Muere el poeta Alí Chumacero

sábado, 23 de octubre de 2010

México, D.F., 23 de octubre (apro).- Alí Chumacero (nacido en Acaponeta, Nayarit, el 9 de julio, 1918) falleció la noche del 22 de octubre a los 92 años de edad a consecuencia de una neumonía.

Sus restos son velados en una agencia funeraria de colonia San Rafael y mañana serán conducidos al Palacio de Mármol.

         La obra poética del maestro, egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, incluye los libros: Páramo de sueños (UNAM, 1944); Imágenes desterradas (Editorial Stylo, 1948), y Palabras en reposo (FCE, Letras Mexicanas, 1956).

         Publicó también los ensayos Los momentos críticos (1987) y en el año de 1997 fue editado el disco compacto En la orilla del silencio y otros poemas en la voz del autor.

         Escritor, poeta, promotor de las letras mexicanas, corrector, redactor, tipógrafo, pero sobre todo, editor (“obrero de la literatura mexicana”, se

calificaba él mismo) declaró varias veces: “Nunca quise dejar de ser un corrector de pruebas.”

Muchas veces rechazó el calificativo de intelectual, pues “la literatura para un escritor es una necesidad, no una forma de pasar el tiempo”.

En 2008, en el Palacio de Bellas Artes, Chumacero reafirmaba su “amor por la palabra” y su afán de hermanar el sentimiento y el rigor para mantener una vocación que se convirtió en la razón de su vida misma.

         Entre los galardones que recibió se encuentran el Premio Xavier Villaurrutia de Literatura (1984); el Premio Alfonso Reyes (1986); el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura (1987); el Premio Estatal de Literatura Amado Nervo (1993) y la Medalla Belisario Domínguez del Senado de la República (1996) y la Medalla de Oro de Bellas Artes (2008) en un homenaje por sus 90 años.

         En 2008 fue nombrado Hijo Distinguido del Estado de Nayarit y apenas hace dos años se le otorgó el Premio de Poesía del Mundo Latino Víctor Sandoval 2008, en reconocimiento a su obra literaria.

         Poseedor de una poesía fina y litúrgica, su vena poética inicia en sí mismo para hurgar en el otro. Chumacero es una figura cultural sin la que no se pueden explicar los movimientos culturales de finales del siglo XX en México.

         Desde 1936, cuando aún vivía en Guadalajara escribía reseñas bibliográficas y trataba de hilvanar sus primeros poemas. Ese fue el inicio de una trascendental labor en el mundo literario mexicano donde fungió como un fundador de palabras propias y ajenas.

         Cuando muy joven, fue enviado a Guadalajara para completar su enseñanza primaria y permaneció en esa ciudad hasta concluir la preparatoria. Ingresó en 1937 a la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

         A los 19 años de edad junto con José Luís Martínez, Leopoldo Zea y Jorge González Durán fundó (1939) Tierra Nueva, revista que codirigió hasta 1942. Es en esta revista donde publicó su primer poema Poema de amorosa raíz que más tarde formaría parte de su libro Páramo de Sueños (1944).

         Reseñista y director ocasional de Letras de México, e importante colaborador de El Hijo Pródigo (1943-1946), participó en 1949 en la fundación de México en la Cultura, suplemento de Novedades dirigido por Fernando Benítez.

Maestro de una importante generación de intelectuales y escritores dedicados a la producción editorial, fue un eje central para la consolidación del Fondo de Cultura Económica y de otras ediciones publicadas incidentalmente como la célebre colección SepSetentas.

         Perteneció a la Academia Mexicana de la Lengua desde 1964 y al Pen Club Internacional, además de ser Miembro Honorario del Consejo Nacional del Seminario de Cultura Mexicana, becario de El Colegio de México y del CME en 1952, así como miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte como Creador Emérito.

         Al cumplir 90 años de edad, Chumacero afirmaba también que seguía al tanto de lo que pasaba en el campo literario y se mostraba dispuesto a “seguir ayudando a los jóvenes autores”. Su biblioteca reúne más de 40 mil volúmenes y es una de las más importantes en el país.

         El escritor hereda a las letras mexicanas su Antología: Poesía romántica mexicana (1941); el libro de ensayos Los momentos críticos (compilación de Miguel Ángel Flores), 1987; Amado Nervo (1999), y El sentido de la poesía y otros ensayos, 1999.

Como poeta escribió: Páramo de sueños, 1944; Imágenes desterradas, 1948; Palabras en reposo, 1956; Poesía completa, 1980; Responso del peregrino (Breve antología), 1980, Antología personal, 1984; Alí Chumacero de bolsillo, 1990; Poesía reunida, 1991; Manantial de sombra, 1998; Poeta de amorosa raíz, 1999; Amor entre ruinas, 1999, y Antología personal,  2003.