Y el paraíso tapatío se derrumbó

El paraíso jalisciense que el gobernador Emilio González Márquez no se ha cansado de pregonar se le convirtió en infierno el jueves 24, con el hallazgo de 26 ejecutados en plena zona metropolitana de Guadalajara. Su estado a prueba de narcos se desmoronó cuando el mandatario aún se sentía envalentonado por la presencia de miles de efectivos federales que “blindaron” los pasados XVI Juegos Panamericanos y los Panapanamericanos GUADALAJARA, JAL.- En menos de 72 horas, y cuando la Policía Federal se retiraba, se acabó el “blindaje” en esta capital luego de que, entre el lunes 21 y el miércoles 23, comandos del cártel Zeta-Milenio hicieron varios levantones. El desenlace se conoció el jueves 24 al amanecer: 26 cadáveres aparecieron en tres camionetas abandonadas en la zona de los Arcos del Milenio. Más grande fue la indignación de los tapatíos cuando se enteraron de que los responsables de la multiejecución obraron sin contratiempo alguno; más aún porque la acción ocurrió en las confluencias más saturadas y vigiladas de la zona metropolitana, a unos 400 metros de Expo Guadalajara, donde dos días después se inauguró la 25 edición de la Feria Internacional del Libro (FIL). La aparición de los cuerpos puso al desnudo la vulnerabilidad de la metrópoli, aun cuando las autoridades pregonaban que el entorno estaba bien protegido contra ataques de la delincuencia organizada desde mucho antes de la celebración de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos. Peor: ni siquiera la decena de denuncias presentadas entre el lunes 21 y el miércoles 23 por la desaparición forzada de un importante número de jóvenes de distintas colonias de la zona metropolitana motivó a las autoridades para desplegar a los uniformados y diseñar una estrategia que protegiera a los habitantes; tampoco el atentado del viernes 18 contra el director operativo de la Policía Municipal tapatía, Marco Antonio Castañeda, en el que falleció un sicario. Las autoridades federales, estatales y municipales reaccionaron con retraso. Diez horas después del hallazgo de los 26 cuerpos, la Procuraduría de Justicia de Jalisco ofreció la versión oficial en torno el multiasesinato que no tiene precedentes en la historia de Jalisco. Sólo entonces la dependencia tuvo señales claras e inequívocas de que algo muy grave sucedía en la ciudad tras los levantones del lunes 21 y del miércoles 23. (Extracto del reportaje que se publica esta semana en la edición 1830 de la revista Proceso, que ya está en circulación)

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