Buitres sobre la diócesis de San Cristóbal de las Casas

sábado, 29 de enero de 2011

La línea pastoral de la opción preferencial por los pobres que implantó en la “indómita” diócesis de San Cristóbal de las Casas el obispo Samuel Ruiz García corre el riesgo de ser desmantelada tras la muerte del prelado. Considerado el último jerarca mexicano de la Iglesia católica que participó en el Concilio Vaticano II y llevó a la práctica sus lineamientos, sus exequias fueron utilizadas por el gobierno del estado de Chiapas, por funcionarios y exfuncionarios locales y federales, por empresarios y toda suerte de oportunistas –por quienes, en suma, fueron sus principales detractores– para tomarse la foto, para curarse en salud.

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIS., 29 de enero (Proceso).- El deceso del obispo Samuel Ruiz García plantea un futuro incierto para la diócesis local, pues mientras el actual obispo, Felipe Arizmendi Esquivel, promueve un proyecto para dividirla territorialmente –lo que entraña el riesgo de acabar con la línea pastoral de la opción preferencial por los pobres–, varios sacerdotes, comunidades indígenas y organizaciones civiles suman esfuerzos para evitar la división y mantener el legado de don Samuel.

Joel Padrón, párroco de San Andrés Larráinzar, asegura categórico:

“Desde hace un año la salud de don Samuel se venía deteriorando cada vez más. Se aprovechó ese momento para lanzar la propuesta de dividir la diócesis, porque se pensó que así era más viable echarla a andar”.

–¿Hubo entonces un cálculo que tomó en cuenta la enfermedad del obispo?

–Eso es evidente. Resulta claro. Se aprovechó el contexto de su enfermedad. Ahora don Samuel acaba de morir. Sin él, será difícil mantener el proceso eclesial que nos dejó. Sin embargo, su muerte va a estimularnos para acrecentar nuestro compromiso de seguir el camino que nos marcó. Estará más presente entre nosotros a pesar de su ausencia física.

Asegura que a lo largo de los 40 años en que se desempeñó como obispo de la diócesis –de 1960 a 2000–, don Samuel “sembró una semilla” que no podrá desterrarse fácilmente.

Abunda:

“Nuestra Iglesia está fortalecida desde la raíz, que es el pueblo, y éste marcará el rumbo a seguir; no podrá hacerlo don Felipe Arizmendi de manera unilateral”.

–¿La muerte de don Samuel acelerará el proyecto de división de la diócesis?

–Algunos lo intentarán, surgirán más propuestas y se emprenderán otras búsquedas. Pero ojalá y se llegue a entender que la división no es el camino adecuado y que no cabe en esta diócesis.

Extracto del reportaje que se publica en la edición 1787 de la revista Proceso, ya en circulación.