El paraiso sureño de la explotación sexual

viernes, 26 de junio de 2009
SUCHIATE, Chis , 25 junio (apro-cimac)- Leticia es una niña centroamericana de 14 años que llegó a esta ciudad en busca del "sueño americano", pero terminó prostituyéndose en una cantina de este municipio fronterizo con Guatemala
Han pasado casi dos años desde que dejó su país natal y, a pesar de las duras condiciones que enfrenta, sigue viva su idea de trasladarse al norte del país para cruzar a Estados Unidos, su objetivo final Sabe que la deportación es casi segura, según sus propias palabras, pero ni eso la detiene en su idea de cruzar la frontera, alternativa que encontró ante la miseria y el incierto futuro en su lugar de origen
Su situación no es diferente a la de cientos de menores de edad que se ven atrapadas en las redes del comercio sexual fronterizo, cuyos operadores les ofrecen "el camino para conseguir dinero rápido"
Son víctimas de explotación de las redes internacionales de tratantes de personas que las enganchan antes o después de cruzar el río Suchiate o en los "puntos ciegos" (caminos de extravío) a lo largo de la frontera "Esclavas sexuales", las consideran las organizaciones de la sociedad civil que luchan en su favor
En 2007 Leticia cruzó por primera vez la frontera entre Guatemala y México con la idea de quedarse a trabajar aqui y después traer a su familia, lejos de la miseria y la violencia que viven en su país Desde entonces ha cruzado en seis ocasiones
Primero se empleó como trabajadora doméstica; luego se convirtió en mesera de una cantina, y finalmente se vio obligada a prostituirse ante la urgencia de dinero  
Un "pollero" le ofreció, por 3 mil 500 dólares, conducirla a la frontera con Estados Unidos, donde otro contacto la trasladaría a Texas o al estado que eligiera con un supuesto empleo que la estaría esperando, cuenta la adolescente El trato se cerró: una parte en efectivo y otra en especie
Junto con otras y otros migrantes centroamericanos, fue llevada al costeño municipio de Arriaga En el camino, lograron evadir redadas policíacas que buscan inhibir el paso de indocumentados Siguieron hasta Oaxaca pero, dice Leticia, que en Chahuites presintió que las cosas no saldrían bien y reconsideró la partida
"Sentí desconfianza, miedo, mi corazón me decía que no iba salir bien", asegura ahora con más calma Sin dinero ni ayuda regresó a Suchiate, donde conoció a Mariela, también adolescente centroamericana, quien le habló sobre un trabajo de mesera
Originaria de San Pedro Sula, Honduras, Mariela -al igual que miles de centroamericanas- no ha logrado cruzar la frontera de Estado Unidos, por lo cual ha tenido que quedarse en este punto fronterizo de 700 kilómetros, donde confluyen México, Guatemala y Belice, convertido hoy en centro de operación de las redes de comercio sexual que explotan a niñas y mujeres de 12 a 30 años de edad
La porción chiapaneca de esta zona de explotación sexual corresponde a más de 18 municipios cercanos a Guatemala
No son casos aislados
En Tuxtla Chico, es común que niñas y jóvenes centroamericanas sean prostituidas en establecimientos de la zona comercial, situada no muy lejos de la caseta migratoria de Talismán
El director del Movimiento Ciudadano de la Frontera Sur, Juan José González, reconoció que el fenómeno de la prostitución se ha incrementado en la región de modo alarmante "No son casos aislados", señala
En las calles, cantinas, discotecas, afuera de escuelas o centros comerciales de ciudades como Suchiate, Tapachula, Cacahoatán, Tuxtla Chico o Huixtla, es común encontrar mujeres de diferentes edades ejerciendo la prostitución 
Según estudios del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y de la Red de Organizaciones para la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes (ECPAT), las cifras oficiales sobre la explotación sexual son difíciles de conseguir
Sin embargo, estiman que más de 24 mil menores de edad son víctimas de explotación sexual o de pornografía infantil a lo largo y ancho de México, desde finales de 2008 El comercio sexual deja ganancias superiores a los 12 mil millones de dólares en el mundo, dice González
Por lo pronto, mientras Leticia es víctima de explotación sexual, la directora del Instituto Nacional de Migración, Cecilia Romero, declaró al diario El Universal que el tráfico de inmigrantes, trata de mujeres, redes de pederastia, plagio y violencia contra miles de migrantes, sólo son "males de la humanidad" que México no puede erradicar 
La historia de Leticia
Leticia, como miles de púberes y jóvenes que caen en ese submundo de la explotación sexual infantil en México, sobrevive entre ebrios, en esta zona de 700 kilómetros de frontera con Guatemala y Belice
Tenía 12 años cuando llegó sola a Chiapas por primera vez, con la ilusión de continuar viaje y cruzar la frontera estadunidense en busca de un mejor futuro Ahora, en su sexto intento, trabaja en una cantina de la zona Apenas ha cumplido 14 años de edad
Es común encontrar hombres armados en las cantinas que abundan en este municipio, considerado uno de los más peligrosos del estado
Leticia cuenta que no tuvo que vender su virginidad, como muchas de sus compañeras, que cobran entre 2 mil 500 y 3 mil pesos a su primer cliente "Yo quería casarme con mi novio, pero me dejó cuando supo que estaba embarazada; aborté a los dos meses, de decepción", expresa Leticia, en cuyos ojos infantiles se proyecta una madurez postiza
Ella es una es de las adolescentes más requeridas en esta cantina a orillas del río Suchiate Vive librada a sus propias fuerzas, entre la violencia, el abuso y la soledad, como muchísimas más menores de edad quienes obtienen dinero a cambio de ser prostituidas para juntar el dinero que les permita continuar su camino a Estados Unidos
Leticia asegura que muchos clientes no sólo quieren tener sexo, sino que los fotografíen o los  graben en cintas de video o en teléfonos celulares, a cambio de una cantidad adicional Y por las buenas o por las malas Las jóvenes que no acceden son lastimadas Añade que en los hoteles hay cámaras ocultas en puntos estratégicos, para que no se den cuenta que las graban
Los cónsules de Centroamérica admiten que el fenómeno de la explotación sexual y pornografía infantil es tan delicado como complicado, por lo que su abordaje requiere la colaboración de las autoridades del hemisferio para combatir y castigar ejemplarmente a los responsables
Ciertamente, los legisladores mexicanos han aprobando leyes que castigan con mayor severidad estos delitos, pero las redes criminales cuentan con la protección de miembros de las mismas corporaciones policíacas, que reciben dinero o incluso los servicios sexuales de las adolescentes No es casual que los policías municipales y agentes de migración acumulan el mayor número de denuncias
La zona más peligrosa
Expertos en asuntos fronterizos como la  académica alemana Katherine Dorotea Zeiske, considera que la porosidad de la frontera la convierte en la zona más peligrosa para los inmigrantes
Hoy, los indocumentados exploran nuevos caminos para internarse en México; los que existían fueron modificados por el paso del huracán Stan, que ocasionó inundaciones en 45 municipios en 2005
Zeiske dice que a lo largo de los 300 kilómetros que recorría el ferrocarril de Tapachula a Arriaga, operan asaltantes de caminos a mano armada, pandilleros de la Mara Salvatrucha o agentes policíacos o de inmigración corruptos que centran sus ataques en los aspirantes del sueño americano
Por su parte, la Procuraduría de Justicia estatal ha desmantelado este año tres bandas dedicadas a la explotación sexual de menores de edad en Tapachula, Tuxtla Gutiérrez y Rayón Al menos 14 detenidos enfrentan cargos por lenocinio, asociación delictuosa y lesiones, entre otros
Las menores liberadas eran obligadas ha ejercer más de 12 horas al día como esclavas sexuales; debían cubrir una cuota de 2 mil pesos diarios y a cambio recibían un plato de arroz con frijoles Son, apenas, la punta de un ominoso iceberg
Andrea y Dulce, de 13 y 17 años respectivamente, inmigrantes salvadoreñas, llegaron con sus padres hace más de cinco años a Tuxtla Gutiérrez Aseguran que su padre las obligó a trabajar en la prostitución porque necesitaba dinero para beber La madre de las niñas no opuso resistencia
La inexperiencia las llevó a convivir con clientes de manera habitual La primera tiene un bebé de ocho meses que procreó con un muchacho que la abandonó a su suerte La segunda, ahora está embarazada; desconoce quién es el padre de su hijo
Como Leticia, las dos menores de edad aceptan ser prostituidas porque no conocen otro mundo Y siguen soñando con llegar, un día, a Estados Unidos

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