaparecer el otrora partido hegemónico del siglo XX en la próxima elección presidencial del 2030.

En 1988 Carlos Salinas de Gortari planteó cambiar el nombre y logo, transformándolo en el Partido de la Solidaridad, dejando atrás la figura tricolor. La idea del cambio surgió de nuevo en el 2000, cuando fueron derrotados por Vicente Fox, y en 2013 volvieron a plantear la misma iniciativa.

Hoy nuevamente se plantea con la dirigencia de Alejandro Moreno, conocido como “Alito” –que se realicen estos cambios cosméticos en una asamblea a modo que aprobó su reelección, a pesar de tener los peores resultados en la historia de las dirigencias priistas–, cambiar de figura y de logo del PRI.

La intención de un cambio de nombre y de imagen del PRI ya fue presentada en 2013, cuando se lanzó la iniciativa que consiste en cambiar nombre, logotipo y hasta el color del partido político.

Ahora Moreno Cárdenas retomó la propuesta y anunció que se realizará una consulta a los más de 6.6 millones de mexicanas y mexicanos que votaron por el tricolor, además de que habrá foros a nivel nacional.

Para ello los comités directivos estatales eligieron a sus delegados que participaron en la edición número XXIV Asamblea Nacional Ordinaria, donde se discutió el futuro del tricolor en medio de su peor crisis. Una asamblea hecha a la medida de Alito, quien impuso a los miembros de la dirigencia nacional, la de los estados, así como a la mayoría del Consejo Nacional, que son los que al final votan.

Sin embargo, desde ahora la intentona de transformar al PRI aceptando la reelección de su dirigencia, para sacarlo del hoyo se prevé como fallida, pues la reelección aprobada y las propuestas de cambiar sólo de nombre y de imagen no resuelven la crisis que enfrenta el priismo desde el 2000 y 2006, cuando perdió la elección presidencial de manera humillante, teniendo como candidatos a Francisco Labastida y a Roberto Madrazo Pintado.

PRI. Supervivencia. Foto: Moisés Pablo/Cuartoscuro.

Hasta entonces, nunca el PRI había obtenido una votación tan baja en una elección presidencial. Con Madrazo sólo logró 22% de los votos, cayó al tercer sitio de la votación con sólo 9.3 millones de votos, debajo del entonces candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador, que sumó 14.7 millones de sufragios (35.29%), contra Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, del PAN, quien obtuvo 15 millones de votos (35.91%).

Pero el declive siguió de manera pronunciada para las siguientes elecciones. De acuerdo con una revisión de los padrones de militantes de los partidos políticos publicados por el Instituto Nacional Electoral (INE), en los comicios federales de 2018 y 2021, 4.9 millones de militantes abandonaron las filas del PRI, lo que equivale a una salida de 78% de sus afiliados.

Para la elección del 2024 el PRI ya ni siquiera tuvo candidato o candidata presidencial. Tras la alianza con PRD y PAN optó por la empresaria y senadora panista Xóchitl Gálvez, que le significó una caía aún más pronunciada.

Nada parece detener la caída de priismo. Hay estados donde ya no tiene un solo voto, como en Baja California Sur. El PRI fue el partido que más cayó en seis años, pues pasó de siete millones 677 mil votos en 2018, a cinco millones 736 mil en 2024; perdió un millón 940 mil votos y pasó de 13.5% de la votación a 9.54%, lo que lo coloca como cuarta fuerza política, por debajo de Morena, PAN y MC.

El PRI atraviesa no sólo una crisis electoral, también de liderazgo, identidad, militancia y legalidad de cara a la asamblea nacional realizada el pasado domingo, lo que pone en riesgo su supervivencia a un siglo de haberse creado. La extinción es cuestión de tiempo.

 

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