"Julio", un mexicano en Colombia

martes, 7 de septiembre de 2010

BOGOTÁ, 7 de septiembre (Proceso).- El mediodía del 31 de agosto, los agentes encubiertos de la Dirección de Inteligencia de la Policía de Colombia –que desde hacía meses vigilaban a Julio César Piña Soberanis, Julio– manifestaron a sus superiores su extrañeza porque el hombre se había encerrado en su lujoso apartamento de la ciudad de Pereira –400 kilómetros al suroeste de esta capital– y, desde la noche anterior, ya había suspendido todo contacto con el mundo exterior, incluidas las llamadas por celular.

Temían que Julio –mexicano que llegó a Colombia hace 10 años como transportista de alimentos refrigerados– escapara al enterarse, aun cuando los medios no lo hubieran revelado aún, de la captura de su jefe Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, un día antes.

Tras permanecer varias horas en los alrededores del edificio donde vivía Julio, los agentes recibieron la orden de poner en marcha el plan diseñado desde mediados de agosto, cuando ya habían recopilado evidencias suficientes para golpear en Colombia a una de las redes de apoyo más importantes de La Barbie, la que le surtía de buena parte de la cocaína que llega al centro y noreste de México.

Así, la policía y la fiscalía colombianas, con la cooperación de la DEA, desarrollaron la Operación Golfo, que en pocas horas llevó a la captura simultánea de 11 enlaces de La Barbie en Bogotá, Cali, Medellín, Pereira y Buenaventura.

Los investigadores tomaron por asalto la casa de Julio quien, en efecto, ya tenía listas dos grandes maletas para huir. Lo capturaron. A la misma hora una patrulla llegó al barrio Los Colores, de Medellín, y detuvo a Dennis Alvarino Gómez Urrutia, José Marlon Mosquera o Negrito, mano derecha de Julio.

En Envigado, municipio cercano a Medellín, también cayó Jaime Lema, Paquito, señalado como administrador de numerosos negocios de Julio en Colombia. Este hombre viajaba constantemente a México y estaba al frente de la logística para la exportación de narcóticos. 

El cuarto hombre en la organización también fue capturado en Medellín: Marcos Cardona, Marcos, encargado –según la fiscalía– de lavar el dinero a través de grandes negocios en ganadería. 

La Operación Golfo se trasladó al puerto Buenaventura, el más importante en el Pacífico colombiano, donde las autoridades capturaron a Segundo Luis Valverde, Tocayo, quien se encargaba de conseguir las lanchas rápidas para llevar la cocaína a Centroamérica, según la investigación. En su condición de operario de un astillero tenía como tarea supervisar el alistamiento de los alijos de cocaína. 

Otros siete integrantes de la red mafiosa cayeron en las siguientes horas por la Operación Golfo, encaminada a desmantelar a la banda que servía a La Barbie y que hasta la muerte de Arturo Beltrán (en diciembre del año pasado) trabajaba para el también llamado Jefe de Jefes.

Aun cuando la red tenía contactos con varias estructuras que le suministraban embarques de cocaína, la investigación se enfocó en otro objetivo igualmente importante: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El delator

 

En febrero de 2009 los investigadores que seguían la pista de Julio fueron contactados por un hombre que aseguraba conocer de cerca el funcionamiento de la célula en Colombia y que pidió una recompensa a cambio de información. Tras evaluar los primeros datos suministrados por el delator la policía colombiana concluyó que era confiable. 

A partir de ahí, el informante condujo a los agentes encubiertos a los puertos de Buenaventura y de Bahía Solano, en el departamento de Chocó, no lejos de la frontera con Panamá, desde donde salía la mayor parte de los embarques. Las evidencias obtenidas por las revelaciones del delator, sumadas a pesquisas de la Armada Nacional, señalan que la red encabezada por Julio tenía nexos con dos jefes de las FARC: Jorge Umenza Velasco, Mincho, comandante del Frente Manuel Cepeda, y Gener García Molina, John 40, líder del Frente 43. Los dos tienen peticiones de extradición por cortes federales de Estados Unidos.

Un oficial de la Dirección de la Policía en Bogotá informa a Proceso que el expediente en manos del Departamento de Justicia estadunidense contiene decenas de conversaciones telefónicas, fotografías y testimonios recaudados a lo largo de la investigación, que serán usados en los juicios criminales que están abiertos. 

“La conexión FARC-México ya está suficientemente probada y ese material será utilizado tanto en Colombia como en Estados Unidos contra todos los implicados”, afirma el oficial y señala que las pruebas saldrán a la luz cuando avance el proceso en el nuevo sistema acusatorio y la fiscalía las presente ante los jueces. 

El expediente señala además que el contacto directo entre Julio y los dos frentes de las FARC era Luis Carlos Neiva, Pacheco, jefe de finanzas del Frente 30, según las pesquisas. 

Con todo, para probar la relación entre los integrantes de la red de detenidos en Colombia y el cártel mexicano de los Beltrán Leyva, la Policía Judicial (Dijin) difundió el jueves 2 una grabación en la que Víctor Pardo, Víctor –uno de los detenidos en la Operación Golfo– y un enlace en México conocido como Totoy, hablan por celular y se refieren a la muerte de Beltrán Leyva en un enfrentamiento con la Marina mexicana.

“Este año han pasado muchas cosas, hermano. Vamos a tener que bañarnos con un agua especial. A ese man lo mataron muy feo con cuatro escoltas y el último se suicidó”, le dice Víctor a Totoy el 17 de diciembre de 2009, un día después de que cayera el capo mexicano.

Al difundir la grabación, el director de la Dijin, Carlos Mena, afirmó que la conexión entre las FARC y las mafias mexicanas sufrió un duro golpe porque La Barbie y sus enlaces en Colombia, encabezados por Julio, habían consolidado una red eficiente y duradera que le enviaba sin falta a México los cargamentos que necesitara. 

También reveló que sus hombres empezaron una intensa operación para verificar si, como dijo La Barbie el miércoles 1, en Colombia se refugia José Jorge Balderas Garza, El JJ, quien disparó contra el jugador paraguayo Salvador Cabañas. La Policía Internacional (Interpol) ya emitió una circular roja buscando al prófugo de la justicia. “Tiene 34 años, mide 1 metro con 80 centímetros y nació en Sinaloa, México”.

Al cierre de esta edición, la Operación Golfo seguía en desarrollo con la captura de otros integrantes de la red mafiosa.

También se conocieron dos conversaciones telefónicas interceptadas a los detenidos a lo largo de los seguimientos. En una, Julio le pide a Negrito que lo ayude a conseguir una persona que escriture a su nombre una casa que acaba de adquirir en Colombia: “Quiero pedirle un favor. Tengo una propiedad que voy a recoger cuando llegue allá a ver si usted me dice cómo le hacemos porque no tengo a nombre de quién ponerla”.

En la segunda, Walberto Salazar Cuero, Guavita, enlace de La Barbie en Costa Rica, habla con Pacheco y se queja del decomiso en Centroamérica de 300 kilos de cocaína: “Por ahí me dijo Tuti que había tenido una pérdida… ¿fue mucha?”, pregunta Guavita. “Sí. Se cayeron como 300 cosos. Se perdió todo el transporte, la máquina, todo. Iban para Costa”, responde Pacheco. A la pregunta de Guavita respecto de si hubo fallas de planeación en el envío, Pacheco responde: “No sé bien. Estaban arrimando a Palmira y ahí hubo un inconveniente porque lo cerraron. El problema es que me falta un año para entrar por ahí. Todo así pirateado no es bueno porque hay mucha vigilancia. Ahí se fue todo el capital. Estoy empezando de nuevo, haciéndole suavecito”.

Al final de la charla, Pacheco le dice al mexicano que acaba de enviar un cargamento pequeño en una lancha de madera que, según él, llegará sin dificultad hasta las playas de Costa Rica, donde las recibirá un enlace que la llevará a México.

 

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