Héctor Vasconcelos: Traición a la SEP

El 3 de octubre de 1921 el gobierno de Álvaro Obregón, persuadido por José Vasconcelos “de iniciar una reconstrucción nacional en el campo de la educación y la cultura”, crea la Secretaría de Educación Pública, señala en entrevista Héctor Vasconcelos, hijo del intelectual. A 90 años, el país está en una decadencia que se atribuye al liderazgo de Elba Esther Gordillo, “una política profesional que convierte a los maestros en operadores, en agentes electorales y en mercancía política al mejor postor”. MÉXICO, D.F. (Proceso).- A 90 años de haberse publicado el decreto de creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el 3 de octubre de 1921 en el Diario Oficial de la Federación, el embajador Héctor Vasconcelos Cruz ofrece a Proceso un recuento crítico de aquel magno proyecto cultural impulsado por su padre, el escritor José Vasconcelos (1982-1959), y relata la forma en que su ideal fue traicionado, al punto de provocar hoy la grave crisis del sistema educativo en México: “Creo que un elemento crucial es el papel del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y de su lideresa por tantos años (Elba Esther Gordillo). No creo que los responsables sean los maestros”, expresa Vasconcelos Cruz, quien está integrado actualmente al equipo de Andrés Manuel López Obrador, “como secretario de Asuntos Internacionales del gobierno legítimo.” En vísperas de constituir el movimiento MORENA con el líder, donde no sabe qué lugar ocupará, el exembajador en países como Dinamarca, Noruega e Islandia y exfuncionario cultural, hace un juicio demoledor sobre Gordillo, a quien nunca menciona por su nombre en la entrevista: “Ella se ha convertido en un elemento a veces determinante en las elecciones presidenciales. Sabemos que jugó un papel crucial en la elección de 2006. Ante una situación así, donde los maestros son usados como agentes de un proyecto político personal, no es sorprendente que la calidad de la educación haya caído tanto.”   El ideal de Vasconcelos Licenciado en ciencias políticas por la Universidad de Harvard (1968) y doctor en historia política por la de Cambridge (1972), asesor de la dirección general del IEPES entre 1975 y 1976, catedrático de la UNAM y director del Festival Internacional Cervantino de 1977 a 1982, Héctor Vasconcelos inicia su recuento para Proceso así: “Creo que la parte más significativa de la creación de la SEP en el momento inmediatamente posterior a los años violentos de la Revolución, fue su intento de crear espacios para la cultura y la civilización. Se acababa de salir del campo de batalla, todo mundo estaba ocupado en la lucha por el poder, y entonces José Vasconcelos persuade al general Álvaro Obregón de iniciar una reconstrucción nacional en el campo de la educación y la cultura. “Es un mérito de Obregón haber entendido que sí había lugar para emprender una visión de grandes proporciones, a pesar de que el país estaba prácticamente destruido. Mi padre, desde la rectoría de la Universidad Nacional, lanza en 1920 el proyecto de una nueva secretaría de educación federal.” –¿De dónde le viene a su padre la idea? –Es resultado de su trayectoria intelectual, había reflexionado mucho sobre la educación en Latinoamérica. Ideológicamente era un discípulo de Rodó y Sarmiento, hombre con un eje de pensamiento en torno al libro e incluso en términos familiares yo percibí de él que lo más importante de la vida era la lectura. Un libro era un objeto sagrado, lo único con lo que él no permitía que se jugara. Eso trató de transmitirlo en el plano social. –Volviendo a Obregón y la aceptación de ese proyecto... –Creo que es difícil imaginar lo difícil que era en 1920 traer a lo mejor de la intelectualidad de América Latina para que contribuyera a una verdadera regeneración de la cultura nacional. Gabriela Mistral vino de Chile, Víctor Raúl Haya de la Torre del Perú. Mi padre hizo acopio de lo mejor de las generaciones jóvenes, como Carlos Pellicer que se vuelve uno de sus más entrañables amigos, y Jaime Torres Bodet, a quien nombra secretario particular a la edad de 19 años con cero carrera previa, mi padre cree en él, se lo presenta Pellicer y al día siguiente ya era su secretario particular. –Este proyecto de Vasconcelos se da en un momento histórico en México, pero a la vez no existía un proyecto así en toda América Latina. –Ciertamente, no en ese momento. Había la tradición intelectual de Rodó y Sarmiento; pero como proyectos instrumentados por el Estado, yo no conozco ningún otro y tuvo repercusiones en todo el mundo de habla española. Porque también es conocido el hecho de que el Congreso de Estudiantes de Colombia de ese momento, 1921-22, declara a mi padre Maestro de la Juventud de América como resultado de toda la resonancia que ya había tenido en América del Sur esta gesta educativa y cultural que estaba ocurriendo en México. –¿Cuáles eran los puntos centrales del proyecto de Vasconcelos? –Por una parte, la educación universalista, es decir: aparte de la obvia alfabetización, en el curriculum a las humanidades incluir a las ciencias exactas y a las ciencias sociales, rudimentarias como existían en aquella época porque no se habían desarrollado lo suficiente la sociología o la economía en el sentido moderno… Y esto se relaciona muchísimo con un tema actual que es la falta de interés de gobiernos recientes en la enseñanza de la filosofía, por ejemplo. Uno de los problemas de la educación en el presente, con los tecnócratas que tenemos en el gobierno desde hace años, es la idea de que lo que no produce dinero de inmediato no sirve para nada. Creen que sólo hay que enseñar computación, matemáticas y todas las herramientas de la producción, pero a la filosofía la consideran que no sirve para nada. “En el proyecto vasconcelista lo contrario era la norma. Ante todo, había que formar al ser humano como tal: como individuo, formarlo íntegramente y darle una visión del mundo, después oficios y carreras concretas.” –Este proyecto vasconcelista, ¿cuándo culmina y qué resultados tuvo el plan original? ¿Cuáles son las aportaciones? –Diría que el momento culminante fue hacia 1923, cuando mi padre renuncia a la SEP por discrepancias políticas con Obregón después del asesinato del senador Field Jurado, porque mi padre no quería transigir con la violencia política común de esos años cuando las pugnas políticas solían arreglarse a balazos. –Pero como proyecto educativo, ¿hasta cuando llega a su culminación? O sea, cuando el proyecto cuajó. –Eso es difícil de definir, porque hay muchos criterios. Mi propio padre decía que a los dos o tres años de que dejó la secretaría ya habían quitado elementos fundamentales de su proyecto, pero digamos que hubo altibajos.   La decadencia…   Nacido en 1945, Héctor Vasconcelos Cruz fue embajador de México en Dinamarca durante el gobierno foxista. Retoma su diagnóstico para Proceso: “El siguiente gran resurgimiento del proyecto original vasconceliano fue cuando Jaime Torres Bodet, su exsecretario particular, llega a la SEP; recordemos que él fue secretario dos veces: de 1943 a 1946, y de 1958 a 1964. Ahí don Jaime retoma ese impulso original y lleva hasta sus últimas consecuencias la campaña alfabetizadora. Después, ya fue la decadencia total del sistema educativo. “Creo que hay que mencionar algunos intentos, como el de Porfirio Muñoz Ledo en 1977. Don Jesús Reyes Heroles intentó rehacer el sistema educativo, pero falleció. Lo que tenemos después es la decadencia tanto de los ideales como de las realidades concretas de la educación en México.” –Se hablaba de que el 1% del presupuesto educativo de México era más alto que para las Fuerzas Armadas. –Eso es algo muy importante. En la época de Obregón, la educación era la partida más grande del presupuesto, y haber logrado que los generales sonorenses hayan llegado a esta percepción de la importancia de la educación no creo que haya sido tan fácil. –¿En qué momento se traiciona el proyecto de Vasconcelos? –Como digo, creo que después de la segunda gestión de don Jaime Torres Bodet empieza la decadencia completa, pero ésta se agudizada en los últimos años de manera evidente. Las mediciones que existen de organismos nacionales e internacionales apuntan a que la educación en México está en un momento de verdadera crisis, cuando menos por dos razones: primero, por su extensión y cobertura, y todavía más grave, por la falta de calidad de la educación. Porque aun aquellos niños o jóvenes que logran ser alfabetizados y logran entrar en el sistema, reciben hoy una formación sumamente deficiente. “Y aquí habría que analizar por qué ha decaído tanto la calidad de la preparación que imparte el Estado. La privada a veces es peor, porque ahí entran cuestiones ideológicas, sectarias, de intereses económicos y religiosos. Yo, en todo caso, preferiría que un hijo mío estuviera en un sistema educativo gubernamental y no privado. Por lo menos no le meterían tanta idea conservadora. El hecho es que hay una decadencia importante, como todo mundo sabe. Lo que no se hace es tomar las medidas necesarias para revertir esa situación.” –¿Por qué esa crisis, esa decadencia? –Creo que un elemento crucial es el papel del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y de su lideresa por tantos años. No creo que los responsables sean los maestros como tal, porque entre ellos hay gente valiosísima que hace su trabajo, pero cuando el liderazgo cae en manos de una política profesional que convierte a los maestros en operadores, agentes electorales, y a esa masa de maestros la convierte en mercancía política al mejor postor, pues estamos ante la mayor degradación que puede tener la función de un maestro. –Se pervierte. –Se pervirtió por completo. Es algo que está a la vista de todos, tiene nombre y apellido. Los maestros han estado victimizados durante los últimos lustros por una lideresa que persigue sus propios intereses políticos y económicos, y en ese sentido utiliza como carne de cañón a los maestros para sus propios fines que no tienen nada que ver con la tarea magisterial. “Ella se ha convertido en un elemento a veces determinante en las elecciones presidenciales. Sabemos que jugó un papel crucial en la elección del 2006. Ante una situación así, donde los maestros son usados como agentes de un proyecto político personal, no es sorprendente que la calidad de la educación haya caído tanto.”   Nuevo proyecto   –En ese aspecto se ha mencionado que lo ideal sería volver a un proyecto educativo sólido, que esa sería la solución para el país. –Soy de los que piensan que la educación es el factor esencial, sobre todo en el mediano y largo plazo. Se pueden componer aspectos de situaciones políticas, económicas; pero si no hay un buen sistema educativo en México que cubra desde el inicio del proceso hasta la educación superior, posgrado, etc., no hay viabilidad para el país. Es el meollo del desarrollo de cualquier nación del mundo. “El problema de fondo es que hemos caído presa de los intereses políticos, y en el caso de la educación privada, de los intereses económicos y confesionales. Es una tragedia que el sistema gubernamental educativo sea rehén de políticos ilegítimos y el sistema privado a su vez rehén de enfoques confesionales e intereses económicos. Sin resolver la educación no hay salida; todo lo demás son parches, aspectos parciales. Es el gobierno quien tendría que haber acotado la deformación del papel del sindicato de maestros. Pero, ¿cómo va a poner un gobierno en orden al sindicato si en buena medida le debe a la acción política ilegítima de ese sindicato el hecho de estar ocupando la Presidencia de la República? “Me refiero a la persona que se ostenta como titular del poder Ejecutivo y por tanto a los secretarios de educación, que tienen que seguir las instrucciones de su jefe. Los secretarios no pueden enfrentar a una lideresa cuyas maniobras, perfectamente conocidas, sobre todo en las 24 horas anteriores a la elección presidencial de 2006 y sus resultados ilegítimos, fueron determinantes en esa elección. Si Calderón fue prácticamente colocado en la silla presidencial por la acción política pervertida del sindicato, en esas condiciones no pueden afrontarlos ni regresarlos a su función original.” –¿Significa eso que no hay salida en el futuro inmediato? –Eventualmente habrá otros regímenes que no se deban al SNTE. Esperemos que el próximo régimen que sea electo en México sea elegido no en función de las maniobras políticas de un sindicato y su lidereza. Entonces tendremos gobiernos que puedan poner a los a maestros a dar clases y mejorar su profesionalización. Toda la actividad y el interés del sindicato deberían estar dirigidos a mejorar la calidad de los maestros, pero se distraen con otras tareas que no fueron su vocación original. –Usted ha estado participando activamente en el equipo de Andrés Manuel López Obrador, ¿él tiene ya un proyecto educativo? –Claro, básicamente está contenido en el Nuevo Proyecto Alternativo de Nación que salió hace unos meses y está disponible a la opinión pública. Esto se irá afinando en la medida en que avance la estructuración del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) que el domingo próximo será formalizado como asociación civil en el Auditorio Nacional. Se irá afinando el proyecto educativo, pero las pinceladas básicas están contenidas en este libro. –Llama la atención que usted esté identificado con el Vasconcelos de la juventud y no el de la vejez, desde el punto de vista ideológico. –Absolutamente… Me identifico mucho con el Vasconcelos maderista, revolucionario, de la SEP, de la Rectoría de la Universidad Nacional, y de la campaña presidencial de 1929 cuando intentó ser presidente de la República para llevar a gran escala un proyecto civilizatorio en México. Y también tuvo que enfrentar el poder establecido de una manera similar, con muchos elementos en común con lo que ocurrió con López Obrador en 2006. En ambos casos se trató de impedir que estos hombres llegaran a la Presidencia de la República. –Para usted, ¿cuáles han sido los mejores secretarios de la SEP? –Don Jaime Torres Bodet. Yo lo limitaría a él, porque hubo un gran escritor que también fue secretario de Educación, Agustín Yáñez; pero yo no puedo más que deplorar la actitud que tomó en 1968, cuando avaló los crímenes de Díaz Ordaz y del priismo en ese momento. “Torres Bodet llevó hasta sus últimas consecuencias la campaña alfabetizadora y trató de dar calidad a la educación, no sólo cantidad, tuvo iniciativas extraordinarias como el Museo Nacional de Antropología. Después sólo hubo políticos que no tenían nada que ver con la educación, burócratas, tecnócratas. Don Jesús Reyes Heroles no tuvo oportunidad, porque el cáncer lo venció; quizá Muñoz Ledo hubiera sido un gran secretario, pero otra vez, por razones políticas, fue retirado a unos meses de haber asumido el cargo. Otro de los grandes problemas es que siempre la política interfiere con proyectos culturales de gran aliento.” –¿A usted le gustaría estar al frente de la SEP? –¡De ninguna manera! No me formulen esos deseos, no me expresen votos tan complejos y terribles. Esa es una escena demasiado complicada.