Las cartas que detonaron la separación de Real de Catorce

viernes, 18 de noviembre de 2011
MÉXICO, D.F..- Si uno está enfermo es por sufrir un “incumplimiento consigo mismo”. Esta es una premisa del médico Deepak Chopra, famoso autor de bestsellers, y que fue determinante para la separación de Real de Catorce, el grupo de blues más importante de México. Los representantes del grupo, Magdalena González Gámez y Rodrigo Farías Bárcenas, creían que el líder, fundador y letrista de la banda, José Cruz Camargo Zurita, era un hombre poco productivo, sin ímpetu de trabajo. A finales de 2005 y principios de 2006, los representantes escribieron dos cartas de consumo interno para quejarse del líder de la mítica banda, que meses después se separaría. El grupo demandaría a José Cruz Camargo Zurita por “salarios caídos” y este, a su vez, interpondría una queja ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) que le sería favorable. Los seguidores del grupo desconocen qué hay detrás del rompimiento de Real de Catorce, grupo que tocó en el festival de la Ciudad de Chicago, en la extinta Unión Soviética, en los festivales Cervantinos y que fuera una de las piezas clave de la música popular mexicana. Proceso obtuvo dos cartas que reflejan la crisis interna del grupo. José Cruz sufre esclerosis múltiple, una enfermedad crónico degenerativa y terminal. Se trata de un padecimiento que consume a sus víctimas, aunque físicamente podría parecer que no existe enfermedad alguna. Y justo los representantes del grupo creían eso, que más bien el líder de la banda tenía una muy mala actitud, por encima de sufrir una enfermedad de tal magnitud, como lo reflejan los siguientes párrafos escritos por Magdalena González Gámez: “El mensaje es: José, no nos permitiremos ni te permitiremos la derrota, no validaremos la inacción ni la inmovilidad, pues significa muerte. Ya no tendremos paciencia con nada que retrase, obstaculice, sabotee o trate de determinar el proyecto fuera de los acuerdos que lo lleven a progresar. Y sobre la base de acuerdos, hay derecho de reclamar que se cumplan y deben haber consecuencias sino se cumplen. Esta es la única respuesta amorosa que exige la vida para continuar. “Dice el Dr. Chopra: ¿acaso hay alguna célula que no cumpla puntualmente con la precisión su cometido?, ¿acaso las células dudan o negocian?, ¿acaso usan lo que aprenden para justificar incumplimientos y dilaciones? No, y cuando sucede es cuando causan enfermedad. La enfermedad es producto del incumplimiento de uno con uno mismo, nos surge la enfermedad y por eso mismo no se puede cumplir. La reacción de las células es luchar denodadamente para recuperarse”. En otro párrafo, González Gámez reclama: “(…) Queremos hacerte saber José, el tremendo sentimiento de impotencia que nos causa constatar a cada paso tu enorme resistencia a dejarte ayudar”. Por separado, en una carta escrita en enero de 2006 y dirigida a Jessica Jaimes, de la difusión cultural de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Rodrigo Farías, también representante del grupo, minimiza el padecimiento de José Cruz: “Desgraciadamente la gente tiende a identificarse con al enfermedad, y con ello el resultado es que no ayuda al enfermo a recuperarse. Lo que menos se necesita es la lástima ni el pesar de nadie. Nosotros hemos hecho une ejercicio de coraje para superar positivamente todo esto y eso es lo que queremos compartir aún cuando la enfermedad de José, o de alguien más de nosotros, sea grave en extremo”. Ante el clima de discriminación, José Cruz dio por disuelto el grupo, formado en la cultura independiente. Julio Zea, Fernando Ábrego, Rodrigo Farías, Magdalena Gónzalez Gámez y Neftalí López, integrantes de la banda, demandaron a José y le exigieron el pago de salarios caídos, IMSS y otras prestaciones que sólo ofrece una empresa, asumiendo, además, que José Cruz era su patrón, aun cuando antes, en esas mismas cartas, le restaban dimensión, refiriéndose a él como un integrante más. En respuesta, José Cruz presentó ante el Conapred una queja por discriminación. El organismo llamó a los integrantes del grupo a pláticas de sensibilización y a conciliar, pero ninguno de ellos asistió al llamado. Así, la institución dio la razón al fundador del grupo. Con tanques de oxígeno, pañales para evitar la incontinencia y sus letras escritas para no olvidar sus propias canciones, José Cruz continuó con su carrera como solista. Ese mismo hombre que, según sus excompañeros, se había derrotado, en meses recientes se dedicó a conseguir dinero con amigos, admiradores y conocidos para grabar, a costa de su salud, su segundo disco, titulado Una Razón para Vivir, que será presentado el próximo martes 22 de noviembre en la sala Ollin Yolitzli.

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