Jalisco: Modernos salteadores de caminos

miércoles, 21 de abril de 2010

GUAADLAJARA, Jal., 21 de abril (Proceso Jalisco).- Entre Jalisco y Zacatecas los delincuentes actúan muy seguros de su impunidad. Aunque las autoridades de los municipios limítrofes aseguran que se ha detenido ya a varios asaltantes de carreteras y aclarado más de 20 robos de autos, los pobladores siguen huyendo de la zona, encerrándose antes de las siete de la noche y arriesgándose cada vez que salen al trabajo o a la escuela.

Los habitantes y comerciantes del norte de Jalisco y el sur de Zacatecas viven permanentemente con miedo a ser secuestrados o a que les roben sus vehículos, su mercancía y sus pertenencias. Particularmente en la carretera Guadalajara-Colotlán, se registran con total impunidad secuestros exprés en los que se exige un pago inmediato que va de 30 mil a más de 40 mil pesos.

En un recorrido del reportero por un tramo entre San Cristóbal de la Barranca, Jalisco, y García de la Cadena, Zacatecas, se recabaron testimonios de varios asaltos en carretera durante los últimos meses. Tan sólo en el mencionado poblado zacatecano, de 3 mil habitantes, fueron robadas 12 camionetas de modelo reciente entre octubre y diciembre del año pasado, informa Rafael Martínez Pérez, secretario del ayuntamiento.

En Colotlán, Jalisco, un hermano de un maestro universitario cuyo nombre se mantiene en reserva, está secuestrado desde hace varias semanas; y algunas familias han optado por emigrar a otros municipios cercanos, afirma el rector del Centro Universitario del Norte, de la UdeG, Alberto Castellanos.

Desde hace cerca de dos años se comenta en la región la presencia de hombres armados que viajan en camionetas de lujo y huyen rumbo a la sierra. Los lugareños los identifican como supuestos zetas, aunque aclaran que puede tratarse de delincuentes comunes que utilizan el nombre de los temidos sicarios para intimidar a sus víctimas y a las autoridades.

Dos años de terror

Desde 2008 las corporaciones policiacas y los delincuentes se disputan la frontera de estos dos estados, por lo que son frecuentes las balaceras y los asesinatos. Hasta en marzo pasado habían muerto cerca de una decena de agentes de seguridad. Tan sólo en agosto de 2009, en los límites de los municipios de Santa María de los Ángeles y Colotlán, cinco policías estatales y un civil perecieron en un enfrentamiento (Proceso Jalisco 252).

Un ejemplo del pánico que provoca esta situación es la huida de los habitantes hacia otros municipios. Una maestra de educación básica, después de trabajar más de dos años en una escuela primaria de San Cristóbal de la Barranca, dejó sus labores y huyó, relata el alcalde de ese municipio, Isauro Sánchez Santana:

“Un día nomás se fue y ya no supimos nada de ella. Al poco tiempo nos enteramos de que la detuvieron y la asaltaron en plena carretera. La profesora venía a diario desde García de la Cadena, Zacatecas, a impartir sus clases y atender a uno de los grupos de una de las primarias ubicada en el primer cuadro, pero después del atraco se asustó mucho y prefirió no regresar. Apenas hace unas semanas nos enteramos de que puso licencia por seis meses.

“Ella misma nos dijo que (a los automovilistas) los bajaban a golpes; que los delincuentes se les ponen enfrente de sus vehículos y los encañonan con sus armas, luego les quitan el carro y cuanta pertenencia traen, y después desaparecen con coche, dinero y alhajas.”

Señala, sin embargo, que para estas fechas las cosas “tienden a calmarse” en su municipio y que gracias al apoyo de autoridades estatales y de Zapopan se ha logrado proteger más la zona, pero admite que hacia Zacatecas son constantes las quejas por robos a particulares, camiones de carga y transporte de pasajeros.

“Debo aclarar que eso ha bajado en las últimas semanas, yo quiero decirlo de manera muy clara. Todavía para el 2 de febrero, cuando se celebra la fiesta en Mezquital del Oro (Zacatecas), había muchas quejas por los asaltos”, enfatiza Sánchez Santana.

El secretario del ayuntamiento de García de la Cadena, Rafael Martínez Pérez, coincide con el alcalde de San Cristóbal del la Barranca. Añade que ya se detuvo a varios delincuentes en el municipio de El Teúl de González Ortega, con lo que se pudo aclarar el robo de cuando menos 20 vehículos.

Rechaza que la delincuencia esté desbordada: “Por fortuna las autoridades municipales de la zona sur de Zacatecas ya hablaron con el procurador, ya se pusieron de acuerdo para dar mayor seguridad, y hay coordinación con los municipios de Jalisco”.

No es tan optimista uno de los comerciantes del mismo poblado García de la Cadena: “Hay días que uno quisiera mandar todo a la chingada y salirse de aquí, pero no es tan fácil; en este lugar tenemos negocio y trabajo, aquí hicimos la vida. Yo digo que es bueno que nos hagan caso y que manden a los federales, que pongan más retenes y que metan a la cárcel a los delincuentes, porque sí nos afecta en forma negativa... hay familias enteras que mejor se van”.

Recuerda que hace algunas semanas los asaltos y el robo de carros estaban en su apogeo: “Hombres armados te paraban en carretera y bajaban a la gente por la fuerza, la dejaban varada a la buena de Dios, sin importar si iban personas mayores o si dejaban a los padres con la chilladera de sus hijos, por las golpizas que les propinaban a quienes se resistían”.

Admite que los lugareños organizaron su propio “estado de sitio” al resguardarse en sus viviendas después de las siete de la noche, “hora en que es un asunto de alto riesgo tomar carretera”. Otros pobladores aseguran que algunas gasolineras cierran sus operaciones al filo de las nueve de la noche por el temor a la delincuencia.

En las últimas semanas se han registrado asaltos en autobuses, sobre todo en los pocos que circulan de noche. Algunos testigos comentan que durante Semana Santa varios individuos subieron a una unidad en la terminal de Zapopan y durante el trayecto obligaron al conductor a parar en un lugar oscuro, poco antes de El Teúl de González Ortega. Ahí desvalijaron a todos los pasajeros.

Entrevistado en Guadalajara, Alberto Castellanos, rector del Centro Universitario del Norte, con sede en Colotlán, hace un llamado a las autoridades federales y estatales a reforzar la seguridad en toda la zona, ante el aumento de los ilícitos. Señala que después de varios años de operar un retén militar en el límite entre Jalisco y Zacatecas, cerca de Santa María de la Paz, fue retirado en julio de 2006 y eso propició el incremento de los delitos.

Por ejemplo, dice, hace algunas semanas un grupo de trabajadores de la Secretaría de Salud fueron bajados de cuatro vehículos por un grupo armado. Se llevaron los autos y las pertenencias de los ocupantes a la altura del kilómetro 49 de la ruta Guadalajara-Colotlán.

“A pesar de que iban uno tras de otro –prosigue–, los bajaron a todos y les robaron. Nosotros les recomendamos a las personas que trabajan o estudian en el centro universitario que no viajen solos, pero sabemos que el problema es más grande”. Añade que él mismo ha recibido llamadas telefónicas para extorsionarlo y amenazarlo de muerte.

El funcionario universitario aclara que, sin embargo, los más vulnerables son los policías municipales, “porque cuando ellos ven fuerte movimiento de hombres armados, no se puede hacer nada: pasan cuatro o cinco camionetas, todas llenas de personas con armas, y el municipio apenas tienen a su disposición 12 o 14 elementos. Descubres que no hay condiciones, ni en equipo ni en armamento, para hacer frente” a la delincuencia.

Consultados sobre el miedo que se percibe en toda la zona, representantes de periódicos que cubren el norte de Jalisco y el sur de Zacatecas indican que se ven obligados a guardar silencio sobre el tema de la seguridad y el narcotráfico ante las amenazas que reciben, mientras que algunos directivos se han visto en la necesidad de solicitar escolta.

En agosto de 2008 este semanario dio cuenta de la huida de líderes sociales y religiosos del sur de Zacatecas. Incluso algunos sacerdotes de la diócesis de Guadalajara tuvieron que irse por amenazas constantes de la delincuencia organizada (Proceso 1660).

Otras personas entrevistadas en San Martín de Bolaños y Colotlán dicen que en varios municipios zacatecanos y jaliscienses se ve cómo trabajan a toda hora los famosos “halcones”, individuos que informan a los cabecillas sobre quién entra o sale de los poblados.

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