Demián Bichir: "La clase política invadida por el cinismo"

Protagonista de la cinta Una vida mejor, presentada en el reciente Festival de Cine Internacional de Morelia, donde actúa como jardinero mexicano en Estados Unidos, el actor Demián Bichir lanza una crítica directa contra el gobierno panista por descuidar rubros importantes como educación, arte, cultura, salud, trabajo y pueblos indígenas. MORELIA, Mich. (Proceso).- Demián Bichir expresa que Una vida mejor (A better life), ópera prima del estadunidense Chris Weitz, no es un largometraje político, “pero llevarlo a la Casa Blanca puede servir porque habla de manera clara lo injusta que es la situación de los trabajadores indocumentados en Estados Unidos”. En tanto, Weitz, nieto de la actriz mexicana Lupita Tovar (de 101 años), se ha dispuesto a mostrar su filme al congreso de aquel país y la oficina del presidente Barack Obama, y como realizador se queda, por el momento, con este tema de los indocumentados mexicanos: “No tengo un plan distinto y mi próximo proyecto será contra la ley antiinmigrante de Alabama, porque existen 11 millones de trabajadores sin papeles.” Una vida mejor se proyectó en la inauguración del noveno Festival Internacional de Cine de esta ciudad y su estreno comercial inició el pasado 21 de octubre en el Distrito Federal y su área metropolitana. En la cinta, Bichir actúa como un jardinero mexicano ilegal en Los Ángeles, California. En entrevista, se le pregunta si cree que el filme de 98 minutos puede sensibilizar e influir para impulsar una reforma migratoria justa en Estados Unidos, y responde: “Hay un segmento amplio de congresistas que ni siquiera conocen cómo viven los trabajadores indocumentados y son quienes pueden tomar acciones para crear una buena ley, porque estos trabajadores lo único que hacen es facilitarle más la vida al pueblo estadunidense y Weitz está inmerso en esa misión. Desea sensibilizar.” Abuso a inmigrantes Para el intérprete de Rojo amanecer, de Jorge Fons; American visa, de Juan Carlos Valdivia, e Hidalgo. La historia jamás contada, de Antonio Serrano, “existe una doble moral y un doble discurso de México y Estados Unidos”. Está claro, afirma Bichir, “que los dos países necesitan a estos millones de seres humanos valientes que se juegan la vida cruzando la frontera para mandar dinero a México y para realizar trabajos muy pesados por muy poco dinero en Estados Unidos”. Precisa que “todo mundo se beneficia de ellos, menos ellos mismos”. –¿Cómo ha visto a estos dos gobiernos panistas frente a este problema? –Se han enfocado sólo al crimen organizado, sobre todo al narcotráfico, sin duda. Y el mejor pretexto para no hacerse cargo de los conflictos fundamentales es enfocarse en otras cosas que están robando toda su energía y toda su atención. Se supone que les pagamos para que estén al pendiente de todo. Si no son capaces de poder con todo lo que se supone deben cumplir, de trabajar en torno a las necesidades de un país, mejor que se dediquen a otra cosa y le den chance a alguien más que sí pueda. “Conducir los destinos de una nación no es sólo ofrecer seguridad a los ciudadanos, también es educación, arte y cultura, salud, trabajo, respeto a los pueblos indígenas, en fin. Pero siempre sobresale un tema favorito que ocupa la atención y pone en descanso lo demás. Todos los tópicos del país son igualmente importantes y su obligación es cumplir con todos. Esa fue su oferta cuando salieron a la calle a convencernos de que necesitaban nuestro voto.” Enfatiza que “estamos cansados de tanta mentira, la gente está muy descorazonada porque a la clase política la invadió ya un cinismo absoluto, ya pueden decir tontería y media con toda la boca llena y no pasa absolutamente nada”. –¿Cuál fue su sentir al interpretar a un trabajador ilegal mexicano? –Antes que nada, Una vida mejor es una historia poderosa y este personaje está al nivel de Hamlet, y cualquier actor del mundo anda en busca de esos proyectos que desgraciadamente no abundan. “Resulta que el personaje habla sobre un tema que conozco bien. Radico en Estados Unidos y hablo con mis paisanos todos los días, con jardineros, meseros, garroteros, estacionadores de autos, nanas... Es un doble honor poder representar a esta gente que merece todo mi respeto, son seres humanos heroicos que nadie escucha.” Lo acompañan también en la cinta Joaquín Cosío y Dolores Heredia. –¿Qué tan difícil es vivir en un país extranjero como actor y mantener el contacto con su nación natal? –¡Uf, complicadísimo! Sin hacer más hincapié en detalles, antes de trabajar en julio pasado en el largometraje de Oliver Stone, Savages (donde personifica al abogado de un cartel), cumplí seis meses sin meter un solo centavo a mis números financieros. “Como actor mexicano estás obligado a administrarte muy bien. La gente no sabe la cantidad de proyectos que uno rechaza porque no son lo que uno quiere contar, aunque signifiquen películas que verá todo el mundo o con muy buenos sueldos, entonces, debes amarrarte el cinturón y estirar esa lana cuando aparecen las vacas flacas. “Eso siempre lo hemos sabido mis hermanos (Bruno y Odiseo) y yo porque lo vivimos con mis padres, siempre supimos que la actuación no es un trabajo seguro, ni tienes un cheque mensual.” Así, termina el actor: “Es lo único que sé confeccionar y lo seguiré intentando hasta que se pueda.”