Michoacán: recuento de desatinos

miércoles, 3 de junio de 2009
Al arrancar su administración, en diciembre de 2006, Felipe Calderón le declaró la guerra al narcotráfico con escasos instrumentos: envió a los agentes federales a Michoacán, tierra natal del presidente ?donde se realizó el primer operativo?, sin información, con pocas armas y sin soporte de inteligencia
"Andábamos haciendo el ridículo", refirió con un dejo de frustración Javier Herrera Valles (Proceso 1637), a quien como coordinador de Seguridad Regional de la Policía Federal Preventiva (PFP) le tocó encabezar las tareas policiacas para desmantelar las redes criminales en Michoacán Pero "todo resultó un fracaso", recordó en la entrevista concedida a este semanario
Puerta de entrada hacia el Pacífico mexicano, en esa entidad operan siete cárteles de la droga: Sinaloa, Tijuana, Juárez, La Familia, del Golfo, los hermanos Amezcua y los Valencia Sus proveedores colombianos utilizan el puerto de Lázaro Cárdenas para hacerles llegar cuantiosos cargamentos desde Sudamérica, para luego ser enviados a Estados Unidos, el mercado de consumo más boyante del mundo
Desde que se iniciaron los operativos en Michoacán, el narco no ha podido ser derrotado, según señaló Herrera Valles Y precisamente por cuestionar la fallida política antidrogas del gobierno federal, así como los yerros y presuntas corruptelas del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, el agente federal fue acusado de tener vínculos con el narcotráfico y actualmente está preso en un penal de alta seguridad de Tepic, Nayarit
Con base en lo que le tocó vivir a lo largo de poco más de un año de lucha contra el narcotráfico no sólo en Michoacán, sino también en Tamaulipas, Nuevo León, Baja California, Guerrero, entre otras entidades, Herrera Valles dijo entonces que no entendía "la guerra del presidente contra el narco, porque nada más nos traían dando vueltas, haciendo presencia en zonas donde no había delincuentes"
En una entrevista concedida a este semanario en marzo de 2008, el exagente federal señaló que en Michoacán los golpes que se asestaron a algunos narcos menores (no a las grandes cabezas, porque esas, dijo, están muy bien protegidas desde el poder) fueron por oportunidad y no como resultado de un trabajo de inteligencia, como se pregona oficialmente
El 7 de febrero de 2007, dos meses después de que Felipe Calderón tomó posesión como presidente de la República, Herrera Valles arribó con 300 hombres a Michoacán y Guerrero, territorios de feroces disputas y asesinatos También llegaron mil elementos de la Coordinación de Seguridad Regional, del Ejército y la Armada
Para enfrentar a todas las redes criminales de los cárteles afincados en esos estados ?lavadores de dinero, gatilleros, vendedores de droga y hasta narcopolíticos? las fuerzas federales disponían sólo de tres helicópteros que, según dijo entonces Herrera Valles, "no servían de nada"
Y explicó las razones: "No se podía tener comunicación desde el aire con las bases terrestres Esas aeronaves se sumaron a la ineficacia, ya que para poder tener apoyo aéreo, a pesar de las emergencias frente al narco, se tenían que canalizar las solicitudes al jefe del Estado Mayor de la PFP, Osvaldo Luna Valderrábano (exchofer de García Luna), quien además de carecer de experiencia nunca se le podía localizar"
En Michoacán, recordó, "tanto los policías como los soldados éramos como bultos y nos movíamos sin dirección Íbamos de un lado para otro, como si anduviéramos extraviados Seguramente los narcotraficantes se paseaban frente a nosotros y no los conocíamos, porque ni siquiera contábamos con material fotográfico de los capos Si pedíamos esa información al área de inteligencia de la PFP, nos la negaban Nunca pude entender el sentido de la guerra contra los narcos"
De acuerdo con la experiencia que vivió Herrera Valles al encabezar algunos operativos en Michoacán, muchos funcionarios de la SSP se la pasaron cobrando viáticos sin comprobarlos Los enviaban a realizar tareas específicas a Michoacán y de pronto desaparecían y se les localizaba en otros estados
Los vicios, fallas, pero sobre todo el fracaso en la lucha contra los narcos no sólo se presentaron en Michoacán, sino en al menos una veintena de entidades adonde fue enviado el Ejército Ahí su presencia fue vista como un signo de debilidad del Estado mexicano y derivó en mayor violencia
Uno de los casos que, a juicio de Herrera Valles, fue de "los más vergonzosos" ocurrió en Tamaulipas, donde el grupo armado Los Zetas secuestró a cuatro agentes de la AFI (Guimel Raúl Aponte Santillán, Óscar Alberto Vértiz Valenzuela, Luis Solís Solís y Víctor Omar Nolasco Espinoza) después de realizar un operativo en el centro nocturno Cincuenta y Siete de la ciudad de Nuevo Laredo
En Guerrero, tierra dominada por la célula de los hermanos Beltrán Leyva, instalaciones de la PFP fueron atacadas con granadas Herrera Valles recuerda también este hecho y lo describe así: "En Acapulco, mientras los policías, marinos y militares éramos como un hormiguero disperso, el crimen organizado atacó con toda su fuerza"
Y refiere que en una de las bases policiacas del puerto de Acapulco los delincuentes entraron y asesinaron a siete personas, entre ellas a una mujer embarazada "Todo eso fue a plena luz del día y a pesar de que éramos mil elementos los que patrullábamos la ciudad" (Proceso 1651)
Los desatinos en la aplicación de los operativos se repitieron en otras entidades donde el narcotráfico terminó fortalecido, según dijo en 2008 Herrera Valles Esos estados son Baja California, Sinaloa, Sonora, Veracruz, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán
Este texto se publicó originalmente en la edición 1700 de la revista Proceso que empezó a circular el domingo 31 de mayo

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