Atorada, la agencia espacial

viernes, 3 de septiembre de 2010

Aprobada ya la creación de la Agencia Espacial Mexicana luego de una prolongada discusión legislativa que duró cuatro años, aún se desconoce quién la presidirá. Por un lado, un grupo de empresarios hidalguenses y el gobernador de Quintana Roo buscan a toda costa apropiarse del nuevo organismo y hablan ya de “plataformas de lanzamiento para viajes turísticos espaciales”; del otro, la comunidad científica encabezada por el astronauta Rodolfo Neri Vela, cuyos integrantes sostienen que el país necesita un proyecto nacional, no visiones o proyectos mesiánicos.

MÉXICO, D.F., 3 de septiembre (Proceso).- Tras un accidentado proceso legislativo que se prolongó cuatro años, el 30 de julio último el Diario Oficial de la Federación informó que en los próximos días la Agencia Espacial Mexicana comenzará a dar sus primeros pasos. Sin embargo, aun cuando ya se conformó la Junta de Gobierno de la nueva entidad responsable del desarrollo aeroespacial del país, sus impulsores deben resolver antes el conflicto que enfrenta a los dos grupos que aspiran a dirigirla.

Uno de ellos, conformado por inversionistas y políticos de Hidalgo,  lo encabeza el joven empresario Fernando de la Peña Llaca, quien es apoyado por el gobernador Miguel Ángel Osorio Chong y varios legisladores federales del PRI. Sus integrantes dan por hecho que la agencia se construirá en Tulancingo, aun cuando el decreto presidencial establece que la sede estará en la Ciudad de México.

De la Peña se autonombró incluso “promotor” y “próximo director” de la agencia –Aexa, como la denomina en su blog–. Desde el 27 de julio, el empresario hidalguense y el gobernador de Quintana Roo, Félix González Canto, anunciaron que la agencia tendrá una sede en Chetumal. 

Además, De la Peña aseguró también que invertiría 120 millones de dólares para impulsar plataformas de lanzamiento, pistas de aterrizaje y hasta una unidad para promover viajes turísticos al espacio; su protagonismo mediático es innegable. 

No sólo ha concedido entrevistas en Televisa, la CNN y otros medios impresos, también se autopromueve en compañía de su compadre José Hernández. Este astronauta de origen mexicano declaró el pasado 21 de abril que De la Peña cuenta con “la experiencia y los contactos a nivel internacional” para ser el primer director de la agencia.

El otro grupo contendiente está conformado por ingenieros y científicos de las instituciones académicas más importantes del país y lo encabeza el primer astronauta mexicano: Rodolfo Neri Vela. También están Gerardo Ferrando Bravo, exdirector de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); el astrónomo José Franco, vicepresidente de la Academia Mexicana de Ciencias; el doctor Salvador Landeros Lomelí, así como directivos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Para Neri Vela, Ferrando Bravo, Franco y Landeros Lomelí la intensa autopromoción de De la Peña para que el presidente Felipe Calderón lo nombre director de la agencia y que la sede se ubique en Tulancingo, Hidalgo, es “frívola”, “mesiánica” y está “fuera de la realidad”, comentan a Proceso.

“De la Peña no tiene experiencia ni relación con la comunidad científica; su visión es completamente empresarial”, asegura Neri Vela. Y acusa al empresario hidalguense de brincarse las trancas, pues “ha cabildeado con los gobernadores de Chihuahua y de Quintana Roo haciendo compromisos o preacuerdos”. 

Y se lanza también contra el mandatario quintanarroense: “¿Cómo es posible que desde hace dos años se comprometa a algo que no se ha instalado? ¿Cómo es posible que González Canto declare que invertirán 120 millones de dólares porque fueron a visitarlo De la Peña y su compadre José Hernández?”

Neri Vela sostiene que De la Peña ya se reunió con el presidente  Calderón gracias a sus contactos con el secretario particular del mandatario, Luis Felipe Bravo Mena.

Ferrando Bravo insiste en que hay un solo proyecto de agencia espacial, como lo estable la ley: “En estos cuatro años de construcción de la agencia existe una visión institucional, profesional, seria, que está reflejada en la ley; la otra visión que se llama Aexa se encuentra fuera de la realidad. Eso confunde y le resta seriedad a la idea.

“De la Peña se ostenta como un científico, pero no tiene las credenciales suficientes. Su página electrónica es un santuario de loas personales. Es el blog del ego de De la Peña”, advierte el líder de la Academia de Ingenieros que aglutina a los profesionistas de la UNAM, IPN, Conacyt y Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El doctor José Franco subraya que la agencia espacial “es un proyecto nacional en el que no hay cabida para visiones mesiánicas ni de genios; se requiere conocimiento y visión de futuro”.

El doctor Salvador Landeros, uno de los posibles directores de la agencia critica los proyectos de “turismo espacial” en Quintana Roo porque, arguye, carecen de “realismo”: “No se requieren viajes turísticos, se necesita articular una planta de científicos y una plataforma para generar nuestra propia tecnología espacial”.

Disputa por espacio

 

Datos proporcionados por Ferrando Bravo indican que entre 1990 y 2009 en México se invirtieron 33 mil millones de dólares en la industria aeroespacial, generados por un conglomerado de 200 empresas que operan en el país.

Esa inversión, añade, está por encima de la que se ha realizado en otros países en vías de desarrollo y reflejan el potencial del sector aeroespacial.

“Tenemos como ventaja la vecindad con Estados Unidos, la mayor potencia en este sector. Contamos con posibilidades y capacidades para desarrollar tecnología y ciencia propia del espacio. No disponemos de infraestructura para lanzar cohetes al espacio, pero sí satélites y otros artefactos”, afirma el exdirector de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

José Franco considera que el espacio es un “sitio estratégico”, ya que desde ahí se pueden desarrollar investigaciones en telecomunicaciones, condiciones meteorológicas y monitorear el calentamiento global, así como zonas para cultivo de alimentos.

“Si a estas investigaciones se suma el desarrollo de tecnologías propias para el consumo humano, entendemos el potencial de la agencia. El ejemplo más trillado son los pañales, que surgieron en la industria espacial, o la tecnología médica”, abunda el actual vicedirector de la Academia Mexicana de Ciencias.

Salvador Landeros afirma que está comprobado que por cada dólar o euro que se invierte en el espacio, se generan otros 60 dólares o 60 euros. Por ello, insiste, la agencia “es una gran oportunidad para coordinar los esfuerzos de México en materia espacial y para activar la industria; de otra manera nos vamos a seguir rezagando. Países en desarrollo como India, Brasil o Corea ya han desarrollado tecnología propia”.

Añade que la agencia espacial puede impulsar la construcción de pequeños satélites de aplicación, conocidos como psicosatélites, así como generar estudios sobre el Sol, observaciones para prever cambios climáticos, así como diagnosticar desastres naturales y sismos.

“Lo más importante es generar una cultura espacial entre niños y jóvenes mexicanos. Se necesita coordinar las actividades de las universidades, realizar foros, conferencias, congresos y posgrados relacionados con el tema”, abunda Landeros.

Ferrando Bravo destaca que, a diferencia de Hidalgo, donde no existe ninguna industria espacial ni aeronáutica, entidades como Baja California, Querétaro, Jalisco, Sonora y Nuevo León han desarrollado una importante infraestructura académica y aeroespacial.

En marzo de 2009, por ejemplo, se creó en Querétaro la Universidad Nacional Aeronáutica, primera institución pública que forma ingenieros aeroespaciales con apoyo de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Además, 30% de la matrícula universitaria que se gradúa en México corresponde a ingenieros, mientras que en Estados Unidos es de sólo 14%. 

“Ahí está el talento nacional que tenemos que aprovechar. Graduamos más ingenieros en México que en Estados Unidos”, sentencia Ferrando Bravo.

Precariedad presupuestal

 

De acuerdo con el decreto presidencial publicado el 30 de julio en el Diario Oficial de la Federación, la Agencia Espacial Mexicana será un organismo descentralizado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y tendrá tres órganos de administración y gobierno: Junta de Gobierno, Dirección General y un órgano de vigilancia.

La Junta de Gobierno tendrá 15 miembros, siete de ellos serán representantes de las secretarías de Comunicaciones y Transportes, de Gobernación, de Relaciones Exteriores, de Educación Pública, de Hacienda, de Defensa Nacional y Marina. Los otros ocho son el titular del Conacyt, el rector de la UNAM, el director general del IPN, y los presidentes de la Academia Mexicana de Ciencias, de la Academia Nacional de Medicina, así como un representante de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y el titular del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El director general de la agencia será nombrado directamente por el titular del Ejecutivo federal y durará en su cargo cuatro años, con posibilidad de un periodo adicional. Además, deberá ser mayor de 30 años y “haber desempeñado cargos de alto nivel decisorio y contar con conocimientos y experiencia en materia técnica y espacial de por lo menos cinco años”.

Según el segundo artículo transitorio, la Junta de Gobierno deberá estar instalada en un periodo no mayor a los 45 días. Una vez integrada, deberá organizar foros y mesas permanentes de trabajo para establecer el Programa Nacional de Actividades Espaciales.

Al aprobar la creación de la agencia espacial el pasado 20 de abril, el Congreso de la Unión estableció que el futuro organismo contará con un presupuesto mínimo de 10 millones de pesos. Esta partida corresponde a recursos que la bancada de diputados federales priistas de Hidalgo destinó para lo que ellos consideran “su” agencia espacial.

Sin embargo, tanto Ferrando Bravo como Salvador Landeros consideran que para 2011 el presupuesto mínimo para el funcionamiento de la agencia deberá ser entre 100 y 200 millones de pesos.

“Se trata de tener un presupuesto razonable. Por supuesto, no tendremos partidas como las de la NASA u otras agencias europeas, pero 200 millones de pesos es el techo necesario para iniciar operaciones”, afirma Landeros.

En contraste, De la Peña presume en su página promocional que en Chetumal se instalará un Space Center, similar a la base que tiene la NASA en Houston, con inversión de hasta 120 millones de dólares “que dio a conocer el gobernador Félix González Canto”.

El 26 de julio último De la Peña informó que se reunió en Los Pinos con Felipe Calderón y le presentó su “plan de acción” denominado 020, “es decir, desde el día cero del nacimiento de la agencia hasta los próximos 20 años, lo cual ha sido recibido con optimismo por la SCT”.

 

 

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