"La brújula la lleva el muerto" destaca en Japón

jueves, 17 de noviembre de 2011
GUANAJUATO, GTO. (Proceso).- Una comedia surrealista que recurre al sarcasmo para contar una historia de desolación –la que causa estar fuera y dentro de este país en llamas– fue seleccionada y compitió por el Gran Sakura del Festival Internacional de Cine de Tokio celebrado en la última semana de octubre. La brújula la lleva el muerto, ópera prima del cineasta Arturo Chango Pons (León, Guanajuato, 1973), fue elegida con otras 14 por los seleccionadores de entre 957 cintas que intentaron llegar a la green carpet (carpeta verde, por la visión ambientalista del evento) del festival (TIFF, por sus siglas en inglés). Y aunque no obtuvo el premio, resonó entre el público y los miembros del jurado que presidió el director Edward R. Pressman (American Psycho), quienes finalmente se inclinaron por otorgar el máximo galardón del festival a la cinta francesa Intouchables (Intocables), dirigida por Eric Toledano y Olivier Nakache. “No quería hacer una comedia pastelera… para mí la desolación es doble porque la siento al estar lejos de mi gente; cada día leo los periódicos mexicanos y veo cómo está mi país. Y cuando voy a México, siento esa desolación”, describió el director y guionista Arturo Pons en una conversación vía skype con la reportera el jueves 27 mientras se encontraba en Japón con el productor Óscar Ramírez y el autor de la música Édgar Barroso. Sin falsas modestias, exultante por el contacto con el público de ese país y el recibimiento que tuvo su película, Pons se apunta en la lista de los directores mexicanos “que estamos haciendo un cine muy valiente, muy bien hecho, con los cojones. Nos estamos atreviendo a buscar formas de decir las cosas que en muchos países no se atreven, y por eso estamos ganando el reconocimiento de toda la crítica internacional”. De hecho, una de las experiencias que vivió en esta edición del TIFF fue haber escuchado hablar, “todo el tiempo”, de los cineastas Arturo Ripstein, Carlos Reygadas o Alejandro González Iñárritu, quien ganó aquí el Gran Sakura en 2000 por Amores perros y fue presidente del jurado en la edición 22 de 2009. Para el productor Óscar Ramírez González, de Arte Mecánica Producciones (que produjo Días de gracia, selección oficial de Cannes 2011), haber sido seleccionados con La brújula… en un festival de la categoría del de Tokio “es reconocimiento suficiente para una película tan arriesgada y auténtica” que, según anuncian, estará en México para ser proyectada en la próxima edición del Festival de Cine de Guadalajara. “Creo que los años de trabajo que este proyecto nos ha significado a todos los colaboradores son sólo la carta de presentación de un director que, con un lenguaje sencillo y sin excesos, tiene mucho que decir”, describió González a la reportera en una posterior comunicación el martes 2, cuando concluyó el TIFF. Arturo Pons estudió Comunicación y había incursionado en el mundo del video, pero pensó en hacer cine hasta que hace 10 años, durante un viaje a Europa, decidió quedarse a vivir en España y se inscribió en el Centro de Estudios Cinematográficos de Cataluña, en Barcelona. Pons, quien se reconoce cercano a las influencias de Yasujiro Ozu (Primavera tardía, 1949) y Yasao Mirazaki (El viaje de Chihiro, 2001), habla del tema de la desolación: “Todo esto nació porque yo soy un migrante, me doy cuenta de cómo muchos de mis amigos también migrantes tenían esta sensación de estar sin sentido, sin saber para dónde iban o sin saber muchas veces por qué habían llegado ahí. Esto causa mucha desolación en el sentido total. Por ejemplo, mucha gente al salir de la universidad se siente muy norteada, se pregunta ¿para dónde voy?, o cuando pierde el trabajo.” El argumento de esta comedia negra es la historia de un niño que atraviesa el desierto en el norte de México con la intención de llegar a Chicago, tirando de un carromato cuyo dueño muere al comenzar el viaje. El cadáver es parte del singular grupo de personas que se integran a la caravana, porque lleva en la mano la brújula que los guía. “El contexto es un desierto mexicano, la película necesitaba de exteriores, y aunque me ofrecieron Almería en España, yo quería filmarla acá. Finalmente la hicimos en Zacatecas.” Para ello, contó con la fotografía de David Sansanz, la música del guanajuatense Édgar Barroso (quien vive en Estados Unidos), la dirección de arte de Carlos Salom y el diseño de Annita Ribera. Además de la participación de la actriz Ana Ofelia Murguía, Alberto Estrella y Eligio Meléndez, se integraron al elenco dos actores del teatro leonés para quienes Pons escribió ciertos personajes, Bertha González y Eulalio Nava. “Hubo varios papeles que desde un principio tenía claro quién iba a interpretarlos… uno de ellos es del actor Eulalio Nava, quien encarna a un hombre poliomielítico que atraviesa el desierto empujando un carrito de supermercado lleno de piedras.” Pero quien más llamó la atención del público japonés fue un hombre que no pronuncia más de dos líneas en toda la cinta, cuya imagen fue tomada para la publicidad del filme: Francisco Barrios, El Mastuerzo, exintegrante de Botellita de Jerez. En La brújula… “el público mexicano va a entender muchas cosas –remata–. Los japoneses están interpretando muchos símbolos de la película que quizá crean que yo me inventé. Por ejemplo, hay un niño que vende toques y ellos creen que es un personaje fantástico, no real. No pueden creer que exista; mi maestro de guión en España sigue pensando que me lo inventé”. El director dedicó la proyección al público japonés, a don Pedro Gámez, actor que interpreta al muerto y quien falleció hace un par de meses, sin haberla visto.

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