Megafraude en Cruz Azul

viernes, 19 de marzo de 2010

MÉXICO, D.F., 19 de marzo (Proceso).- Cantidades tasadas en millones de dólares (400 para la contratación de jugadores en los recientes 20 años, un seguro que costó otros 10, otros 14 que se “usaron” para la defensa de los jugadores dopados Salvador Carmona y Aarón Galindo), indicios de evasión fiscal, una nómina plagada de familiares y becas en el extranjero para parientes, son algunas de las “irregularidades” que socios de la Cooperativa Cruz Azul denuncian a Proceso y que exigirán sean aclaradas por quien señalan como responsable: Víctor Garcés Rojo, director jurídico del equipo Cruz Azul y cuñado del presidente de los cementeros, Guillermo Álvarez Cuevas.

En medio de los problemas internos y los tumbos que exhibe en la cancha el equipo de futbol, socios de la Cooperativa Cruz Azul reclaman a su director general, Guillermo Álvarez Cuevas, información detallada sobre los multimillonarios y poco transparentes manejos del director jurídico, su cuñado Víctor Garcés Rojo.

Además de poner en suspenso la permanencia en la institución de quien alguna vez fue el segundo hombre fuerte en el organigrama del equipo Cruz Azul, los socios cooperativistas exponen a Proceso una serie de presuntas irregularidades cometidas por Garcés Rojo en perjuicio de la empresa, que habrían causado un severo e irreversible daño patrimonial a la cementera y al club de futbol, cuya subsistencia “está en serio riesgo”.

Entre las cuentas pendientes, Garcés deberá aclarar el destino de 400 millones de dólares depositados en tres cuentas bancarias en Estados Unidos, identificadas como Lumar 1, Lumar 2 y Blue Eagle, que según los socios fueron abiertas para las transacciones de jugadores en los últimos 20 años.

En la asamblea general extraordinaria de la cooperativa, programada para el sábado 20 de marzo en Ciudad Jasso, Hidalgo, se expondrá otra “sospechosa maniobra” del director jurídico: tras la salida obligada del actuario de Cruz Azul, Carlos Terroba, Garcés Rojo lo sustituyó con el presunto defraudador fiscal Sergio Castro López, pionero en México de la aplicación de esquemas de fiscalización a sociedades cooperativas (outsourcing) que priva a los trabajadores de la antigüedad en el empleo y del derecho a percibir utilidades. En cambio, se les remunera por conceptos de previsión social y no de sueldos y salarios, y con ello se evita la retención y el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR).

Castro López afronta un proceso penal por “prácticas fiscales indebidas” en el Juzgado Tercero de Distrito de Procesos Penales Federales, con sede en el Reclusorio Norte, desde diciembre de 2008.

En mayo pasado, el periódico El Universal reveló que las directivas de los equipos Puebla e Indios de Ciudad Juárez incurrieron en evasión fiscal al no pagar el ISR ni realizar aportaciones al IMSS y al Infonavit, después de adoptar la figura de sociedades cooperativas. Tanto Puebla como Indios contrataron al despacho IDN Consultoría de Negocios, propiedad de Sergio Castro. Ahora, los socios de la cementera sospechan que podría estar siguiendo las mismas prácticas con el equipo Cruz Azul.

Víctor Garcés Rojo también tendrá que responder por un contrato de seguro del club Cruz Azul firmado con el Grupo Financiero Banorte por 10 millones de dólares, “cuando otra institución, AXA Seguros México, ofrecía las mismas condiciones y garantías por un monto muy inferior: 4 millones de dólares”, acusan los socios cooperativistas.

En el grueso expediente que estos cooperativitas presentarán en su asamblea del próximo sábado también destaca la supuesta comisión de 4 millones 200 mil euros que Garcés habría cobrado para la infructuosa defensa en instancias internacionales de los jugadores del Cruz Azul y seleccionados nacionales Salvador Carmona y Aarón Galindo, quienes dieron positivo en un control antidopaje en 2005 que les costó una suspensión provisional. Luego, Carmona fue inhabilitado de por vida por doble dopaje, en uno de los mayores escándalos del futbol nacional.

Los socios cooperativistas adelantan que podrían fincarle responsabilidad penal a Víctor Garcés Rojo por abuso de confianza. Exigen que, en la asamblea general extraordinaria de la Cooperativa Cruz Azul, el director jurídico presente una declaración patrimonial y restituya el daño ocasionado. Y advierten que “si Billy (Guillermo) Álvarez no saca las manos benefactoras de su cuñado, tronaremos a Garcés”.

Entre sonrisas irónicas, los cooperativistas recuerdan la frase acuñada entre sollozos por Guillermo Álvarez, en una asamblea de la cooperativa: “Primero colgado de un árbol que traicionar la confianza de ustedes”, les dijo Billy hace unos tres años, refieren. “Se puso a llorar, como la vez que José López Portillo dijo que iba a defender el peso como un perro. Pues vamos buscándole el árbol y la soga a Billy Álvarez…”.

 

Nepotismo

 

Garcés Rojo dejó rastros de sus actividades, hoy cuestionadas, en una carta. El documento, del que Proceso tiene una copia, fue dirigido al Club Deportivo Social y Cultural Cruz Azul, A.C., el 18 de agosto de 2005:

“Por instrucciones del licenciado Guillermo Álvarez Cuevas, le agradeceré que a partir del 10 de agosto de 2005 se le entregue mensualmente al señor Marco Antonio Garcés Ramírez la cantidad de cinco mil euros durante el periodo de cuatro años que durarán sus estudios en Londres –Alta Dirección Deportiva–, en Research Insititute for Sport and Exercise Sciences/at Liverpool John Moores University, para posteriormente reintegrarle a este club deportivo mediante la prestación de sus servicios una parte de la suma invertida en su capacitación”. La instrucción de Víctor Garcés Rojo, tío del beneficiado, involucra 240 mil euros, es decir, más de 4 millones de pesos.

La irritación interna es porque Marco Antonio no sólo fue becado por su pariente con un curso de altísimo costo en el extranjero, sino que no cumplió con la devolución del financiamiento. Al contrario, apenas “regresó con su flamante título y se fue directo al club Pachuca” porque supuestamente “en Cruz Azul no había infraestructura para desarrollar su trabajo”.

Los socios recuerdan a Marco Antonio Garcés Ramírez como un mediocampista sumamente limitado. “Fue malísimo. Jugó en Cruz Azul, Tecos, Guadalajara, Pachuca y se vino a retirar a Cruz Azul bajo el cobijo del tío. Su gran logro deportivo lo aportó en la final del torneo Invierno 99, cuando al ingresar de cambio dio el pase al argentino Alejandro Glaría para el gol de oro que coronó al Pachuca por primera ocasión en su historia”, precisamente contra Cruz Azul, en su propia cancha.

El padre de Marco Antonio Garcés, del mismo nombre, es un odontólogo que factura mensualmente 2 millones de pesos en Cruz Azul, dicen los cooperativistas, aunque solamente va una vez a la semana a la planta de Ciudad Jasso, Hidalgo.

La Cooperativa Cruz Azul es una máquina de dólares para Garcés, acusan. De las prebendas que obtiene el también exvicepresidente del club –todas ellas en depósitos realizados en bancos del extranjero– da cuenta una relación aportada por los socios:

Entre julio de 2003 y diciembre de 2006, Garcés Rojo obtuvo únicamente por “comisiones” y “anticipo de gastos” 2 millones 624 mil 727 dólares. Entre los “pagos realizados a Víctor Garcés” a la cuenta número 0057 70531020, de Bank of América, en Houston, Texas, están 165 mil dólares por una “comisión-préstamo”, otros 383 mil dólares por una “comisión Azul Ixtapa” y 392 mil 800 dólares por “comisión planta Puebla”.

El 25 de julio de 2008, el listado reporta un depósito en moneda extranjera a la cuenta Escrow a favor de “V. G.” (Víctor Garcés). El concepto: “Operación Europa”, por un total de 3 millones 235 mil 815 euros.

En el documento entregado a Proceso aparece un pago por 250 mil dólares al doctor Nicolás Zarur, el socio de Garcés involucrado y suspendido durante dos años por la FIFA tras la batahola de los jugadores dopados de Cruz Azul, Salvador Carmona y Aarón Galindo en el 2005.

El depósito fue realizado el 8 de septiembre de ese año en la cuenta número 0001-8001-9828, de Bank of America, justo cuando, en el momento de mayor escándalo por el dopaje, Zarur era pieza clave en las investigaciones de la FIFA como jefe de los servicios médicos de la selección nacional y del club Cruz Azul.

Entre el 3 de junio y el 14 de julio de 2008, Víctor Garcés Rojo recibió el “Pago Terreno Andrómeda” en la cuenta número 1140008286 del Banco Santander International por 475 mil dólares, para “un gran total pagado” de 15 millones 558 mil 937 dólares, precisa el documento.

Y las cifran siguen: en otra relación de “pagos realizados a Víctor Garcés”, los beneficios también salpican a sus familiares: sus hijas Erika y Gilda obtienen un sueldo de 900 mil pesos cada una y su yerno Alan Guadarrama percibe 540 mil pesos. El propio director jurídico recibe 24 millones, para un total de sueldos de 26 millones 340 mil pesos. El documento no precisa el periodo al que corresponden esas percepciones.

En esta misma relación se asienta que Garcés también obtuvo pagos de la cooperativa en el extranjero por 7 millones 928 mil 151 dólares, a los que se agregan poco más de 50 millones de pesos en otras aportaciones, como efectivo (3 millones 425 mil pesos), autos (3 millones 100 mil pesos), seguros Vida-auto (2 millones 850 mil pesos), Mex Jet (1 millón 745 mil pesos), traspaso dólares (16 millones 310 mil pesos) y otros pagos (23 millones 300 mil pesos).

En julio de 2005, en Proceso (1497) se documentó que entre los socios de Víctor Garcés Rojo en varias empresas figuran su hermano, Alejandro Garcés Rojo; la hermana del presidente de la Cooperativa Cruz Azul, María Gilda Álvarez Cuevas, y sus hijas María Gilda y Érika María Garcés Álvarez, además del entrenador Enrique Meza, Nicolás Zarur y el doctor Santiago Félix Ignacio Echeverría Zuno.

La sociedad data del 24 de octubre de 1996, cuando fue formalizada la primera de varias empresas ante el notario público 2002, José Gutiérrez Valdez. En el acta figuran como socios fundadores de la empresa Alsavisión, S.A. de C.V., Alejandro Garcés Rojo –hermano de Víctor– y Jorge Zarur Mina –hermano de Nicolás–. Un par de años después, el nombre de la sociedad cambió a Sports Clinic, S.A. de C.V.

“En agosto de 2002 se creó la empresa Arrendadora Sports Clinic, S.A. de C.V., en la que se integraron como socias las hijas de Víctor Garcés: María Gilda y Érika María, con 10 acciones cada una. Luego siguió Imagen Espaciotecno, S.A. de C.V., en la que Nicolás Zarur invitó a participar a la esposa de Víctor Garcés, María Gilda, quien posee 10 mil acciones, las mismas que Zarur. Otros accionistas son Santiago Félix Ignacio Echeverría Zuno y el entrenador Enrique Meza Enríquez, con 2 mil 500 acciones cada uno”, expone a Proceso (1497). A esta clínica acuden los jugadores de Cruz Azul para practicarse intervenciones quirúrgicas o para sesiones de rehabilitación.

En 79 años de historia, la Cooperativa Cruz Azul ha sido administrada 45 años por la familia Álvarez. Primero fue el padre, Guillermo Álvarez Macías, desde 1953 hasta su muerte, en 1976. Lo sucedió Joel Luis Becerril, quien permaneció en el cargo durante 12 años, de 1976 a 1988, cuando Guillermo Billy Álvarez asumió las funciones de la empresa hasta la fecha.

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